jueves, agosto 13

Acumulan denuncias por ecocidio en manglar de San Felipe

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Una nueva denuncia por posibles delitos ambientales fue interpuesta ante la Procuraduría federal de Protección Ambiental (Profepa) dependencia que no obstante las acusaciones se ha mantenido omisa a los llamados para frenar la deforestación de amplias zonas de manglar en el municipio de San Felipe, , las cuales forman parte de la Reserva Ecológica de Dzilam de Bravo.

A petición de los lugareños, la diputada federal Cecilia Patrón Laviada encabezó esta nueva queja por la realización de diversas “acciones” contra la biodiversidad, que de acuerdo al escrito de queja, se han venido cometiendo nuevamente desde el mes de mayo de este año. En el 2018, fueron dirigentes de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA), quienes denunciaron el primer atentado contra la naturaleza.

La denuncia establece que el 6 de noviembre de 2018, se dio a conocer que el Área Natural Protegida la Reserva de Dzilam, era objeto de actividades de destrucción por parte de funcionarios del ayuntamiento del municipio de San Felipe, entre ellos el síndico Felipe Marrufo López.

En aquella fecha, tras la difusión de fotografías que demostraban una amplia zona con derribe de manglares, fue detenida la actividad devastadora pero no hubo castigo para nadie a pesar de ser señalados varios funcionarios municipales entre ellos el síndico municipal, quienes pretendían edificar un conjunto turístico en plena reserva.

De nueva cuenta, el pasado 7 de mayo de este año, ingresó maquinaria pesada a esta Área Natural Protegida para llevar a cabo la “limpieza” de esta zona, pero esta labor sirvió para realizar el corte, arranque, desmonte, y eliminación de vegetación natural, que en consecuencia arrasó una importante superficie protegida, poniendo en peligro especies, cuya preservación dependen de este lugar.

El 15 de mayo de 2019, los vecinos se percataron que ingresaron unas personas en esta zona, quienes continuaron la supuesta “limpieza” de la Reserva, aunque en realidad, lo que hicieron fue desmontar el manglar, durante diez días ya que el 25 de mayo, los trabajos se detuvieron, aunque la mayor parte de esa zona ya se encontraba deforestada.

El 29 de mayo de 2019, y con el evidente fin de generar un cambio de uso de suelo de estos terrenos forestales, continuaron las actividades de cortar, desmontar, talar y rellenar el humedal, pese a que una zona cercana a las 2 mil hectáreas de humedales ya se encuentran destruidas.

Algunas especies afectadas son mangle rojo (Rhizophora mangle), mangle blanco (Laguncularia racemosa), mangle negro (Avicennia germinans) y mangle botoncillo (Conocarpus erectus), listados en la norma oficial mexicana NOM-059-Semarnat-2010, en la categoría de especies amenazadas (A).

Fuente: La Verdad

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