jueves, febrero 27

En 2018 se registraron 388 casos de lepra en México

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En México, la lepra dejó de ser un problema de salud pública debido a las diversas acciones realizadas durante décadas para combatirla, afirmó la especialista del Hospital General Manuel Gea González, Claudia Ileana Sáenz Corral.

En el marco del Día Mundial de la Lepra, que se conmemora el último domingo de enero, la dermato-oncóloga del Servicio de Dermatología de ese hospital, señaló que en 2018 se tuvo un registro de 388 pacientes; de ellos, 102 fueron nuevos.

Dichas cifras ubican al país entre las naciones que han alcanzado el objetivo establecido por la Organización Mundial de la Salud (OMS), de un caso por cada 10 mil habitantes, para desestimarlo como problema de salud.

En un comunicado, indicó que aunque es baja su prevalencia, algunos estados, como Jalisco, Guanajuato, Michoacán, Guerrero, Nuevo León y Coahuila, aún registran casos. Por lo que, dijo, no se debe bajar la guardia en su diagnóstico.

La lepra es una enfermedad infectocontagiosa crónica ocasionada por el bacilo Mycobacterium leprae, que puede afectar a cualquier persona, especialmente a los varones jóvenes. El periodo de incubación puede variar de uno hasta 20 años.

Explicó que la enfermedad se clasifica en dos tipos: lepra lepromatosa y lepra tuberculoide, así como dos grupos de casos (indeterminados y dimorfos). En general, tiende a afectar ojos, piel y nervios periféricos, aunque cada una tiene manifestaciones clínicas distintas.

En la lepra tuberculoide puede observarse una o pocas manchas blancas, sin sensibilidad. Mientras que en la lepromatosa las lesiones tienen forma de bolas que pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo; o bien, ser difusa, en la que se observa la cara lisa y brillante debido a la infiltración de la piel por el bacilo, señaló.

En este último tipo las personas presentan alopecia de cejas y pestañas, además de un cambio en la parte blanca del ojo, la cual toma una tonalidad azulada. Además, si no son atendidas de manera oportuna pueden presentar deformidades en la nariz y extremidades.

Sáenz Corral destacó que este padecimiento es curable y lo importante es detectarla a tiempo, antes de que se presenten secuelas y complicaciones. El tratamiento, basado en fármacos, dura entre seis y 12 meses, según el tipo de lepra.

“Una vez que concluye el tratamiento se considera a la persona curada; sin embargo, se mantiene una vigilancia a los demás miembros de la familia, a fin de identificar cualquier síntoma de alerta que indique un contagio de la enfermedad”.

Finalmente, comentó que la OMS ha puesto en marcha diversas campañas orientadas a combatir y erradicar esta enfermedad. Esta estrategia consiste en reforzar las acciones en las áreas que son endémicas a nivel mundial.

Fuente: López-Dóriga Digital.

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