jueves, agosto 6

En Día de Independencia, Trump declara enemigos a manifestantes

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Para marcar este Día de la Independencia, el presidente Donald Trump arrancó los festejos nacionales la noche del sábado declarando como enemigos de la república a los manifestantes y a todos sus opositores en un acto masivo en Dakota del Sur sin tomar las precauciones de salud cuando se reportaba un nuevo récord de contagios de Covid-19 y ayer continuó con otro acto público, “Un saludo a America”, en Washington a pesar de que la alcalde de la ciudad declaró que este evento violaba las normas de salubridad establecidas por el gobierno federal.

A pesar de un incremento de 90 por ciento en nuevos casos sólo en las últimas dos semanas, Trump aseguró este sábado que “una victoria tremenda” está a la vuelta, y que “nuestro país será más grandioso que nunca antes”.

En su mensaje a la nación, insistió en que “nuestro país está de regreso, nuestros números de empleo son espectaculares, muchas cosas están ocurriendo que la gente aún no puede ver”, aseguró.

En su ominoso discurso el sábado en la noche, afirmó que “nuestro país está atestiguando una campaña sin merced para borrar nuestra historia, difamar a nuestros héroes, borrar nuestros valores, y adoctrinar a nuestros hijos”, en obvia referencia a manifestantes de Black Lives Matter y sus simpatizantes que, entre otras cosas, han tumbado monumentos de figuras racistas y de opresión, o que han obligado a autoridades a removerlas.

Denunció que “en nuestras escuelas, nuestras redacciones, hasta en nuestras oficinas empresariales, hay un nuevo fascismo de ultra izquierda que demanda lealtad absoluta” y que “esta revolución cultural de izquierda está diseñada para derrocar la Revolución Americana”. Continúo: “La ideología radical atacando a nuestro país avanza bajo la bandera de la justicia social. Pero en verdad, demolería tanto a la justicia como a la sociedad, transformaría la justicia en un instrumento de división y venganza, y volvería a nuestra sociedad libre e inclusiva en un lugar de represión, dominación y exclusión. Nos quieren silenciar, pero no seremos silenciados”. Advirtió que “la meta de ellos no es una América mejor, su meta es poner fin a América”.

Declaró que rechazará la demanda de millones de manifestantes y los que los apoyan para reducir el presupuesto de las policías, se opondrá a protestas contra la bandera en eventos deportivos, y no faltó su promesa de construir el muro fronterizo con México (a cinco días de su programada cita de trabajo con el presidente Andrés Manuel López Obrador).

Antes del evento, más de 100 líderes indígenas obstruyeron el acceso al Monte Rushmore, con sus famosas cabezas realizadas por un escultor simpatizante del Ku KLux Klan en 1941 durante más de tres horas coreando uno de los lemas de Black Lives Matters “No puedo respirar” y pancartas con “fin a 500 años de genocidio”.

Denunciaron el acto en sí, y señalaron que se realizan en los Montes Negros que son tierra sagrada para ellos, y que fue tomada por el gobierno violando un tratado de 1868 entre Washington y pueblos indígenas. “El Monte Rushmore es un símbolo de supremacia blanca. Cuando esculpes a cuatro hombres blancos que realizaron genocidio contra los pueblos indígenas en este lugar sagrado, está fundamentalmente mal”, comento Nick Tilsen, un Oglala Lakota que participó en la protesta en entrevista con Indian Country Today. Elementos policiacos y de la Guardia Nacional finalmente abrieron el paso con más de 15 arrestos, en un escenario que tenía como trasfondo el Monte Rushmore con las caras esculpidas de Washington, Jefferson, Lincoln y Theodore Roosevelt, y sobrevuelos de aviones caza.

El cantautor Neil Young protestó una vez más por el uso de su música en el acto de campaña de Trump y expresó su solidaridad con los activistas indígenas.

Este sábado, los actos de campaña electoral disfrazados de eventos oficiales del presidente continuaron en Washington con fuegos artificiales, sobrevuelos de aviones militares y otro discurso presidencial programado en la Casa Blanca.

Todo está dirigido a motivar las bases más leales del presidente ante la creciente alarma entre los estrategas y asesores de Trump por los efectos combinados de la pandemia que ahora está en efecto fuera de control en Estados Unidos en gran medida por el manejo de esa crisis del presidente, la crisis económica, y un movimiento social por la justicia racial sin precedente en por lo menos medio siglo -el cual se expresó con marchas en Washington durante los festejos oficiales del presidente.

Algunos analistas -y según filtraciones, algunos de sus propios asesores- opinan que la retórica presidencial enfocada solo en consolidar el apoyo entre sus bases más leales es una manifestación de la preocupación y frustración de Trump ante sondeos registrando que está perdiendo, por ahora, en su intento de reelección. En el promedio de encuestas nacionales, su contrincante demócrata Joe Biden goza de una ventaja de más de 9 puntos a nivel nacional, como también ventajas en varios de los estados que definirán la elección en noviembre.

Más aún, no es positivo para quien ocupa la Casa Blanca que, según la encuesta más reciente de Pew Research Center, sólo un 12 por ciento del país está “satisfecho” con como procede la Unión, y en este día de festejo patriótico, sólo un 17 por ciento dicen estar “orgullosos” del estado de su país.

Por ello Trump está buscando un enemigo a quien culpar por el desastre nacional.

Fuente: Jornada

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