jueves, agosto 13

Brecha y desesperanza laboral

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Brecha y desesperanza laboral

Por Yuriria Sierra

28 de Julio de 2020

La cuesta se inclina más. Qué difícil será que tantas mexicanas y mexicanos retomen el paso al que andaban previo a la pandemia. Qué duro sin incentivos en forma de política pública o planes de ayuda que tiendan la mano a quienes a pequeña y mediana escala generan empleos. El resultado de esa omisión se traduce en que hoy una tercera parte de la fuerza laboral del país está inactiva. Otro más de los temas que se le complicó a la actual administración gracias al coronavirus. Andrés Manuel López Obrador afirmó hace unos días que espera que este mes que termina no genere números rojos en la materia. La gran incógnita es, ¿qué se hará para revertir el impacto que ya trajo el covid-19 en términos laborales?

El problema no sólo es la pérdida de trabajo, sino también en cómo ésta afecta según el género. Excélsior lo publicó ayer en primera plana: el desempleo pega más a las mujeres. Según los números reportados por el Inegi, durante abril, el primer mes de confinamiento, tres de cada diez adultos se encontraban sin empleo. Un total de 15 millones 674 mil 196 de personas. De ellos, 9 millones 392 mil 877 eran mujeres; un 43.1% del total de la fuerza laboral femenina del país. A los hombres, el desempleo les afectó en menor medida, contaron 6 millones 281 mil 319 desempleados, lo que representa un 23.5 por ciento. El instituto menciona una categoría más, la de los “desesperanzados laborales”, es decir, la población no económicamente activa que ha dejado de buscar un empleo, pero que está deseosa de laborar.

Del número total de mujeres con trabajo, sólo dos de cada diez están ausentes de manera temporal, y nueve de cada diez de estas mujeres, señalan a la pandemia como la causa. Aunque, también reportan: cuatro de cada diez redujeron su jornada laboral, otras cuatro de diez tuvieron una reducción en su ingreso y nueve de cada diez, no recibe ayuda alguna.

Y si la brecha aún no es clara, según el Inegi: ocho de cada diez negocios liderados por hombres, reportó afectaciones por la pandemia, pero el porcentaje crece a nueve de cada diez si hablamos de los que son encabezados por mujeres. Incluso, el autoempleo registra esta diferencia.

Las plazas perdidas, no son de 180 grados. La tendencia era la misma antes de ser declarada la emergencia sanitaria; sólo que, como en otros rubros, el confinamiento y el paro de actividades económicas, aceleraron la caída y engrosaron las malas proyecciones. Aunque con el inicio de la reapertura se esperaría una recuperación, expertos señalan que no ocurre así, como sí pasó en Estados Unidos y Canadá. La entrada en vigor del T-MEC, si bien es un respiro para la economía de la región, aún tardará un plazo considerable en hacer visibles sus efectos en nuestro país.

Las cifras de muertes y contagios en México, lejos de dar aliento, implican más tiempo con andar a tientas. El riesgo de regresar a semáforo rojo en regiones como la Ciudad de México, mantienen en vilo la reactivación de los sectores que faltan por integrarse a la nueva normalidad. Y mientras esto sucede, miles de familias, muchas de ellas donde sólo la madre está presente, buscan la manera de asegurar su sustento con la misma insistencia con la que el Presidente se niega a usar cubrebocas. Si alguna vez contenemos la pandemia, ¿qué es lo que el gobierno ofrecerá a quienes hoy han perdido su empleo?

Fuente: Excelsior

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