martes, marzo 31

Exigen la renuncia del presidente catalán en otra jornada de marchas

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Barcelona. Cataluña vivió ayer su cuarta jornada consecutiva de protestas para exigir la liberación de los políticos sentenciados por el Tribunal Supremo español a penas hasta de 13 años de cárcel y para reivindicar el respeto al derecho de autodeterminación de los pueblos. En Barcelona miles de estudiantes exigieron la renuncia del presidente catalán, Quim Torra, a lo que se sumó casi toda la oposición.

Desde el lunes que comenzaron las protestas han sido detenidas 97 personas y más de 400 han resultado heridas, entre ellas un joven que perdió un ojo, y otro un testículo, al ser alcazados por pelotas de goma lanzadas por la policía.

A las fotografías y videos de las ciudades en llamas y los altercados con la policía, el movimiento independentista respondió con una serie de marchas pacíficas y festivas.

Prácticamente todos los líderes soberanistas llamaron a la calma y a mantener el espíritu pacífico del movimiento que comenzó hace siete años. El presidente Torra condenó la violencia, que atribuyó a infiltrados o grupos de provocadores organizados que, según informes de los servicios de inteligencia, podrían pertenecer a movimientos anarquistas de otros países europeos, que apoyan el proceso separatista catalán.

De nuevo ayer, decenas de miles de personas salieron a las calles para manifestar de manera pacífica su rechazo a las sentencias del tribunal español y exigir la puesta en marcha de una hoja de ruta que lleve a la secesión del Estado español y al nacimiento de la república catalana.

Eleonora, estudiante de preparatoria de 15 años, acudió a la marcha con la bandera catalana pintada en el rostro. Estamos aquí para luchar por nuestro futuro, porque no queremos seguir perteneciendo a un Estado que no respeta nuestra historia ni nuestra cultura.

Ella, junto con sus compañeras de colegio, acudieron a la convocatoria de los Comités de Defensa de la República, que pidió que llevaran pelotas de plástico para jugar durante la concentración en la calle de Paseo de Gracia. Y así lo hicieron, lo que permitió ver una de las imágenes más festivas de las movilizaciones de los últimos días: miles de jóvenes jugando voleibol, futbol o simplemente golpeando las pelotas sin dejarlas caer al suelo. Una escena muy distinta a la de los últimos días, con jóvenes encapuchados arrancando adoquines e incendiando las calles.

El único episodio de violencia ocurrió en una manifestación de la extrema derecha en la zona norte de la ciudad, que coincidió con otra de antifascistas. La policía tuvo que intervenir por las agresiones de los grupos radicales.

En este contexto,Torra compareció ante el Parlamento catalán en un debate al cual se presentó con una propuesta: realizar un nuevo referendo de independencia antes de que acabe la legislatura. El problema es que esa iniciativa no la había consensuado con nadie, ni siquiera con su propio partido, con lo que su principal socio en el gobierno y en el movimiento de secesión, Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), no sólo la rechazó, sino que además afirmó que desconocía esa propuesta. Toda la oposición, excepto el también independentista CUP, exigió su dimisión por ser más un activista que presidente de la Generalitat.

Torra explicó que después de la sentencia del Tribunal Supremo, Cataluña ejercerá más que nunca el derecho a la autodeterminación, y advirtió que si por poner las urnas nos condenan a 100 años, lo volveremos a hacer.

El ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, advirtió que todos los actos delictivos ocurridos hasta ahora no van a quedar impunes, y anunció que la policía española está preparada para la huelga general prevista para hoy, en la que ya se cancelaron más de 50 vuelos, se paralizará la actividad de la fábrica de Seat en Martorell y se suspendieron los atraques de todos los cruceros que tenían previsto hacer escala en el puerto.

Fuente: La Jornada

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