sábado, diciembre 14

¿Despertaremos antes de la debacle?

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¿Despertaremos antes de la debacle?

Por Ángel Verdugo

Los procesos de estupidización de las grandes masas no son, por desgracia, algo nuevo en el mundo; la hoy extinta URSS y la República Popular China junto con la Alemania de Hitler y la dinastía chafa de Kim Il-sung son buenos ejemplos de aquellos.

También, guardando las debidas proporciones de tiempo y magnitud, la Argentina de Perón y Evita es un buen ejemplo de lo que genera un proceso sistemático y perverso cuyo fin, no es otro que controlar política e ideológicamente a la población para que endiosen al poderoso en turno, y acepten ciega y acríticamente la visión torcida que vende.

En nuestras latitudes, ni Cárdenas ni Echeverría y menos los Kirchner estuvieron a la altura de aquellos grandes de la perversidad; tampoco Ortega y Morales —menos los patanes de Chávez y Maduro— califican como buenos alumnos.

Por encima de las experiencias acumuladas a lo largo del siglo XX y lo que va de éste, hay ingenuos que piensan todavía que es posible repetir aquellos procesos; para empezar, no se dan cuenta que el mundo ha cambiado bajo el modelo económico masivamente aceptado de la economía de mercado y la globalidad y también, se acepte o no, los ciudadanos han cambiado como consecuencia de la popularización de la democracia.

En consecuencia, pretender repetir de manera mecánica los viejos procesos de embrutecimiento colectivo, es la expresión viva de la nostalgia de un viejo y acedo autoritarismo que alimenta las ilusiones vanas de aquellos que no están dispuestos a dejar pasar toda oportunidad que se les presenta, para eternizarse en el poder. Sus sueños de grandeza y la perversidad que los mueve y tratan de ocultar, son el soporte de sus intenciones autoritarias y dictatoriales.

Uno de estos nuevos intentos es, no otro que el que pretende concretar López; éste, por más esfuerzos que hace y seguirá haciendo por perpetuarse en el poder, se quedará a mitad del camino; reprobará, clara y rotundamente, en su intento de equiparar —o superar— a los grandes manipuladores y vendedores exitosos del culto a la personalidad que fueron Stalin, Mao, Hitler y Kim Il-sung, entre otros.

Sin embargo, hay que decirlo también, López será siempre un aprendiz en esto de construir un culto a su personalidad que idiotizaría a millones. Por otra parte, el daño que ha hecho, hace y hará al país en todos sentidos —particularmente en lo económico— podría, ¡eso sí!, colocarlo como un gran destructor.

Uno de los grandes obstáculos que enfrentan López, Maduro, Morales y Ortega, es cómo fluye la información hoy en día y los avances tecnológicos que lo hicieron posible. En los tiempos que corren, lo que hagan esos cuatro se conoce en tiempo real, y las medidas represivas con las que pretenden acallar a los ciudadanos y perpetuarse en el poder, son transmitidas en tiempo real al mundo entero.

Frente a las intenciones de López, ¿despertaremos antes de la debacle para que no se salga con la suya? Por el contrario, como no pocos afirman, la estupidización es de tal profundidad que vamos contentos al precipicio, seguros de que allá nos espera el paraíso.

Y usted, ¿ya despertó, o sueña con el paraíso prometido?

Fuente: Excelsior.

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