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Acusado de narco por Felipe Calderón

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CAMPECHE, Cam., 4 de noviembre.- Una encarcelación injusta, la inducción al suicidio, la tortura, el periodismo como tabla de salvación y una reflexión de lo que representa el abuso del poder como sucedió en la Presidencia de Felipe Calderón Hinojosa, es lo que expone Jesús Lemus Barajas en sus libros “Los Malditos” y el segundo texto con el subtitulado “El último infierno”, que es donde llegaban los reos sentenciados en la cárcel de máxima seguridad en Puente Grande.

Lemus Barajas reflexiona sobre el paso de los tres años cinco meses que pasó en esta prisión y lo que representó para su modo de vida, pero principalmente expone un sistema carcelario que no cumple con su función y la colusión entre autoridades para encarcelar a inocentes.

Ante estudiantes de la Universidad Autónoma de Campeche, en la Sala “Justo Sierra Méndez” hace un recuento de lo vivido a partir de que escribe que para que Felipe Calderón Hinojosa encontrara a Servando Gómez Martínez, alias “La Tuta”, líder Los Caballeros Templarios, anteriormente la Familia Michoacana, bastaba con que le preguntara a su hermana María Luisa Calderón Hinojosa.

Los asistentes escuchan, sonríen o ríen abiertamente ante el desparpajo del periodista, pero también guardan silencio cuando rememora episodios fuertes o que calan hondo y también, quizás, se cuestionen en qué momento, cualquier ciudadano puede vivir una historia que no siempre tiene un final feliz.

Lemus Barajas ingresó al penal de Puente Grande como acusado de ser el segundo en el mando de La Tuta, sentenciado por delincuencia organizada, pero logró salir al comprobar que no existían evidencias de las imputaciones que le hizo el Ministerio Público de Guanajuato.

Pero no todos logran salvarse de las acusaciones sin sustento del Estado cuando intenta acallar las voces críticas o desaparece a quienes exponen los hechos delictivos en que incurren los gobernantes.

Historia de Lemus Barajas

“A mí me tocó no sé si buena o mala suerte, pero me tocó escribirlos porque me tocó ser como miles de mexicanos encarcelados de manera injusta por Felipe Calderón”, sintetiza ante los universitarios.

Recuerda que: “En el 2008 yo era una persona común y corriente, lo sigo siendo, pero en aquel tiempo era más, en ese tiempo dirigía un periódico en el Estado de Michoacán donde soy originario, de la Piedad, Michoacán”.

En el ejercicio periodístico se desempeña desde 1988, cuando comienza a trabajar tras concluir la Universidad. “Igual que muchos jóvenes estaba ilusionado, emocionado porque sale uno de la universidad y se quiere comer pues el mundo a mordidas, sin a veces alcanzar a comprender la realidad que nos atañe.

“En aquel tiempo ya el ejercicio periodístico daba visos de los vicios que tenía en su profundidad. Uno por la corrupción de los propios periodistas y otro por la corrupción de las propias autoridades”, rememora.

La “bola de nieve” que actualmente afecta a México y que en el 2017 le costó la vida a 18 periodistas asesinados en el ejercicio de su profesión.

En esos años, expresa decide crear su propio medio, por lo que deja su trabajo como editor en un medio estatal y vende una casa, así como otras cosas y compró una rotativa, una pequeña máquina.

“Comencé a ejercer el trabajo periodístico sin mayor límite que el que marca la ley”, mencionó.

En esos años, relata es cuando señaló algunas relaciones que existían en aquel tiempo entre Servando Gómez Martínez “La Tuta” el jefe del Cártel de los Caballeros Templarios, antes La Familia Michoacana, y la hermana de Felipe Calderón, María Luisa Calderón Hinojosa.

“Acaba de terminar su periodo como Senadora de la República, en aquel tiempo creo que era diputada”, acota.

La Tuta, puntualiza, logra que este cartel de Michoacán se convierta en un cartel nacional, haciendo alianzas en algunas regiones con el de Jalisco Nueva Generación, en ese tiempo de Nemesio Pérez González, y con el de Sinaloa, comandado por Joaquín “El Chapo” Guzmán.

