jueves, octubre 17

Cumbre por la Paz y México

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Cumbre por la Paz y México

Por Yuriria Sierra

Todos creyeron siempre en la humanidad. Así que, a pesar de los problemas, buscaron la manera de dar paz, de resolver los conflictos. Cada uno representa la fuerza que necesitamos como ejemplo para no perder la propia ni nuestra esperanza por un mejor futuro y para nunca dejar de practicar la paz todos los días o para dejar buscar soluciones en nuestra vida. Ellos, viniendo de muchas partes del mundo, son un buen ejemplo para que en México vean que sus problemas son como en otras partes del planeta.

20 de Septiembre de 2019

El día llegó. Me encuentro en Mérida, Yucatán, como parte de los panelistas de la Cumbre de Premios Nobel de la Paz. Un evento histórico del que ya antes hablé en este espacio. Y para quienes se preguntan cuál es la razón de que un evento de este tipo se realice en nuestro país, conversé con Ekaterina Zagladina, presidenta del Secretariado que ha organizado este encuentro en diecisiete ocasiones, y que para este año lograron un récord histórico en su convocatoria: 30 laureados, además de invitados especiales.

— ¿Qué es lo que esperan lograr, particularmente en ésta, la edición de este encuentro en México?

Bueno, primero queremos que todos entiendan que la paz no llega sólo por el trabajo del gobierno o de factores externos, sino que la clave está en lo que damos cada uno de nosotros, de lo que viene de nuestro interior. Y que la paz es algo en que los ciudadanos debemos pensar y poner en práctica todos los días, por supuesto, en colaboración con el gobierno e instituciones públicas.

— ¿Tú crees que, digamos, con ambientes o discursos de odio, agresión y violencia entre ciudadanos de a pie estamos dejando la paz a un lado? ¿Podemos cambiar esto?

Sí, claro. Esto es un proceso de mucha evolución porque a través de la educación, de la cultura, podemos entender lo importante que es tratar bien a los demás, que no sea algo negativo aquello de tratar a la gente como quisiera ser tratado. Creo que aparece el odio y la violencia cuando pensamos que las personas nos son ajenas, cuando no entendemos que son parte de nuestro vecindario, cuando no recordamos quiénes son, cómo son, dónde están o si ya nos hemos relacionado con ellos fuera de casa.

— ¿Qué podemos hacer como ciudadanos para inspirar paz, apoyarla, construirla?

Practicarla todos los días. Comenzar desde tu hogar, en tu vecindario, en tu comunidad. Pienso que, incluso, hacer eso en casa ya es un gran logro. Aprendes más de ello cuando lo vivimos dentro de nuestros hogares porque entonces podemos llevar la paz a comunidades, ciudades, países y a todo el mundo. Y en segundo lugar, debemos educar a nuestros hijos, eso es algo muy importante, educarnos y educar a nuestros hijos para que vivan de la manera en que deseamos lo hagan en el futuro.

— ¿Qué es lo que los galardonados pueden hacer para alcanzar esto?

Todos ellos vienen de contextos muy complicados, pero ninguno perdió la esperanza, ni su capacidad de amar o ser compasivos. Todos creyeron siempre en la humanidad. Así que, a pesar de los problemas, buscaron la manera de dar paz, de resolver los conflictos. Cada uno representa la fuerza que necesitamos como ejemplo para no perder la propia ni nuestra esperanza, por un mejor futuro y para nunca dejar de practicar la paz todos los días o para dejar de buscar soluciones en nuestra vida. Ellos, viniendo de muchas partes del mundo, son un buen ejemplo para que en México vean que sus problemas son como en otras partes del planeta. Además, cada una de sus palabras inspiran, nos dan ejemplos y muchas personas pueden sentirse identificadas, verán que hay soluciones, que siempre hay salida. Que hay cosas que debemos dejar, otras que debemos pensar, que hay maneras en que debemos actuar. Y cada una de ellas nos ofrece soluciones.

— ¿Qué mensaje tienes para México, que atraviesa un momento particular, con niveles de violencia altos contra las mujeres, contra la gente en general en esta terrible situación de una guerra contra las drogas?

Creo que México tiene algo en su gente, creo que tienen un gran corazón, pero a veces se olvidan de ello, de su gran corazón (…) Y creo que ése es el mensaje que vinimos a dar aquí: que la paz en México puede ser una realidad, que depende de la gente, de cada individuo. Que la paz es posible cuando nos respetamos, cuando nos vemos como iguales, cuando entendemos que cada uno de nosotros merecemos las mismas oportunidades (…) Creo que México, por su situación, puede encontrar más de una solución con los laureados que vienen también de contextos muy diversos. No digo que copien las respuestas, pero sí pueden encontrar elementos que les ayuden a construir su propio camino a la paz.

Tendré oportunidad de conversar con algunos de los laureados, estas charlas las leerán en días próximos en este espacio. Los mensajes que saldrán de este encuentro deben tener eco en todos los rincones del país.

Fuente: Excelsior

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