domingo, octubre 25

El mundo está cerca de alcanzar el millón de muertes por COVID-19… pero la cifra real podría ser el doble

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Aunque los datos de la Universidad Johns Hopkins se aproxima a ese dato, hay factores que indican que serían más fallecidos. Te explicamos.

El mundo registrará oficialmente un millón de muertes por COVID-19 en los próximos días, pero el recuento real podría ser casi el doble.

Las muertes reales de la peor pandemia en un siglo estarían más cerca de 1.8 millones, una cifra que podría aumentar hasta los 3 millones para finales de año, según Alan López, profesor laureado y director del grupo Global Burden of Disease de la Universidad de Melbourne.

La rápida propagación del coronavirus y su capacidad de transmisión en personas que no muestran señales de la enfermedad le han permitido superar toda medición para cuantificar con precisión los casos a través de pruebas de diagnóstico generalizadas.

“Un millón de muertes tiene significado en sí mismo, pero la pregunta es si es cierto”, detalló López en una entrevista. “Es justo decir que el millón de muertes, por impactante que parezca, es probablemente una subestimación, una subestimación significativa”.

Incluso en países con sistemas de salud sofisticados, es difícil medir la mortalidad con precisión. Decenas de miles de probables muertes por COVID-19 en Estados Unidos no fueron capturadas en las estadísticas oficiales entre marzo y mayo, halló un estudio en julio, lo que frustró esfuerzos de rastreo y mitigación de la progresión de la pandemia.

La escasez de datos precisos socava la capacidad de los Gobiernos para implementar estrategias y políticas oportunas que protejan la salud pública y promuevan la recuperación económica.

Si la mortalidad por COVID-19 alcanza los 3 millones como pronosticó López, la enfermedad se convertiría en una de las más mortíferas a nivel mundial.

Un subconteo de las muertes también podría dar a algunas personas una falsa sensación de seguridad y podría permitir a los gobiernos minimizar el virus y pasar por alto la carga de la pandemia.

Sin sistema fiable

India ha confirmado más de 5.4 millones de casos de COVID-19, pero representa solo 90 mil 20 de las 967 mil 164 muertes reportadas globalmente a la Organización Mundial de la Salud a las 16:47 horas de Ginebra el miércoles.

El país, que tiene el mayor número de infecciones después de Estados Unidos, carece de un sistema de registro nacional de estadísticas fiable, lo que es vital para rastrear los fallecimientos en tiempo real.

Entretanto, en Indiana (EU), investigadores hallaron que, aunque los hogares geriátricos no realizaban pruebas rutinarias del virus a sus residentes, esta población representaba 55 por ciento de las muertes por coronavirus en el estado.

Los datos médicos, incluida la duración de la enfermedad y los síntomas, ayudan a atribuir una causa probable de muerte, indicó Christopher J. Murray, director del Instituto para la Métrica y Evaluación de la Salud (IHME, por sus siglas en inglés) de la Universidad de Washington en Seattle.

Los pacientes con enfermedades cardíacas, diabetes, cáncer y otras afecciones crónicas tienen un mayor riesgo de morir de COVID-19. Algunos gobiernos, incluidos Rusia, están atribuyendo la causa de muerte en algunos de estos pacientes a la condición preexistente, lo que plantea interrogantes sobre la veracidad de los datos oficiales de mortalidad.

Directrices de la OMS

En julio, Rusia registró 5 mil 922 muertes por la nueva cepa de coronavirus. Al menos 4 mil 157 otras muertes estuvieron relacionadas con el SARS-COV-2, pero no fueron incluidas en el recuento debido a cómo la nación define tales muertes. En general, registró 29 mil 925 muertes más en julio que en el mismo mes de 2019.

La OMS presentó directrices para clasificar las muertes por coronavirus en junio, aconsejando a los países que contabilicen las muertes si los pacientes tenían síntomas de la enfermedad independientemente de si se trataba de un caso confirmado, y a menos que hubiera una causa alternativa clara.

Una muerte por COVID-19 debe contarse como tal incluso si las condiciones preexistentes exacerbaron la enfermedad, precisó la organización. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EU emitieron pautas similares.

Sin embargo, para los trabajadores de la salud que certifican las muertes podría tomar tiempo adoptarse a la metodología, aseveró López, de la Universidad de Melbourne.

Su investigación ha recibido financiación de Bloomberg Philanthropies, creada por Michael Bloomberg, fundador y propietario mayoritario de Bloomberg, la matriz de Bloomberg News.

“Los médicos a menudo aprenden a medida que avanzan, por lo que no certifican todas las muertes debidas a COVID como muertes por dicho padecimiento”, mencionó.

Caída en Japón

Aunque la pandemia ha alterado los patrones de mortalidad en todo el mundo, no todos los cambios son resultado directo de la pandemia, indicó. Las medidas de distanciamiento físico pueden haber reducido las muertes en las carreteras y los fallecimientos por la influenza.

En Japón, que ha sido criticado por su falta de pruebas generalizadas y esfuerzos de contención relativamente laxos, los decesos cayeron 3.5 por ciento en mayo con respecto al año anterior, incluso cuando los casos de COVID-19 alcanzaron su punto máximo.

“La pandemia en realidad funciona de formas contradictorias en su impacto sobre la mortalidad”, expuso López.

Del mismo modo, el costo económico de la pandemia —que podría superar los 35.3 billones de dólares hasta 2025— se verá impulsado más por cambios en los patrones de gasto de las personas que por el número de muertes y las medidas de “cuarentena” impuestas por el Gobierno, según Warwick McKibbin, profesor de economía en la Universidad Nacional de Australia y miembro sénior no residente de Brookings Institution en Washington.

“Estimamos que este brote le costará decenas de billones a la economía mundial”, puntualizó McKibbin en una entrevista. “El cambio en los resultados económicos se debe a que las personas cambian su comportamiento, no porque el Gobierno ordenó un cierre”.

En todo el mundo, el crecimiento en el número de muertes diarias se ha reducido desde que se disparó en marzo y abril, gracias a la mejora de la atención médica y los tratamientos de la enfermedad.

Pero a medida que resurgen casos en Europa y Norteamérica antes del invierno y la temporada de gripe, las muertes por covid-19 podrían volver a aumentar drásticamente. Tomó nueve días que los casos en el Reino Unido se duplicaran a 3.050 a mediados de septiembre, en comparación con el tiempo de duplicación anterior de cinco semanas, dijo el diario BMJ la semana pasada.

Los pacientes con COVID-19 entre 75 y 84 años tienen 220 veces más probabilidades de morir a causa de la enfermedad que las personas en un rango de 18 a 29 años, según los CDC. Las personas mayores de 85 años tienen 630 veces más riesgo de morir.

Fuente: El Financiero

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