viernes, diciembre 6

Corona Capital 2019; fiesta de 190 mil

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Los amantes de la música disfrutaron de la edición 10 del festival, que se hizo en dos días en el Autódromo Hermanos Rodríguez

La banda inglesa Keane cerró la segunda jornada, en lo que fue su reencuentro luego de superar sus adicciones

You’re not Home eligió la banda Keane para regresar después de que Tom Chaplin diera un paso al costado por su problema con el alcohol y las drogas. Qué afortunada fue la Curva 4 del Autódromo Hermanos Rodríguez en la segunda jornada del festival Corona Capital 2019.

Parte de los 95 mil espectadores que acudieron al festín musical estaban arremolinados viendo lo que sucedía sobre el escenario y escuchando los decibeles de su música. Se les fue el sonido del micro a la mitad de la rola y el público tuvo que completarla.

“Gracias por ayudarme a sacar la canción. Sigan así”, y el resto lo dijo Bend and Break. Las lágrimas saltaron. Todos sabían la melancólica rola del Hopes & Fears, el disco que rompió el rock como se conocía: hecho por tres amigos, en ese entonces, sin guitarras, algo impensable en ese entonces.

Cuanta fidelidad, cuantas palmas, cuantos rostros desencajados todo lo que provoca una banda que abanderó la tragedia, el drama y el dolor. La rola Silence By the Night lo demostró.

“Ustedes son una de la mayor razón por la que regresamos”, aquí va una nueva rola, anunció Tim precedido por un aliento sólo de mero compromiso.

Cause & Effect es un disco nuevo que levantó morbo por el regreso, por la rehabilitación de Chaplin después de su infierno y la reconciliación con su inseparable amigo Tim Rice-Oxley, el autor de varias rolas que sólo funcionan en voz de Tom. La canción I’m not Leaving fue una de esas nuevas creaciones.

Tom no pierde el porte, el estilo, continúa tomando el pedestal con su mano derecha y el micro con la izquierda, cerrando los ojos y coqueteando con el sentimiento. Se dejó ir con Everybody Changing y los celulares se alzaron. La primera rola que de verdad se sintió escalofrío a tantas personas unidas por una simple rola de poco más de tres minutos.

Lástima que los chacales que se dedican a bolsear a la raza hayan arruinado el momento de unos cuantos que se agüitaron por serle robada su lana o su cel. Claro que Keane no tiene la culpa, pero fue una realidad horrible que hay que aguantar en los festivales del país.

“Keane eres mi otra mitad” se leía en una pancarta. Un vato con un jersey de Cody Bellinger de los Dodgers se alzó con un plástico ondeando un dedo de espuma y una bandera británica.

Chaplin practicó su español. El básico gracias y una que otra palabra. Spiralling se unió al set, un feeling new wave y pop para ponerse en onda. Keane prácticamente es una banda que puede pasar de esa vibra rosa a tirar todo por la borda, crear una lluvia de estrellas con She Has No Time y Bad Dream.

Tom se dio el lujito de sentarse cruzado, al fin el patrón de la noche, para escuchar el replicar del nombre de su banda. Se calzó el lábaro patrio en una rola para después disfrazar su pedestal con ella. The Way I Feel perfiló la odiada conclusión.

Somewhere Only We Know, Crystal Ball y Sovereign Light Cafe sellaron el esperado regreso.

BLOC PARTY

Uno de los actos esperados en el segundo día del Corona Capital 2019 era la presencia de Bloc Party. Anunciados en el evento musical de la Curva 4 del Autódromo Hermanos Rodríguez.

Después de The Raconteurs hubo esa batalla de ver qué artista jalaba más gente, si Bloc Party o Keane, porque a estos últimos se les ocurrió adelantar unos minutos su set en el Doritos.

Se dividieron la audiencia. Kele Okereke apareció en el escenario Corona con unos kilitos de más, pero con el mismo ímpetu de siempre. Decidido a tocar todo el disco Silent Alarm, ese álbum que pegó en la nostalgia de un montón de raza de la generación.

Pasando por Like Eating Glass y This Modern Love. Un par de rolas celebradas algo discreto. Se esperaba un poco más de emoción; no hacía frio, así que no fue factor, parece que el que no tocaran el material en el mismo orden que el álbum.

Tristemente muchos desertaron, obvio no se veia vacío, pero muchos se fueron a formar para ver el regreso de Keane.

A lo lejos, mientras la horda de fans marchaba hacia el escenario Doritos, Bloc Party se aventaba Banquet y Helicopter, las luces se apagaron y la voz de Tom empezó a asomarse.

SE LE DAN LOS FESTIVALES

Imposible competir ante The Strokes. Si los neoyorquinos no hubieran acaparado la atención del sábado, los de Two Door Cinema Club se hubieran llevado el pedazo de gloria que le otorgó el fan festivalero, sobre todo las mujeres y su coqueto maquillaje.

Talk abrió la noche de los británicos. Lo más reciente del grupo. Pero otra vez en Corona Capital, la división entre el privilegio y lo ordinario le restó ese punch a uno de los mejores números de la noche.

Porque a Two Door se le ha visto en solitario, con esa gente que los sigue desde que Alex Trimble era ese greñudo pelirrojo introvertido, pero ahora había el doble de interés, por aquellos que no comprarían un ticket para verlos solos, aunque después del fiestón que dieron, seguro cambiaron de opinión. Una revolución pop que segregaba el frío y la petrificación corporal, que convirtió la pasividad en esas ganas de ponerse a fumar, tomar, bailar con los amigos Eat That Up, It’s Good For You.