El Presidente de República se pronuncia “supuestamente preocupado” por los grupos de narcotraficantes, sin embargo plantea “que en realidad sabíamos que Felipe Calderón la única intención era sacar al ejército a las calles era para validar el triunfo que en ese tiempo le cuestionaba Andrés Manuel López Obrador”.

Con el pretexto de combatir al narcotráfico, Felipe Calderón envía a Michoacán a 10 mil elementos de las fuerzas federales, entre policías, Marina y Ejército.

Motivo por el cual publicó en aquel tiempo: “Si el Presidente de la República quiere en verdad atrapar a Servando Gómez Martínez, La Tuta, no necesitaba un operativo de ese tamaño, bastará con que le preguntará a su hermana María Luisa dónde estaba La Tuta, y con eso lo podría encontrar”.

“Esa frase, esa idea plasmada en una nota informativa en el periódico de La Piedad, fue lo que a mí me llevo a vivir en la cárcel tres años y cinco días. Y no fue una cárcel de mediana seguridad, fue una cárcel de máxima seguridad y fui tratado como el peor delincuente”.

La detención

Tras la publicación del texto en donde se señala que Felipe Calderón sólo le debe preguntar a su hermana dónde está “La Tuta”, es cuando ocurre su secuestro por parte de un Comandante de la Policía Ministerial de Guanajuato.

Describe que La Piedad lo divide un río o un puente ya que se está municipio de Pénjamo, Guanajuato.

El comandante Angel Ruiz le llama para decirle que tenía una información importante, por lo que acude al encuentro y mientras se come unos tacos, el ministerial no se los termina, es que regresan a sus vehículos (dejó su carro junto a la camioneta del policía) y le espeta: “Ya chingaste a tu madre”, por lo que lo sujetan otros dos elementos de la Policía Ministerial y le ponen una capucha.

Por lo que lo secuestran y es que piensa que lo van a desaparecer. Por lo que lo trasladan a una casa de seguridad, que luego supo eran de Los Zetas, en la zona de Michoacán.

En la entrega el comandante expresa: “Aí’ lo entregó y que sea rápido”, y al no recibir golpes supone que lo iban a matar. Y lo dejan con la capucha sin que recuerde cuánto tiempo pasó.

Su salvación, asevera, es que la agrupación Reporteros Sin Fronteras denuncia su desaparición especificando el lugar y el comandante con quién estaba, por lo que exigen al Gobierno de Guanajuato “mi aparición en forma rápida”, eso le salvó la vida.

Por lo que la Procuraduría de Justicia de Guanajuato regresa al lugar y me trasladan a las oficinas de la corporación policíaca en donde los policías comienzan a golpearme, “entonces supe que ahí no me iban a matar”.

“Cuando llegó la Policía Ministerial me arman un proceso penal y pasé, lo que pasa comúnmente en México, de ser un señalador de un hecho social, un denunciante social a ser el acusado de ese hecho”, revela.

La averiguación previa que inició el Ministerio Público de Guanajuato se estableció que era el segundo en la estructura del cartel de los Caballeros Templarios de Servando Gómez “La Tuta”, en “ese proceso penal se me acusa de delito de narcotráfico, de delincuencia organizada y de cohecho”.

“El Juez giró la orden de aprehensión y me encierran en la cárcel de Puentecillas en Guanajuato, en donde estuve solamente unos días”, mencionó.

Lo anterior porque Reportero sin Fronteras denunciaba que estaba preso sin pruebas, por lo que el gobierno guanajuatense lo acusó de un delito federal para que lo trasladen a una prisión federal.

En el estudio de criminalística que le hicieron, donde una chica solo le preguntó su nombre y su edad, entre otras cosas decía, “que era un reo de alta peligrosidad que podía poner en riesgo la estabilidad del reclusorio de puentecillas porque podía crear un arma letal a partir de cualquier cosa que se proporcionara”, palabras más palabras menos.

Por lo que fue custodiado por 50 elementos del Ejército Mexicano al ser un reo de alta peligrosidad, como ahora exponen en las noticias con la detención de un supuesto líder de la banda de narcotraficantes, cuando a veces ni son colaboradores, o como en su caso que “no tenía nada que ver con ello”.

Fuente: PorEsto

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