lunes, septiembre 28

Con pintas y lluvia de piedras, protestan en CDMX por asesinatos de Giovanni y Floyd

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Un grupo de anarquistas arrojó una lluvia de piedras contra la embajada de Estados Unidos y más tarde hizo lo mismo en la sede de la representación del gobierno de Jalisco en la Ciudad de México, en protesta contra los asesinatos del afroestadunidense George Floyd y el jalisciense Giovanni López, ambos a manos de agentes policiacos.

Los ataques contra ambos recintos se extendieron un par de horas, hasta que cientos de granaderos replegaron a los manifestantes en la exclusiva zona de Polanco, donde se encuentra la representación de Jalisco. La acción desató enfrentamientos entre uniformados y personas vestidas de negro, con lanzamientos de piedras y cocteles molotov, gritos de “¡asesinos!”, así como encapsulamientos. Una manifestante resultó herida.

La tarde de este viernes, golpes metálicos, vidrios rotos, rugido de helicópteros, alarmas de los edificios, cantos anarquistas, gritos de los policías y ruidos secos de piedras contra los toletes de los granaderos rompieron el silencio de la cuarentena que desde hace dos meses impera en la ciudad, particularmente en la zona de oficinas de Paseo de la Reforma –donde se encuentra la embajada de Estados Unidos– y en Polanco.

En respuesta a una convocatoria antifascista, un grupo de más de 300 personas se reunió a las 2 de la tarde afuera del recinto diplomático para repudiar el asesinato de George Floyd, perpetrado por un policía blanco que presionó su rodilla sobre el cuello del afroestadunidense durante casi nueve minutos.

El gobierno capitalino había acordonado las calles aledañas, hasta seis cuadras alrededor de la embajada. Este reportero observó un camión con logotipo de la policía capitalina, con hombres vestidos de civil, sólo con ropa negra, quienes posteriormente caminaron entre los manifestantes, tomándoles fotos sin que lo notaran.

Media hora más tarde el contingente partió hacia la calle Río Tíber y varios de los manifestantes realizaron acciones de vandalismo, rompiendo vidrios de bancos, tiendas de grandes cadenas y anuncios publicitarios en paradas de autobuses.

La marcha rodeó la manzana detrás de la embajada, con ligeros incidentes –un reportero de televisión recibió una pedrada en la mano–. Unos realizaron pintas con el rostro de George Floyd, otros colgaron folletos con las frases “Latinoamérica Antifiascista” o “Policía Asesina”, mientras algunos más pegaban cartulinas con el mensaje: “No nos dejan respirar”, en eco a los ruegos que Floyd hizo a su asesino.

Finalmente el grupo llegó a la calle trasera de la embajada, protegida por altas vallas de color azul. Ahí, durante unos 15 minutos, los manifestantes golpearon y arrojaron piedras encima del muro de metal, y los policías instalados del otro lado les lanzaron gases lacrimógenos y balas de pintura.

En el mismo momento, otros colectivos realizaban pintas en las vallas de la embajada. Un grupo de afromexicanos pintó en letras grandes: “No nos dejan respirar”, y colocó una manta que decía: “¡Las vidas de las personas negras y latinoamericanas importan!”.

Posteriormente el grupo avanzó por avenida Reforma hacia la representación del estado de Jalisco en la Ciudad de México, al grito de “Giovanni no murió, la policía lo mató”, en homenaje al albañil de 30 años que falleció el pasado 5 de mayo, tras ser detenido y golpeado por la policía municipal de Ixtlahuacán de los Membrillos.

En el camino hacia Polanco, algunas personas rompieron vidrios y realizaron pintas en muros, entre ellas: “¡Fuego a la burguesía!”, “¿Cómo se ve el hambre desde su balcón?”, “Para que seas rico hacen falta mil pobres”, o “¡Cállate blanco!”, ante la mirada atónita de los residentes de la zona, poco acostumbrados a escenas de protesta debajo de sus ventanas y terrazas.

Al llegar a la sede del gobierno jalisciense –también protegido por altas vallas azules– los anarquistas arrojaron piedras sobre el edificio, hasta que granaderos salieron de calles aledañas y se apostaron frente a los manifestantes. En reacción, éstos les arrojaron piedras, petardos e incluso un coctel molotov, y los agentes respondieron con más piedras y maniobras de repliegue.

Durante media hora continuó el enfrentamiento, pues los uniformados seguían avanzando hacia los manifestantes, quienes respondían insistentes con piedras. La trifulca continuó hasta la calle Gutenberg.

“¡No sigan avanzando, porque va a haber respuesta! Tienen que frenarse”, dijo Miguel Barrera, jefe de la Brigada Humanitaria Marabunta, al policía que encabezó el operativo, quien continuaba persiguiendo a la gente que protestaba.

“Lo que no logran entender es que su presencia en un contexto nacional e internacional, por Jalisco y Estados Unidos, ustedes son un símbolo de asesinato, ¡Ayúdennos! ¡Hay que entender esta parte!”, insistió el activista, quien logró convencer a su interlocutor.

Finalmente, al filo de las 5:30 de la tarde, los granaderos se detuvieron y los manifestantes se dispersaron.

Fuente: Proceso

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