jueves, agosto 6

Crónica de una detención

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VALLADOLID.— José Luis Chan Yam y Benito Alfredo Sandoval Fuentes, acusados de haberse enfrentado a balazos a policías estatales el pasado 26 de enero en el Periférico, en su declaración ante el juez de Control Manuel Jesús Soberanis Ramírez, cuya copia en audio y vídeo fue entregada al Diario, narraron paso a paso todo sobre su detención, ocurrida el pasado 24 de enero.

En el material dan detalles de cómo habrían sido torturados por agentes de la Policía Estatal para que se declaren culpables del homicidio de Jhonatan David Lara Hernández, ocurrido el sábado 20 del mismo mes en Dzitás y del cual, aseguraron, no saben nada.

El primero en declarar de manera directa fue José Luis Chan Yam, quien manifestó que vive en Cancún y que cada semana viaja para visitar a su esposa en la comunidad de Teya, de donde es oriunda ella, y que esta vez lo hizo acompañado de Benito Alfredo Sandoval Fuentes y de Jhoavany Ariel Estrella Trejo, a quien dejaron en Tunkás para que también visite a su familia.

Explicó que el miércoles 24 de enero, alrededor de las 10:30 de la mañana, salieron de Teya con rumbo a Cancún, pero primero pasaron a reco-ger a Jhoavany Ariel a Tunkás, donde lo habían dejado. El detenido dio detalles de la casa de su compañero de trabajo y dijo incluso que Estrella Trejo fue despedido por su esposa y una menor de unos cinco años de edad.

Continuaron su camino rumbo a Cancún, pero unos 300 metros antes de entrar a Dzitás se detuvieron en una tienda a comprar refrescos y frituras. Luego avanzaron, pero en el camino se toparon con un retén de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) estatal, donde había dos patrullas. Los agentes les pidieron detenerse y los bajaron, porque el auto tenía un polarizado oscuro y Benito Alfredo, el guiador, no llevaba licencia de conducir.

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Le preguntaron al conductor cuánto dinero tenía en su bolsa, y luego que contestó que 1,400 pesos, les indicaron que estaban detenidos.

Acto seguido, los subieron a una camioneta y uno de los policías condujo el auto en el que iban. Así llegaron a Izamal, donde les quitaron 400 pesos para ponerle gasolina al auto, compraron unos refrescos en una tienda y continuaron el viaje.

El detenido siguió narrando que llegaron a Mérida y lo condujeron a un edificio que, presume, es de la SSP, porque pudo observar que había una estatua de color negro de un policía, y los metieron en una parte trasera.

Después los metieron en una Van color blanca, donde los empezaron a torturar sin decirles el porqué. Relató que incluso les dieron choques eléctricos en las manos, tetillas y partes íntimas, y luego los sacaron con los ojos vendados y les comenzaron a dar vueltas, mientras los continuaban torturando.

Ya por la tarde del mismo día 24, los tres fueron metidos en celdas, en la 6, 7 y 8, para que no se comuniquen entre sí. Todo eso habría sido en la ciudad de Mérida. Por la noche, según su relato, recibió un poco de ensalada y un refresco de una persona que, le dijo, era boxeador. “Escuchaba los gritos de mis compañeros que eran torturados al mismo tiempo”.

Chan Yam detalló que por la noche fueron llevados a la misma celda cerca de 20 personas que habrían sido detenidas durante un operativo, al parecer en el antro “La Gozadera”, porque las playeras que portaban tenían impreso el nombre.

Así se pasaron la noche del 24 y al día siguiente les dijeron que obtendrían su liberación. Aunque firmaron el acta de salida, en una sala otros agentes vestidos de civil entraron a buscarlos y fue ahí donde ya no supieron nada de Jhoavany Estrella, pues “a mí me subieron en una camioneta blanca Ford de doble cabina y a Benito, a otro vehículo”, puntualizó José Luis.

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Durante varias horas estuvieron dando vueltas y dentro de los vehículos los torturaban con golpes en la cabeza y en los genitales. José Luis dijo incluso que estaba dispuesto a mostrar al juez de Control las huellas de las agresiones, a petición de sus asesores jurídicos, pero el juzgador no quiso con el argumento de que para verificarlo lo debe hacer un experto en la materia.

Aunque no pudo calcular la hora, José Luis relató que fue hasta la noche cuando sintieron que iniciaron un largo recorrido en la Van, porque pasaban topes y no sabían a dónde iban.

Agregó que “alrededor quizá de las 10 de la noche” llegaron a un lugar (al parecer el Periférico) y lo bajaron, y pudo observar que su compañero Benito Sandoval estaba tirado en el piso. A él lo acostaron de la misma manera y los golpearon a ambos. Pudo observar que el auto en el que fueron detenidos estaba “sobre una camioneta lisa (grúa)”, pero ya no pudo ver más.

Explicó que en todo momento los agentes los amenazaban con matarlos si no declaraban que ellos ultimaron a una persona en Dzitás, lo cual siempre negaron porque, aseguraron, no tienen nada que ver.

Dijo que cuando le quitaron las vendas ya estaba tras las rejas de nuevo, hasta que una licenciada se les acercó para preguntarles lo que habían hecho. Se encontraban en la Fiscalía de Valladolid, de donde luego fueron llevados al Cereso de Ebtún.— Megamedia

 

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