martes, agosto 20

Canícula afectó siembras de maíz, calabaza y cacahuate

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OPICHEN.– Los productores de maíz, calabaza y cacahuate, que sembraron con las primeras lluvias de junio, perdieron sus cultivos y su inversión porque la canícula de julio quemó las plantaciones en esta zona agrícola.
Los que se atrasaron o siguen las sugerencias tecnológicas sembrarán a más tardar el 10 de agosto.
“Acá en Opichén hay más de mil hectáreas que se cultivan y los que sembraron en junio, como es tradición, pues perdieron, ya estuvo, porque no hubo lluvias, la canícula perjudicó; yo creo que unas 30 ó 50 hectáreas se dañaron, muchos, la mayoría, se atrasaron o están esperando el mejor momento como marca el paquete tecnológico, que es hasta el 10 de agosto, para tener resultados con semilla mejorada”, relató Roberto Antonio Chin Cab, productor de esta zona.
POR ESTO! difundió en mayo los trabajos de los milperos en esta zona, quienes realizaban las últimas cosechas de maíz y limpiaban los terrenos para las próximas siembras; sin embargo, los hombres de campo relataron que iban atrasados con los trabajos porque para junio ya deberían estar listos, esperando las lluvias para la siembra.
Aunque en mayo hubo lluvias adelantadas, que pronosticaban un mes de junio con abundante agua, la realidad fue otra.
Las primeras lluvias de junio fueron escasas y quienes sembraron debieron enfrentar la canícula y la pérdida de sus cosechas.

Doloroso

La imagen del maíz espigado con las hojas amarillas o verde, pero con las hojas enrolladas como un taco, resultan dolorosas hasta para el que no limpió, invirtió, sembró y se esperanzó.
El pequeño valle de Opichén tiene “manchones” de las siembras que se hicieron en junio y que hoy son pérdida total, a menos que tengan el capital para un nuevo saco de semilla y salven el ciclo sembrando en agosto, lo cual es poco probable.
Uno de los últimos viajes de la maquinaria tuvo lugar ayer en esta zona; Gervasio Tzec Xool, milpero y propietario de la maquinaria, trabajó ayer uno de los últimos tramos y lamentó los estragos de la canícula.
“La sequía está muy fuerte, es la canícula, el que sembró para junio lo ha perdido todo por falta de lluvia, sólo lluvia le faltó a los cultivos. El que se atrasó, pues la va a librar, pero el que sembró lo perdió; así está como una octava parte.
“Con la máquina a rentarla empecé en mayo y estos viajes son los últimos; yo tengo mi parcela también, pero nada, hay que esperar a que caiga más lluvia para no arriesgar tanto; sembraremos maíz y calabaza”, relató.

“A brincar la canícula”

Los hombres de campo saben que, si la canícula se presenta y aún no llovió lo suficiente, entonces pierden la cosecha.
“La canícula ha afectado a los que sembraron a fines de mayo y en el mes de junio, porque apenas y llovió un poco y luego nada. Yo no he sembrado, con mi papá sembraremos 8 hectáreas, mías son tres, pero como aprendimos en un grupo de Cargill a llevar el paquete tecnológico, entonces debemos sembrar del 15 de julio al 10 agosto, pero no hemos sembrado, porque no ha llovido; la canícula está muy fuerte”, relató Roberto Antonio Chin Cab.
Comentó que, con las asesorías que han tenido, aprendieron a que deben “brincar” la canícula para sembrar y reducir el riesgo, de tal forma que apenas sembrarán y en dos meses y medio lograrán la cosecha de maíz, y para tres meses y medio, la de cacahuate.
“Sembramos la semilla mejorada, que nos ha dado 5 toneladas por hectárea y hay a quien le ha dado 6 toneladas en este temporal, pero se necesita invertir, son unos 9 mil pesos de inversión por hectárea, sin mano de obra, por eso es doloroso perderlo”, dijo.
Cuando la cosecha permite buenos rendimientos, llegan a vender los excedentes en 4 mil pesos la tonelada y recuperan la inversión.
Para el ganado

Quienes perdieron sus cosechas tienen la opción de venderlo como pasto a un precio muy bajo: 80 pesos el camión, lo cual resulta irrisorio con respecto a lo que invirtieron en tiempo, dinero y esfuerzo.
“Esto así como lo ve tiene un mes y 8 días de haberlo sembrado, la hoja la quemó el sol, no ha llovido, por eso se ve así, debería estar en 1 metro 20 o un metro 30, pero está muy chiquita porque no llovió; ya está, ya estuvo, está perdido.
“El problema no es limpiar y volver a empezar, el problema es la semilla, de dónde vamos a sacar 1,800 pesos para un saco de semilla, que rinde una hectárea. Y ni avisar, ni nada, porque el comisario ya nos dijo que no nos van a dar nada del seguro, porque no es pérdida total, aunque sí la es. No es pérdida si nos dan semilla para sembrar en agosto que llueva”, relató José Manuel González Xool, de la Unidad Productiva Burro Tunich.
Lamentó la pérdida, pero dijo que es decisión de Dios y aún le quedan 6 hectáreas para sembrar.
Las parcelas de la zona fueron rociadas ayer para controlar la maleza y algunos otros campesinos fueron a dejar agua y alimento a sus abejas.
La canícula ha generado estragos en la zona, aunque aún hay esperanza de la nueva siembra y que el panorama cambie en dos meses y medio.
Ayer se observaron plantíos de cacahuate y maíz en esta zona que ya son pérdidas.
POR ESTO! publicó la semana pasada que la Sagarpa Yucatán tiene aseguradas las plantaciones, pero aún no declaran en siniestro ninguna superficie porque todavía están en los peritajes.

 

Fuente: Por Esto!

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