domingo, mayo 26

Entre “la Tumba” y Montevideo

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Nudo gordiano
YURIRIA SIERRA

México no apoya a Nicolás Maduro. Así de contundente fue Marcelo Ebrard, previo a su partida a Uruguay, donde mañana intentarán trazar la línea que ayude a resolver la crisis que tiene presos a millones de venezolanos. La Secretaría de Relaciones Exteriores ha sido cautelosa, fiel a su postura de no intervención, se ha enfocado en su papel de facilitador del diálogo. Pero enfrente está Nicolás Maduro, en una estrategia —cada vez más clara— para negociar su salida; del otro lado está la oposición venezolana, que busca una solución más expedita. En la víspera de la Conferencia Internacional en Montevideo, desde la Asamblea Nacional, enviaron un mensaje mucho más preciso: aprobaron la Ley del Estatuto que rige la Transición, con la que sentarán las bases para un gobierno transitorio, pero ésta entrará en vigor una vez que Maduro salga del Palacio de Miraflores. No hay vuelta atrás, el diálogo sólo será para la salida de Maduro; sólo para abrir la puerta a nuevas elecciones; sólo para sacar, de una vez por todas, al gobierno de la inflación del más de millón por ciento.

Ambos, los de México y Uruguay, y el de la Asamblea Nacional, son movimientos riesgosos, pero parecen apuntar cada uno a sus objetivos. Lo hemos dicho aquí, la jugada impulsada desde la cancillería mexicana apunta a matizar el ambiente social venezolano, evitar más derramamiento de sangre; reducir la violencia y los enfrentamientos en las calles. Del lado de la oposición, lo que se busca es marcar la línea para un nuevo horizonte democrático en su país. La permanencia de Maduro no está ni estará en la mesa de negociación. Así se entiende su no disposición a ser parte de un diálogo que, apuntan, alargue el sufrimiento de los venezolanos, como lo expresaron ayer. Ahí podría estar la clave, ayer lo comentamos, Maduro estará acaso encareciendo su salida. Juan Guaidó reportó otro intento de aquél de transferir más de mil 200 millones de dólares, esta vez a un banco en Uruguay.

“Lo que nosotros esperamos en esa reunión es que comprendan la grave situación de Venezuela, que faciliten la salida democrática, el desarrollo de este proceso de transición y que no obstaculicen un proceso que se viene desarrollando de forma natural y que es necesario. Los venezolanos necesitamos y merecemos vivir en democracia. Yo espero que la comunidad internacional siga avanzando; que siga avanzando en el apoyo de un proceso de transición. Aquí no se trata de apoyar a un sector, de apoyar una ideología o de apoyar a un líder; aquí se trata de apoyar la Constitución Nacional. Aquí se trata de que los venezolanos podamos comer, tener medicamentos, de tratar de levantar a un país que destruyeron…”, me dijo Lorent Saleh en entrevista en Imagen Radio. Él, uno de tantos opositores víctimas de la represión, preso cuatro años, encerrado en un lugar denominado La Tumba, apenas real sólo para quienes lo conocen: “Llegué el 4 de septiembre de 2014, tenía 26 años (…) Es todo el Estado sobre ti. Cuando iba encapuchado, cuando iba bajando en círculos, ya sabía a dónde iba. Esa sensación de que sobre ti pasan miles y miles de personas en el Metro y que no tienen idea de que estás tú ahí encerrado, eso en sí es una tortura. No tienes forma de ver el tiempo, no te permiten saber la hora, no sabes si pasó un día o pasaron dos. La única referencia que teníamos es el sonido del Metro, porque el último Metro sonaba más duro. Estábamos con una luz blanca muy intensa. El dolor en los ojos, así los tuvieras cerrados… tú clamas que paren…”, describió sus meses encerrado. “Lo peor del caso es que lo muestran al país para que vean de qué son capaces de hacer y llenar de miedo a la población…”, agregó.

Lo contado por Saleh, violaciones claras de derechos humanos frente a las que no se puede ser neutral. Tal como él mismo me lo dijo. Escucharlo es una llamada suficiente para sumarse a la causa de un país que aspira a la democracia y a la justicia. Por el bien de ellos, tantos millones de venezolanos, es que lo que ocurra mañana en Uruguay sea el primer gran paso para ese destino que anhelan. Más aun, que necesitan.

Fuente: Excelsior

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