miércoles, septiembre 18

Candidatos y empresarios

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Era necesario bajar la tensión con el sector empresarial

Nudo gordiano
YURIRIA SIERRA

“Se ha llegado al exceso de decir que ni siquiera somos auténticos empresarios, sino ‘traficantes de influencias’ y ‘beneficiarios de la corrupción’. Estas descalificaciones nos hieren y nos ofenden profundamente, porque, al igual que usted, amamos a nuestro país (…) de esa desgarradora combinación de violencia y corrupción se ha construido una narrativa de un México sombrío donde se afirma que el país nunca ha estado peor y se señala que la llamada ‘tragedia nacional’ es responsabilidad de un pequeño grupo denominado ‘la mafia del poder’ en la que se incluye o se excluye a empresarios, algunos aquí presentes, dependiendo de si apoyan o no su proyecto político (…) Al igual que a usted, nos ofende la corrupción y la riqueza mal habida. Pero nos parece injusto que se señale sin fundamento alguno a empresas que llevan décadas invirtiendo y trabajando por este país, respetando las leyes y contribuyendo al bienestar de los mexicanos…”, con estas palabras fue recibido Andrés Manuel López Obrador en su encuentro con el Consejo Mexicano de Negocios. Pronunciadas por Alejandro Ramírez, su presidente, este discurso fue el inicio de la reconstrucción entre la cúpula empresarial del país y el candidato de Morena, quienes llevaban semanas confrontados. Algunas notas periodísticas afirman que AMLO les habría respondido que a él también le duele que lo comparen con Hugo Chávez o Nicolás Maduro. Es cierto, un conflicto requiere de al menos dos partes, pero el diálogo, sin duda, es el único y más efectivo camino para la construcción de puentes que fomenten el trabajo conjunto.

En un mes sabremos quién será el próximo Presidente del país. El nombre que sea recibirá al mismo México, con sus instituciones, con sus rezagos… pero también con sus empresarios y sus vías de generación de empleos e inversión. Las partes no pueden estar peleadas unas con otras, porque entonces es cuando viene la incertidumbre. José Antonio Meade lo entiende, por eso en su reunión con este mismo grupo de empresarios se sintió como en casa; sabe cómo hablarles y de qué hablarles. Así lo ha hecho durante su campaña en los varios eventos que ha tenido junto a empresarios. Es tal vez lo mejor que ha hecho en estos meses: generar escenarios de certidumbre en materia económica. Su reunión con los el CMN duró tres horas. Ricardo Anaya, por su parte, con el entusiasmo de su juventud, pero con el peso de la desconfianza por la forma en que dio el primer paso para el fin de las aspiraciones presidenciales de Margarita Zavala. Tras su encuentro, el candidato de Por México al Frente no se atrevió a decir si recibió apoyo de los empresarios, se limitó a asegurar que sólo se habló de la agenda nacional. Aseguró que el encuentro fue cordial. Y El Bronco, quien sabemos no tiene posibilidades de figurar en la elección más allá de la ocurrencia —como la de ayer: crear el FBI México, que no sería otra cosa que el Facebook Bronco Investigation, una agencia de investigación criminal—, a los empresarios les ofreció disminuir el IVA de 16 a 10% y el ISR a los trabajadores que ganen menos de diez mil 500 pesos. Les agregó que su meta es subir el salario mínimo a 350 pesos, aunque no detalló en qué lapso.

A tres semanas de la elección, era necesario bajar la tensión con el sector empresarial para generar certidumbre económica después del 1 de julio. Meade lo sabe. Anaya y El Bronco lo intentan. Andrés Manuel comienza a actuar en esa dirección. O eso parece. Carlos Urzúa, su propuesta para la Secretaría de Hacienda, le dijo a Reuters hace un par de días que, de ganar, piensan en la renovación del Banco de México, aprovechando el fin del periodo de, por ejemplo, Manuel Ramos Francia, actual subgobernador. Pensarían en rodearse de figuras como Alejandro Díaz de León, el actual gobernador. Querrán dar una señal de certidumbre.

Fuente: Excelsior

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