Poco a poco se iban yendo al escenario principal para ver a The Strokes, pero ellos seguían en lo suyo, lanzando novedades como Dirty Air, Satellite, y consentidas como Sun. La rechifla se hizo escuchar, los que iban a The Strokes ya querían ver a Julian Casablancas y compañia, mamones porque Two Door Cinema Club bien que los hizo bailar.

Los británicos se fueron dejando, quizá, de sus mejores actuaciones en su paso por la Ciudad de México, mucho más allá de sus presentaciones en solitario.

SE REDIME

Con una presentación llena de energía, Julián Casablancas y The Voidz se reivindicaron con sus fans tras la presentación que el cantante y compositor ofreció ayer con The Strokes.

Tras una presentación casi forzada durante la primera jornada del Corona Capital 2019, Casablancas encontró un nicho floreciente con The Voidz. La valla del escenario Corona fue donde inició su presentación con la banda, sumándose a los fans que se encontraban en la primera fila y que lo acompañaron con temas como Qyurryus, Leave It In My Dreams, M.utually A.ssured D.estruction, Human Sadness y Where No Eagles Fly.

Prendan la luz. Ustedes son hermosos. Mi casa es su casa”, dijo en español el músico, lo que causó el grito de chicas y jóvenes que lo veían con ilusión. “Debería hablar más español, lo siento”, agregó sonriente.

A diferencia de la noche anterior dónde Casablancas quedó a deber 20 minutos de show, con The Voidz, el músico y compositor deleitó durante una hora de principio a fin a cada uno de sus fans.

DESCANSO REVELADOR

La primera acción después de una noche tan movida como la del sábado, donde la ampolla y la hinchazón de los pies fueron el precio a pagar, fue llegar, pedir una chela, que a esta altura ya es un lujo de 115 pesos, y echarse en el pasto, tomar el día de campo reparador alrededor del Levi’s Stage y esperar lo mero bueno del siguiente día.

Regresaron los ponchos festivaleros, que en serio parecían como de un Jedi hipster de mil 500 pesos. También funcionaban como cobijita para prolongar el descanso en el césped, platicando con los amigos mientras un violín medieval comenzaba a sonar.

El ambiente sonoro era propio de un pasaje imaginado por J.R.R. Tolkien o George R.R. Martin, pero era la intro de In The Valley Below.

Poco a poco se arrimó la gente. Interrumpió el picnic antifatiga. No hubo de otra más que ponerse de pie y fue una buena decisión, si no conocían el trip de los de Michigan, que se dejaron querer por la voz de Angela Gail en Pink Chateau, que podía ir de lo sententero pop hasta el dream pop con Hold on Tight.

Lo que se veía un discreto debut se convirtió en lo inesperado para la banda gringa. Media carpa llena, alentando a Jeffrey en su lira que podía pasar de lo solemne a la estridencia progresiva.

Se quedaron con ganas de más. Muy corto el tiempo para tanta energía que se fue con Peaches, y de ahí todos a correr a otro escenario para ver a Sofi Tukker.

DEJAN CON GANAS DE MÁS

Después de que en 2011 The Strokes se presentara por primera vez en el festival Corona Capital, el sábado por la noche la banda liderada por Julian Casablancas regresó al escenario principal de la curva cuatro del Autódromo Hermanos Rodríguez deleitando a 95 mil fans que se dieron cita en la décima edición del festival.

La velada comenzó en punto de las 10 de la noche cuando Casablancas, junto con Nick Valensi, Albert Hammond Jr, Fabrizio Moretti y Nikolai Fraiture tomaron sus instrumentos sobre el escenario Corona y las primeras notas de Heart in a Cage, You Only Live Once, The Modern Age y New York City Cops se hicieron presente en el lugar.

“Gracias, es una noche hermosa, yo aprendí algo de español ‘yo soy tu papá’, pienso que ustedes también dicen ‘tú apestas’”, lanzó Casablancas a sus fans, quienes ovacionaron el chiste y devolvieron la cortesía en español con un “oe, oe, oe, oe The Strokes, The Strokes”.

Así canciones como Under Control, Hard to Explain, I Can’t Win, Meet Me in the Bathroom, Alone, Together y Someday.

Tras despedirse de su público la banda regresó una ocasión más al escenario Corona para tocar tres canciones más, haciendo creer que volverían una vez más. Sin embargo, The Strokes concluyó su presentación 20 minutos antes de lo estipulado en los horarios del festival, dejando a sus fans confundidos y con ganas de un poco más de la banda considerada como la que rescató al rock en el año 2000.

AMAN A MÉXICO

El dueto estadunidense Sofi Tukker llegó al escenario Doritos donde miles de personas los esperaban para bailar con su house y toda su energía neoyorkina.

En punto de las 17:20 horas y cuando el sol comenzaba a caer para dar paso a la noche, Sofi y Tucker se apoderaron del escenario y la reacción de sus seguidores no se hizo esperar. Saltando y bailando al ritmo del dance y el house que los neoyorkinos marcaban.

Canciones como Fuck They, Baby I’m a Queen, Fish, Emergency, Swing y su éxito Best Friend fueron sólo algunas de las canciones que el dueto ofreció a sus fans en su segunda intervención en un Corona Capital.

“Los amamos, México. Son una de las mejores audiencias del mundo, de hecho, queremos venirnos a vivir aquí a la ciudad, nos gusta mucho.

“Siempre que hemos venido nos han tratado increíble, nos encanta la vibra, la comida y la calidez de la gente, es increíble este lugar.

“Una de las cosas que más apreciamos de México es su cultura, súper colorida y rica de historia, además de que la ciudad tiene un clima increíble. No nos importa el tránsito, es algo que podemos sobrellevar, aunque creo que siempre llegaríamos tarde a todos lados “, dijo Tucker, entre risas, en la entrevista que concedió a Excélsior.

Fuente: Excelsior.

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