jueves, septiembre 19

Con testimonios de violencia, yucatecas se unen a la ‘Brillanteada’

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Decenas de mujeres se aglomeraron en la Plaza Grande de Mérida para exigir seguridad

Múltiples testimonios de violencia de género inundaron la Plaza Grande del Centro Histórico de Mérida esta tarde, cuando decenas de mujeres yucatecas se unieron al movimiento nacional de la “Brillanteada”, y exigieron a las autoridades seguridad y justicia.

Hacia las 19 horas, mujeres de todas las edades se comenzaron a agrupar en el asta bandera de la plaza principal meridana, en respuesta a la convocatoria realizada a nivel nacional para manifestar solidaridad con la adolescente de 17 años presuntamente violada por cuatro policías preventivos en días pasados en la Ciudad de México, así como para exigir a los uniformados cumplir con su trabajo y no representar un peligro para la ciudadanía.

La multitud creció y mientras las pancartas con mensajes como “no estoy loca ni estoy menstruando, estoy harta de que nos sigan violando” se elevaron al cielo, las presentes tomaron el megáfono y compartieron sus propias experiencias de violencia: de golpes, acoso, hostigamiento, abuso o violación sexual.

Una joven, que confesó haber sido víctima de violación sexual, expresó su hartazgo ante la burocracia del sistema de justicia. “Estoy harta de los abusos, de que nadie haga nada. Llevo meses luchando, había pruebas [de la violación] y no hicieron nada, estamos cansadas, queremos justicias”, expresó.

Otra de las presentes, relató el episodio de violencia sexual que vivió y exigió una sanción para su agresor. “Quiero justicia para mí, y para todas, porque mi violador sigue libre”, apuntó.

Al ritmo de una batucada, externaron su desconfianza ante los cuerpos policíacos. “En este espacio me siento más segura de lo que he sentido en años, estoy agradecida de que nos juntemos todas y tengamos los ovarios bien puestos”, dijo una de las manifestantes.

Cabe mencionar que desde el inicio del acto las mujeres explicaron que la protesta sería separatista. Aunque la mayoría de los hombres que se encontraban en el sitio acataron la instrucción y se apartaron, un joven con un rosario en la mano confrontó a las presentes, quienes le explicaron que debía retirarse. Ante la resistencia, algunas manifestantes le echaron brillantina rosa ecológica. Momentos después el sujeto se retiró, no sin antes hincarse durante unos minutos para rezar en voz alta.

Fuente: La Jornada Maya

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