miércoles, agosto 21

¿Estamos en el ojo del huracán?

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Bitácora del director
PASCAL BELTRÁN DEL RÍO

El miércoles, en un video, Andrés Manuel López Obrador sostuvo que la tormenta financiera que produjo su anuncio sobre la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México había amainado.

Tiene razón en cuanto a que lo peor de los vientos que se sintieron lunes y martes –luego de la conferencia de prensa en la que dijo que su gobierno liquidará los contratos en Texcoco y construirá una terminal áerea en Santa Lucía– ya no aparecen en el radar.

Ayer jueves, al momento de escribir estas líneas, la moneda mexicana se había fortalecido frente a la divisa estadunidense casi 1%. Y otro dato positivo, la bolsa subió 3.42 por ciento.

Sin embargo, dicha calma podría significar el paso del ojo del huracán si López Obrador y su equipo no sacan lecciones de lo sucedido e insisten en tomar decisiones sin considerar a los mercados.

Nos guste o no, éstos son capaces de generar o destruir valor en minutos. Sus movimientos bruscos no tienen que ver –como parece creer él– con las malévolas intenciones de alguien que quiere perjudicar a la Cuarta Transformación, sino que los inversionistas, en su búsqueda de ganancias, suelen tener aversión al riesgo.

Y riesgo es lo que han olido en algunos de los anuncios del próximo gobierno, como que quiere dejar de exportar petróleo o tirar a la basura el multimillonario proyecto de Texcoco.

La próxima prueba que tendrá el equipo de López Obrador para recuperar la confianza de los mercados o terminarlos de alterar está a la vuelta de la esquina. Me refiero a la presentación del proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para 2019.

De acuerdo con la Constitución (artículo 74), el nuevo gobierno deberá entregar el paquete fiscal al Congreso a más tardar el 15 de diciembre y la Cámara de Diputados, aprobar el Presupuesto de Egresos (PEF) a más tardar el último día del año.

Faltan seis semanas, pues, para que tenga que develarse la forma en que López Obrador propone ejercer el gasto, una decisión sobre la que habrá una enorme lupa por parte de los mercados.

El martes por la noche, el próximo secretario de Hacienda dio a conocer una nota dirigida al mundo financiero para tratar de tranquilizar las aguas. En ella, Carlos Urzúa aseguraba que el próximo gobierno honraría los compromisos con los inversionistas en Texcoco, derivados de la cancelación del aeropuerto. Asimismo, que destinaría recursos en el proyecto de Presupuesto para pagar las compensaciones y contemplaría en éste un superávit primario de 0.8 por ciento.

Además, el equipo de transición comenzó a reunirse el miércoles de forma individual con los inversionistas para hablar con ellos sobre la liquidación de los contratos.

¿Qué efectos tuvieron estas medidas? Como ya señalé, la presión sobre la economía mexicana que se vio a principios de la semana comenzó a ceder para el miércoles. Sin embargo, ayer jueves no estaba claro si la reapreciación del peso tenía que ver con eso o con el debilitamiento del dólar, que se reflejó en su cotización frente a casi todas las monedas.

En todo caso, la calificadora Fitch Ratings –al colocar ayer en perspectiva negativa el perfil de crédito de México– hizo un comentario sobre la inminente presentación del proyecto de PEF.

“Algunas promesas contenidas en la plataforma electoral de Morena y discutidas desde entonces por el equipo de transición, como incrementar las pensiones y transferencias sociales, pueden ser difíciles de acomodar en el marco presupuestal. Su costo podría exceder el monto de ahorros que ha sido propuesto”.

Las promesas de Urzúa no parecieron dejar tranquilos a los analistas de Fitch. Por decirlo llanamente, no le creyeron.

Por ello, no quedará sino esperar a que quienes están elaborando el proyecto de PEF cuadren los números para cumplir con lo ofrecido en campaña: las promesas de gasto e inversión, pero también el no elevar impuestos y no incurrir en mayor deuda.

Esas promesas habrá que ajustarlas con los efectos de la decisión de cancelar Texcoco: pagar al menos 120 mil millones de pesos para liquidar los contratos y un estimado de 36 mil millones de pesos adicionales que costará el servicio de la deuda.

Si el próximo gobierno pretende, además, incluir en el Presupuesto de Egresos recursos para remodelar los aeropuertos de Toluca y la Ciudad de México y construir el de Santa Lucía, así como para el Tren Maya y la refinería de Dos Bocas –nada de lo cual tiene por ahora un programa de inversión, requerido por la ley, para ser incluido en el PEF–, habría que saber de dónde pretende recortar.

En todo caso, los mercados estarán vigilantes de que las sumas estén bien hechas y no anticipen algún manejo irresponsable del gasto. De lo contrario, la calma actual podría ser la que se siente en el ojo del huracán.

Fuente: Excelsior

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