sábado, mayo 8

El rey está desnudo

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Nadando entre tiburones

VÍCTOR BELTRI

El rey está desnudo, y lo sabe. El rey está expuesto, y sus seguidores luchan por brindarle la protección que piensan que merece. El rey, en realidad, no forma parte sino de un juego mucho más amplio

23 de Julio de 2018

 

El rey está desnudo. No sólo desnudo, sino expuesto: quienes —hasta hace unas semanas— defendían sus planes, hoy se dan cuenta de que los mismos no son sino entelequias; quienes entonces pensaron que sus proyectos podrían ser llevados a la práctica, hoy tienen que aceptar que, lo que planearon, no cabe sino en el reino de la fantasía.

Fantasía, tal cual. Fantasía, como la única que tenía cabida cuando López Obrador prometió que la inseguridad disminuiría por su mero ejemplo, y la corrupción disminuiría al ser eliminada como se barren las escaleras, de arriba para abajo. Hoy sabemos, meses antes de que Andrés Manuel llegue al poder, que las cosas seguirán como hasta el momento sin que ocurra más que el cambio cosmético que todos podríamos haber anticipado. Hoy sabemos que los privilegios no terminan, que las componendas no se acaban. Hoy sabemos, también, que quienes confiaron en la palabra de Andrés Manuel tendrán que anotarse, fatalmente, en la lista.

En la lista, tal vez, de los que siguen creyendo en los populistas. López Obradorno ha planteado una solución concreta a los problemas que aquejan a nuestra patria, pero se ha cuidado de advertir que, quienes no están de acuerdo con él, podrán adherirse a las consecuencias. Unas consecuencias que, desde ahora, no pueden tener nada de bueno. El rey está desnudo, y lo sabe. El rey está expuesto, y sus seguidores luchan por brindarle la protección que piensan que merece. El rey, en realidad, no forma parte sino de un juego mucho más amplio.

Un juego mucho más amplio, en el que se tocan intereses que sólo pueden ser resueltos desde el poder más ejecutivo: en un ejemplo concreto, pensar que la autosuficiencia alimentaria planteada por López Obrador —una idea respaldada mayoritariamente por la izquierda— podría traer tranquilidad a comunidades que, tradicionalmente, se mueven en un entorno de violencia, no podría ser más equivocado de no concretarse las alianzas adecuadas; para que cualquier asociación fructifique es preciso lograr, antes que nada, el apoyo de la ciudadanía.

Un apoyo que, en términos reales, no termina por apreciarse. Los observatorios ciudadanos instaurados por las naciones europeas no parecen tener una finalidad distinta que la de entorpecer los esfuerzos de la ciudadanía: ¿quién puede ganar ante una circunstancia así? ¿Quién le dará mate al rey de negras?

¿Quién le dará mate al rey de negras? La pregunta es desafiante, pero implica mucho más de lo que una simple frase representa. Las oportunidades son diversas, pero el mate final lo dará —sin duda— el jugador que mejor sepa enfrentarse a sus propios miedos. Harry Potter se enfrenta a sí mismo, como también lo hace Luke Skywalker, Peter Parker o el chico que les ayuda en los momentos más complicados.

Mate al rey de negras, sin oportunidad de salida. Una fuerza desaparece, las otras adquieren fortaleza. El rey está desnudo y, en estos momentos, sabe que se encuentra completamente expuesto. Expuesto aunque haya ganado, supuestamente, la batalla. Expuesto, aunque los méritos de su candidato se pongan a debate. Expuesto, aunque trate de confiar en quién le proteja. México se encuentra de frente al autócrata que pretende gobernarle: el rey desnudo no merece sino la duda sobre cualquiera de sus intenciones.

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