miércoles, mayo 22

Cancunenses se sienten indefensos y vulnerables

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Convulsiona Cancún a causa de la fuerte inseguridad que prevalece en un destino en el que las ejecuciones y homicidios a plena luz del día empiezan a convertirse en algo normal y nos acerca mucho más al estado de ingobernabilidad que se vive en otros puntos de la república, en donde los grupos criminales han rebasado a las autoridades, hasta el punto que son los grandes narcotraficantes los que realmente gobiernan.

De hecho, las estadísticas ubican a Cancún como una de las ciudades más violentas del país, “honor” que hasta ahora merecían otras ciudades del norte, que los grupos delictivos se han encargado de llevar a la quiebra, lo que muchos comerciantes temen que pueda llegar a suceder en nuestro destino.

Desde hace años el primer cuadro de la ciudad dejó de ser uno de los puntos favoritos del turismo que salía de la zona hotelera para conocer mejor Cancún: los riesgos que implica caminar por el centro, aunado a un proyecto de reactivación que dejó la avenida Tulum casi peor de lo que estaba, inhiben a nuestros visitantes, que prefieren quedarse en la relativa seguridad de la zona hotelera, donde pese a que se cometen también robos con violencia, como el registrado al restaurante Harry’s, cuando sujetos a bordo de una embarcación ingresaron al negocio por la laguna y se llevaron la caja fuerte, tras maniatar a los empleados.

Y lo más grave es que también es cada vez menor el número de residentes que se desplaza hasta el centro; si antes muchas familias frecuentaban el área del Crucero y aledañas como una actividad para romper la rutina diaria, ahora sólo se acercan en caso de que necesiten comprar algún artículo en especial.

Ante los violentos acontecimientos que se registran a cualquier hora del día o de la noche, la sociedad cancunense se siente indefensa y vulnerable, pues tal como están las cosas, cualquiera puede ser víctima de la delincuencia o, peor aún, de una bala perdida si tiene la mala fortuna de encontrarse en el lugar equivocado.

Se multiplican los robos a negocios y casas habitación, pero sobre todo los asaltos a transeúntes, que se han vuelto tan cotidianos que a nadie espantan, excepto, naturalmente, a las víctimas y en varios puntos de Cancún los ciudadanos alertan sobre la presencia de delincuentes que, a bordo de motocicletas, sorprenden a los peatones para despojarles de todo lo de valor que lleven encima, para después perderse entre las calles sin dejar rastro.

Hoy por hoy, ninguna zona de Cancún puede considerarse segura, ni siquiera los fraccionamientos exclusivos donde supuestamente se cuenta con vigilancia privada y las casas están blindadas con cercos electrificados, alarmas y cámaras de seguridad, que a fin de cuentas no sirven para nada ante la experiencia de consumados ladrones que son capaces de todo para conseguir su objetivo.

Otro problema por el que pasan muchas familias es la presencia de áreas verdes repletas de maleza y casas abandonadas o a medio construir que son utilizadas por los malvivientes para drogarse o esconderse entre la maleza hasta que pasa algún desprevenido transeúnte, con la clara intención de despojarle de lo poco o mucho de valor que pueda llevar encima… y mientras tanto, Seguridad Pública brilla por su ausencia.

Fuente: PorEsto

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