Bañistas aprovecharon el rico clima

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Turistas y familias de locales aprovecharon el excelente clima registrado el sábado, con temperaturas máximas que casi alcanzaron los 37 grados centígrados y vientos del este y sureste de 15 a 25 kilómetros por hora con rachas más fuertes, para disfrutar de las playas del destino, en las que la presencia de sargazo, por el momento, es mínima.

Con “chivas” en mano, los residentes en Cancún comenzaron a aparecer desde temprana hora, momento en que no se observó una nutrida presencia de bañistas, aunque conforme avanzaba la mañana los arenales recibieron a un mayor número de usuarios, especialmente en Las Perlas, Langosta, Pez Volador y Tortugas, donde los estacionamientos públicos quedaron abarrotados de vehículos de todas las características, algunos con placas de otros estados, mientras que en Gaviota Azul se conjugaron familias de la localidad junto a un buen número de turistas nacionales y extranjeros que ocuparon buena parte de los camastros y sombrillas dispuestos en diferentes puntos de los arenales.

Uno de los balnearios en los que se observó mayor afluencia de locales mezclados con turismo fue Gaviota Azul y también se apreció un buen número de bañistas en Chac-Mool, cuyo pequeño estacionamiento no podía albergar un sólo vehículo más.

El inicio del fin de semana largo, con motivo del natalicio de Benito Juárez, que conlleva un “puente” hasta el martes, fue uno de los factores que propició que muchos cancunenses se volcasen a las playas, aprovechando que para ellos el sábado fue día festivo y se apropiasen de los arenales para instalar sus pertenencias donde buenamente pueden.

Además, muchas personas llevan consigo sombrillas y otros implementos para disfrutar del mar con mayor comodidad.

El pasado sábado en la mañana, tras llevar a cabo un recorrido por distintos balnearios públicos, se observó que eran bastantes las familias de cancunenses que disfrutaban de los arenales e incluso a la entrada del estacionamiento de Langosta se apreciaba una larga fila de vehículos, algunos con placas de otros estados, a la espera de que quedase libre algún cajón en el estacionamiento del balneario público, para poder ocuparlo. Adultos y niños la pasaban en grande chapoteando entre las olas, ante la atenta mirada de los guardavidas, que invitaban a los bañistas a desplazarse hasta las áreas en las que no se registraban corrientes, a fin de evitar un posible accidente.

Un grupo de infantes jugaba a las “guerritas” arrojándose puños de arena entre ellos, mientras otra pequeña se afanaba en terminar un enorme castillo de arena a la orilla de la playa.

En tanto que los más grandes departían animadamente mientras degustaban los variados alimentos que habían llevado consigo para culminar la jornada con broche de oro.

Fuente: PorEsto

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