viernes, abril 16

Creedence Clearwater Revisited rejuvenecen

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La agrupación estadunidense aprovechó el escenario para homenajear a los rockeros Dale Hawkins y Screamin’ Jay Hawkins

Recordar la voz de John Fo­gerty en cada show de Cree­dence Clearwater Revisited es obligación. Se escucha su nombre en los pasillos, en las butacas, y mientras el vende­dor dice “¡cervezas de a 100!” en el Palacio de los Deportes.

Es nostalgia y se vale en viernes por la noche contar mil anécdotas sobre el can­tante: que si está peleado a muerte con Doug Clifford y Stu Cook, dos de los in­tegrantes originales, que si canta mejor que Dan McGui­ness; mil peros para un show que revive viejas glorias.

Ya entrados en el espec­táculo. El apellido Fogerty deja de ser un peso para el grupo que coverea el lega­do de Creedence Clearwater Revival, del rock que co­menzó en 1967 y acabó cin­co años después.

Who’ll stop the rain y Down on the corner, clásicos inoxidables para romper el hielo, porque desde que ini­ció el show, a las 21:00 ho­ras, la gente se vio apagada.

Dos canciones los des­pertaron. Y rejuvenecieron: sobre un pasillo un hombre, de más de 50, abandonó lo aburrido del asiento para rockear. Se sacudió de la misma manera y a sus con­temporáneos les demostró que estaba en un concierto de rock, no en un funeral.

Cook le dio la razón al tomar el micrófono. “Cuando toca­mos rock porque nos volve­mos a sentir como jovencitos y porque eso nos impulsó. Nos hacen sentir bien. Nos hacen sentir de 24 una vez más”, intervino el bateris­ta con la jugarreta de hacer crecer su bíceps para impo­ner jovialidad.

Bueno, todos rieron con el humor de Cook, pero tuvo razón. Hay que volver a ser chavos para disfrutar un show como el de Creedence.

Total que al herirles el orgullo, los fans la pasaron mejor durante Rollin’ on the river, tremenda voltereta en el tiempo que se prolongó con Proud Mary.

Se tomaron un tiempo para respirar, pero el público no quiso que se fueran. Unas 12 mil botas pegando al piso lo evidenciaron, la vibración se prolongó por el Domo de Cobre y se apagó al tener de vuelta a los californianos, que aprovecharon para to­mar su respectiva foto para redes sociales.

Fortunate Son, Have you ever see the Rain y Up Around the Bend termina­ron con el pequeño viaje en el tiempo a las 23:00 horas.

Fuente: Excelsior

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