miércoles, enero 27

A diario debemos adorar a Jesús

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Homilía dominical

PROGRESO, Yucatán.- Con la celebración dedicada a los Reyes Magos se cierra el ciclo destinado a la Navidad, en el que celebramos el nacimiento de Jesús y la adoración de 3 Reyes Magos que acudieron a adorarlo.
Así lo comentó el Pbro. José Francisco Mukul Domínguez, párroco de la Purísima Concepción y San José de este municipio, en su homilía de este fin de semana.
En aquellos tiempos, Herodes, con la ayuda de hechiceros, se enteró de que había nacido el Rey de Reyes, o sea Jesús, y también supo que llegarían 3 reyes para adorar a Dios como su Salvador.
A su paso los reyes le visitaron y éste les dijo que a su retorno le dijeran dónde estaba el Niños Jesús para que también fuera adorarlo, pero los reyes fueron astutos, pues guiados por la estrella de Belem se dirigieron adorar a Jesús, a quien ofrecieron oro, incienso y mirra, y conscientes de que Herodes era un hombre malo que quería asesinar a Jesús decidieron regresar a sus lugares de origen por un camino diferente.
Herodes, enojado, al sentirse engañado por los reyes ordenó la muerte de centenares de niños con la edad que Jesús tenía, acto que posteriormente fue llamado el “Día de los Santos Inocentes”.
Actualmente, los católicos debemos vivir esta tradición de adorar a Jesús en familia, sirviendo a los nuestros, y en el trabajo evitando conflictos con los compañeros para hacer buenas amistades.
En este 2018 que apenas inicia, no debemos dejarnos llevar por premoniciones que realizan las brujas y hechiceros, ya que Jesús es el único que tiene el designio de nuestras vidas y sólo él sabe qué sucederá con cada uno de nosotros.
Recordemos que el bautismo de Juan implicaba un real cambio de vida, quien se bautizaba no se obligaba a formar parte de ningún grupo y no se convertía en discípulo de Juan.
Pero se comprometía a volver su corazón al Señor, a convertirse, a cambiar su vida para estar preparado ante la venida del Mesías, del enviado de Dios. Bautizarse era abrir el corazón a la presencia de Dios.
Jesús dejó su pueblo y se hizo bautizar por Juan. Allí en el desierto meditó, sin duda, la palabra de Dios, es posible que se encontrase con este mismo texto profético que leemos en la primera lectura de este domingo.
Este sería su estilo de vida, sin gritar, sin destruir a nadie, respetando a todos, pero proclamando con firmeza la ley de Dios y el derecho de los hijos de Dios.
Su palabra sería luz para las naciones, palabra liberadora para los oprimidos y sanadora para los enfermos. Jesús se sintió llamado por Dios para una misión.
No sólo eso. Experimentó y sintió profundamente que Dios era su Padre, desde entonces, esa experiencia profunda no le abandonó en ningún momento.
Le dio la fuerza para cumplir su misión hasta la entrega final en la cruz, el Evangelio expresa esta realidad profunda diciendo que Jesús, al bautizarse, oyó una voz que, desde lo alto, le decía “Tú eres mi Hijo amado”.

Fuente PorEsto

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