sábado, diciembre 14

Ahora sí, todo indica que lo interesante va a comenzar

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14 AGO, 2018

Ángel Verdugo

Economía sin lágrimas

ÁNGEL VERDUGO

Los procesos en la política suelen parecer —no pocas veces—, eternos, pero en realidad, como usted sabe bien, no lo son. A veces parecen ir a una velocidad que jamás imaginamos, y en otras, transcurren con una lentitud que tampoco imaginamos. Sin embargo, de que los procesos avanzan, avanzan.

Hoy, como prueba de la continuidad dentro de la ley del cambio de gobierno, las etapas que median entre la elección y la toma de posesión se suceden dentro de la normalidad que marca la legislación. Señalo esto, simplemente para recordar que lo que hoy vemos es, ni más ni menos, que la repetición de lo visto hace 6, 12, 18 o más años.

El arquetipo del mal perdedor y acusador que ayer señalaba con índice flamígero a los demás por haber sido derrotado, hoy se comporta cual dócil mascota, no por haber entendido que la democracia mexicana funciona por encima de sus limitaciones y los ciudadanos cuentan responsablemente los votos emitidos, sino porque obtuvo la victoria. Repito, no es que López haya cambiado su visión de la competencia electoral, se comporta hipócritamente como lo que no es, simplemente porque ganó.

No nos equivoquemos, y saquemos conclusiones apresuradas y erróneas; es el mismo de ayer que está convencido de su destino manifiesto; convencido hasta la insania, de ser el salvador de este país lleno de pecado y pecadores. Su esencia emergerá a la superficie, más pronto de lo que tantos ingenuos y panegiristas interesados y obsecuentes propalan hoy. En consecuencia, las cosas empezarán a ponerse interesantes en el sentido de la vieja maldición china: Espero vivas tiempos interesantes.

Ya con la constancia de Presidente electo, paso previo a lo que veremos en casi tres meses y medio que será la Toma de Posesión este 1 de diciembre, López y los cercanos empezarán —de manera más clara— a mostrarse tal cual son; sus limitaciones e incapacidades para la gobernación, ya no nos sorprenderán.

La complejidad y gravedad de los problemas —preocupa nada más decirlo— rebasa con mucho la incapacidad exhibida —para comprender a cabalidad qué gobernación ejercer— por quienes dejan ver que su propuesta está más cerca de enarbolar la Biblia y el Catecismo que de hacer respetar la ley.

Ese grupo, conformado por iluminados, oportunistas y sinvergüenzas, todos ellos encabezados por López, se abrirá de capa en las próximas semanas; ya sin freno alguno dejarán ver descabelladas propuestas, las cuales, como si se tratare de pócimas elaboradas por Hermelinda, curarán todo mal y borrarán todos nuestros pecados. En pocas palabras, pronto empezarán a mostrar las nuevas Tablas de la Ley como si fueren émulos de Moisés (versión Conasupo), mas no bajarían de la montaña, sino de unas escaleras en una vieja casona de la colonia Roma.

Ya hemos tenido las primeras muestras de su confusión e ignorancia de problemas como la inseguridad y la violencia. Las maromas verbales de los que en torno a López pululan para defender lo indefendible, exhiben un servilismo que nada bueno deja ver de quienes, eventualmente, encabezarían alguna secretaría o dependencia.

El país que recibirá López, al margen de los juicios interesados de sus babeantes seguidores acríticos, tiene fortalezas, las cuales, para que rindan los frutos proyectados, debe ejercerse una gobernación inteligente y gran responsabilidad. Sin embargo, todo así lo deja ver, López y los suyos no poseen la capacidad para entender que lo aparentemente sencillo es de una complejidad tal, que exige funcionarios experimentados y con el conocimiento especializado, que les permitiría enfrentar y resolver problemas estructurales, los cuales, desde hace decenios, nos impiden crecer a tasas que demanda la composición demográfica. Pronto, pues, no lo dude, empezaremos a vivir los tiempos interesantes de la vieja maldición china. ¡Pobre, país!

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