martes, junio 25

Denuncian que un equipo saudí limpió pruebas del caso Khashoggi

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Un diario turco asegura que un grupo de 11 expertos limpió los rastros y eventuales pruebas del asesinato del periodista saudí antes de que las autoridades turcas pudieran investigar el caso

Un equipo de once ciudadanos saudíes, entre ellos un químico y un toxicólogo, limpió los rastros y eventuales pruebas del asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi antes de que las autoridades turcas pudieran investigar el caso, asegura hoy el diario oficialista turco Sabah.

Los once saudíes llegaron al aeropuerto estambulí de Sabiha Gökçen el pasado día 11 de octubre y se hospedaron en un hotel cerca del consulado saudí donde desapareció el reportero el pasado día 2.

El rotativo revela la identidad de dos de esos ciudadanos saudíes, el químico Abdulaziz Aljanobi y el experto en toxicología Khaled Yahya Al Zahrani.

Según concluye Sabah, los sospechosos visitaron diariamente las dependencias del consulado y la residencia del cónsul entre el 11 y 17 de octubre para hacer desaparecer pruebas del caso.

Las autoridades turcas pudieron acceder a ambos recintos diplomáticos el 17 de octubre, pues no obtuvieron antes de Riad el permiso requerido para registrar los edificios de acuerdo con la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas.

La Fiscalía turca declaró recientemente que Khashoggi, de 59 años, fue estrangulado y posteriormente descuartizado en el consulado de su país en Estambul, cuando acudió a esas oficinas para obtener unos documentos para poder casarse con su prometida turca.

El periodista era esperado en el consulado por un comando de una quincena de agentes saudíes que habían viajado a Estambul pocas horas antes y regresaron a Riad esa misma noche.

El político turco Yasin Aktay afirmó el pasado viernes al diario Hürriyet que los asesinos descuartizaron el cadáver para poder “disolverlo” en una sustancia química y deshacerse de él más fácilmente, un punto no confirmado aún oficialmente por la Fiscalía.

Por su parte, el presidente turco, Recep Tayip Erdogan, ha asegurado que su Gobierno tiene la certeza de que la orden de matar al reportero disidente “vino de los más altos niveles” del poder de Riad.

En una columna publicada el viernes en el diario estadunidense The Washington Post, Erdogan insiste en que el reino wahabí debe responder aún muchas preguntas sobre lo ocurrido Khashoggi.

Sabemos que la orden de matar a Khashoggi vino de los niveles más altos del gobierno saudí”, escribió el presidente turco.

PROMETE INVESTIGACIÓN JUSTA
Arabia Saudita se comprometió hoy a llevar a cabo una investigación “justa” del asesinato de Khashoggi y a que sus autores responderán ante la Justicia por este crimen, en una comparecencia ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

Coincidiendo con el escándalo internacional desatado por el asesinato de Khashoggi en el consulado de su país en Estambul, el Gobierno saudí tuvo que presentarse ante ese órgano de la ONU -en cumplimiento de una agenda establecida con mucha anticipación- para exponer sus avances en materia de derechos humanos.

En esas circunstancias, la presentación del jefe de la delegación y presidente de la Comisión de Derechos Humanos saudí, Bandar al Aiban, fue seguida con gran interés por el resto de países y por la prensa internacional.

En su alocución introductoria, Al Aiban dedicó un pasaje a la muerte de Khashoggi señalando que “el enfoque del reino es cumplir con el principio de Justicia” y recordó que se ha instruido al fiscal saudí para que realice la investigación pertinente.

Sin embargo, el enviado de la monarquía saudí se negó rotundamente a responder a las preguntas de numerosos periodistas al término de la sesión, a pesar de que durante su discurso había prometido varias veces que las indagaciones se realizarán con “transparencia”.

Luego de negarlo por más de dos semanas, las autoridades de Riad reconocieron que Khashoggi fue asesinado el 2 de octubre en sus dependencias consulares en Estambul, pero sigue sin desvelar la ubicación de sus restos.

La Oficina de Derechos Humanos de la ONU ha pedido al Gobierno que en la investigación participen expertos internacionales, como garantía de que los resultados serán creíbles, una solicitud sobre la cual Al Aiban se negó hoy a hacer cualquier comentario.

En su intervención final ante las delegaciones gubernamentales en la ONU, el presidente de la Comisión de Derechos Humanos saudí había mencionado minutos antes que la investigación “se hará en virtud de nuestras leyes”.

Países de todas las regiones del mundo mencionaron en sus comentarios durante la sesión el caso de Khashoggi, incluyendo a numerosos países europeos -entre ellos Alemania, Austria, España, el Reino Unido y varios más-, y reclamaron una investigación exhaustiva, transparente y rápida.

Estados Unidos, un importante aliado de la monarquía saudí, condenó “este asesinato premeditado” y pidió que la investigación se efectúe de acuerdo al debido proceso y que los hallazgos sean hechos públicos.

Aunque las circunstancias de la muerte del periodista, quien residía en Estados Unidos y era columnista de The Washington Post, concentraron la atención, las preocupaciones por las restricciones a la libertad de expresión y opinión, y la utilización de las leyes antiterroristas con este fin, fueron repetidas una y otra vez.

También se denunciaron las detenciones arbitrarias y acoso contra defensores de los derechos humanos y de las mujeres.

Varios países pidieron a Arabia Saudita que aboliera la tutela masculina sobre las mujeres, a lo que se había comprometido hace cuatro años, la última vez que se sometió a un ejercicio similar en el Consejo de Derechos Humanos, sin cumplirlo.

Al Aiban no mencionó ese tema en concreto, pero se refirió a progresos para las mujeres, tras la reciente reforma que les permite conducir automóviles.

Otro tema que mereció comentarios de inquietud fue el referido al rol de Arabia Saudita en la guerra en el Yemen, concretamente como líder de una coalición militar árabe que combate a los rebeldes hutíes desde marzo de 2014.

Este conflicto ha creado la crisis humanitaria más grave de la actualidad, con 22.2 millones de personas que necesitan ayuda humanitaria, de los cuales la mitad son niños, además de un saldo de 10 mil civiles muertos y dos millones de desplazados internos.

Fuente: Excelsior

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