miércoles, septiembre 18

Al Presidente, sabed

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Al Presidente, sabed

Por Francisco Zea

Esta columna es resultado de pedirle a la gente que encontré que escribiera lo que piensa de estos primeros siete meses de gobierno del Presidente. A continuación leerá sólo opiniones de ciudadanos de distintos estratos y tendencias, sin ningún orden ni sistematización, y perdone la gramática y ortografía.

Comencemos:

Estos días, el país ha sufrido bloqueos carreteros en 25 estados porque no han liberado más de 31 mmdp de apoyos al campo mexicano. El Comité Olímpico Mexicano ha anunciado que dejará de prestar servicios a los atletas mexicanos por la falta de acuerdo presupuestal con la Conade. La renuncia de Carlos Urzúa a Hacienda, con una carta demoledora y una entrevista reveladora.

La cancelación de la construcción del aeropuerto de Texcoco, sin tomar en cuenta, como dijo Urzúa, que con la legitimidad y popularidad de su gobierno podría haber expropiado los terrenos aledaños a la terminal para evitar el flujo de dinero para sus enemigos. Sobra decir la desestabilización de los mercados por su zigzagueo político.

La construcción de la refinería de Dos bocas, que nadie de la iniciativa privada quiso construir, y que ha sido criticada por prácticamente todo el mundo. La baja en las calificaciones de la deuda por todas las calificadoras internacionales. La falta de exhibición de sus propios colaboradores que hayan robado. ¿O en ocho meses no ha existido una rata? Qué bueno que se haga justicia y se meta a la cárcel a Juan Collado y pronto a Emilio Lozoya.

La polarización entre fifís y chairos, esa división innecesaria que ha detonado odio entre los propios mexicanos, que, lejos de otras cosas, deberíamos estar más unidos que nunca. Está bien que por primera vez se vea a los que menos tienen, qué bueno que un gobierno vaya a las comunidades olvidadas.

La indiferencia para los que esperaban cambios inmediatos. Personas que están viviendo una profunda decepción, como la que causó en su momento la alternancia de gobierno en manos de Fox. La lentitud para la reactivación económica, lastimando a empresarios de todas las ideologías. Échenos la mano.

Los recortes en las dependencias del gobierno federal que hoy afectan a miles de familias, el freno de mano en sectores que mueven la economía, como el inmobiliario, que incluso dejó en el desempleo a miles de albañiles que viven del salario mínimo. Pero también por primera vez se aumentó el salario mínimo y se tiene una austeridad en el gasto público.

El famoso “Tengo otros datos” cuando no quiere afrontar la realidad en la que vive el país o cuando sus enemigos lo cuestionan, algunos de ellos con argumentos sólidos. Las conferencias mañaneras, que, lejos de mantener informados a los ciudadanos, se piensa que es sólo para legitimar sus decisiones.

La falta de una correcta política exterior, de liderazgo y mano dura frente a los designios de Trump. La imposición de la GN y la falta de tacto para tratar a los Policías Federales, que se han quejado del pisotón a sus derechos laborales.

La austeridad republicana, que afecta a los sectores más vulnerables como Salud, que no se ve como un ahorro, sino que se percibe como ineptitud, ineficacia e insensibilidad.

La estrategia turística en el país, en la que desapareció el apoyo a los Pueblos Mágicos, que sobra decir que muchas familias viven o vivían de ellos, y el lamentable freno a la promoción turística. La tercera edad en puestos claves del gobierno, que no siempre con ello se muestra experiencia, sino falta de visión o de apego a las nuevas realidades.

¿Por qué no fue al G20? ¿Por qué aislarnos del mundo?

Como joven siento que el gobierno es ineficiente, inoperante e incongruente, ya que las decisiones no son buenas. Una de ellas es el programa para los ninis, donde el dinero no va para ellos, sino a las empresas que les dan supuesta capacitación. Los jóvenes necesitamos mejores oportunidades. No sólo nos dé, enséñenos a pescar.

No creo que sea correcto que un presidente, alguien que nos representa a todos, no sólo a los que votaron por él, no sepa hablar, porque así no somos todos, somos muchos que día a día madrugamos para ir a la escuela y comunicarnos mejor.

Señor Presidente, ¿porqué cuando se le pregunta algo importante responde con un chiste o hablando de beisbol?

Que nos aclare ¿por qué desaparecer entidades como el Iadem con el pretexto de corrupción en lugar de castigar a los corruptos y dejar lo que funciona trabajar?

Señor, es usted presidente de 120 millones de mexicanos, no de 30 millones, satanizar al empresariado es condenar a la pobreza al resto de la población, los impuestos se generan de la iniciativa privada, no mate a la gallina que produce impuestos, dé incentivos en vez de amenazas, dé esperanza y promueva la unidad nacional, no el separatismo.

Ciudadano Presidente, aquí dejo esto. Ojalá le sirva.

Fuente: Excelsior.

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