viernes, mayo 24

Bolsonaro: cinco días de horror

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Despedirán a todos aquellos empleados de confianza de gobiernos previos que aplauden ideologías socialistas y comunistas

Nudo gordiano
YURIRIA SIERRA

Tolerancia. “Basta a las ideas socialistas y comunistas que en los últimos 30 años nos llevaron al caos actual…”, se escuchó de uno de sus ministros. Más allá de una frase incendiaria, es el resumen de una reunión que el presidente de Brasil tuvo con sus ministros. Sentenció que despedirán a todos aquellos empleados de confianza de gobiernos previos que aplauden ideologías socialistas y comunistas. Nadie que no abrace la causa que lo llevó a la Presidencia podrá ocupar un lugar en su gobierno. Su jefatura de Gabinete echó, de inicio, a 320 personas que llegaron mientras gobernaba el Partido de los Trabajadores, hoy oposición. “No tiene ningún sentido tener un gobierno con el perfil que tenemos, con las personas que defienden otra lógica, otro sistema político, otra organización de la sociedad…”, aseguró Onyx Lorenzoni, el titular de la llamada Casa Civil.

Derechos. “Atención, atención. Comienza una nueva era. Los niños visten de azul, las niñas de rosa…”, se escuchó desde el recién creado Ministerio de la Mujer, Familia y Derechos Humanos, comandado por una de las únicas dos secretarias de Estado que hay en los 22 puestos dentro del nuevo gabinete brasileño. No es sorpresa. Jair Bolsonaro prometió un combate a la ideología de género, garante de equidad, en su discurso inaugural el martes pasado. En la orden de trabajo de esta dependencia quedaron fuera asuntos relacionados a la comunidad LGBTTTIQ, para que esto quede claro. Y aunque la ministra Damares Alves corrigió y aseguró que su dicho fue sólo una metáfora, pues asegura que los menores pueden vestir del color que deseen, lo expresado al momento de recibir el despacho fue el anuncio tajante de la agenda que impulsará. “El Estado es laico, pero esta ministra es terriblemente cristiana…”, remató.

Representación. Más de la mitad de los brasileños se queda sin representación, el primer círculo presidencial. El 55% de la población pertenece a la comunidad afrodescendiente. Dentro en el Gabinete de Bolsonaro no hay un solo funcionario con este origen. La otra mujer que integró a su equipo, Tereza Cristina Correa, se encargará del Ministerio de Agricultura. Y desde éste, se firmó ya un decreto para que sea el gobierno, únicamente el gobierno, quien delimite las zonas de reserva indígena. Así, sin diálogo ni representación de estos grupos. Decreto firmado.

Exterior. Brasil está fuera del Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular, que fue ratificado hace apenas unas semanas por 152 países, incluido éste, cuando Michel Temer estaba al frente del gobierno. Con esto, el país le da la mano a Estados Unidos, su nuevo aliado. La noticia se la dio el mismo Bolsonaro a Mike Pompeo, secretario de Estado de EU y enviado de Donald Trump a su investidura. Además, le hizo dos guiños más: la promesa de trabajo conjunto contra regímenes autoritarios como Venezuela, Cuba y Nicaragua; y le habló de su intención de mudar la embajada de Brasil en Israel, de Tel Aviv a Jerusalén, tal como hizo Estados Unidos, acción que avivó el fuego en la llamada Tierra Santa.

Trabajo. La jubilación tardaría más para los brasileños. Eso anunció Bolsonaro en su primera entrevista para la televisión de Brasil. Aseguró que impulsará una reforma que eleve dos años la edad del retiro para los trabajadores: serían 62 para los hombres, 57 para las mujeres. También afirmó que revisará la “Justicia del Trabajo”, pues considera que contempla un exceso de derechos que no incentivan la inversión privada, una de sus prioridades: “Cuando uno piensa en producir alguna cosa, cuando ve la cuestión de los encargos laborales, que molestan a todos en Brasil, esa persona desiste de emprender…”, declaró.

Cinco días, cinco temas. Así de rápido ha cambiado la postal brasileña que apunta hacia una derecha peligrosamente radical. El pilón: el nuevo gobernador de Río de Janeiro, aliado de Bolsonaro, autorizó ya a la policía local para matar a delincuentes armados como estrategia para combatir la inseguridad. Así su visión de la justicia. Y el de Brasil, sólo uno de los varios líderes en el mundo que se mueven sobre esas pantanosas aguas que cubren el nacionalismo.

Fuente: Excelsior

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