domingo, septiembre 22

Éxito de la justicia maya radica en conciliación y no en el castigo

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Los jueces mayas son considerados precursores de la justicia oral y la conciliación que en Quintana Roo, ha jugado un papel importante para mantener la paz y la licitud en las comunidades indígenas de cuatro municipios en la entidad. Este 2018 se cumplen 20 años de la creación de la Ley de Justicia Indígena Tradicional y este rubro, es el único que no presenta rezago.

Los usos y costumbres del pueblo maya, se basan en una tradición que data desde la Guerra de Castas entre el misticismo religioso y militar y el culto a la Cruz Parlante que se mantiene presente en muchas comunidades y centros ceremoniales.

En entrevista exclusiva con La Jornada Maya, el magistrado de Asuntos Indígenas del Poder Judicial, Javier Reyes Hernández, asegura que en Quintana Roo, los mayas se han apropiado de la ley de justicia indígena, vinculando sus derechos con su cultura.

Reyes Hernández afirmó que actualmente existen 17 jueces tradicionales distribuidos en cuatro municipios de la entidad: ocho en Tulum, tres en Lázaro Cárdenas, cuatro en Felipe Carrillo Puerto y uno en José María Morelos. Todos ellos, cumplen con una serie de características, como honestidad, sabiduría, legitimidad, reconocimiento moral, habilidades sociales y comunicativas, manejo de técnicas de persuasión y conciliación.

De acuerdo con el magistrado, los procedimientos son generalmente orales, aunque puede haber un acuerdo escrito en donde el culpable asume la responsabilidad, pide perdón, admite la verdad y restituye el daño causado y finalmente se restablece la armonía entre el denunciante y el infractor.

“Cuando se presenta un conflicto entre personas, la justicia busca restablecer la armonía perdida. El inculpado, el denunciante, la autoridad y la comunidad juegan un rol en la restauración de este equilibrio”, explica.

La Ley establece que en el caso de que alguna de las partes no acepte la mediación de un juez tradicional, puede acudir a los tribunales competentes, pero si llegan a un acuerdo mediante convenio, éste quedará homologado a una sentencia debidamente ejecutoriada, y la resolución tendrá el carácter de cosa juzgada.

Los jueces tradicionales tienen competencia para resolver controversias en materia civil, familiar y penal, excepto de los delitos calificados como graves como homicidio, violación, narcotráfico, entre otros) y pueden intervenir de oficio en caso de que se afecte a mujeres y niños.

Además, existe un Consejo de la Judicatura que está integrado por el Magistrado de Asuntos Indígenas y cinco representantes designados uno por cada centro ceremonial maya.

Sin rezago

En materia indígena no hay rezago, ya que las audiencias se resuelven con suma rapidez, la mayoría de las veces en una sola audiencia y concluye con la resolución del caso que a lo mucho impone una pena corporal de 36 horas.

El año pasado, se resolvieron 18 asuntos de tipo penal, 19 civiles, 36 familiar, 62 bautizos mayas y 16 matrimonios. Los delitos más comunes, son robo, lesiones, violencia intrafamiliar, pensiones, o controversias de carácter familiar, y en materia civil, adeudos e incumplimiento de contratos.

La prioridad, la paz

En el derecho indígena, el objetivo del juzgador no es la sanción, sino la restauración de la armonía.

El magistrado, precisó que la justicia comunitaria pone énfasis en la reconciliación y el restablecimiento de las relaciones entre las partes si es posible, incluso, se sabe que uno de los jueces exige a las partes que se den la mano al concluir.

La justicia indígena que se imparte en las comunidades forma parte de una cosmovisión y práctica social que se ha mantenido y recreado durante siglos y tiene como características que al analizar el conflicto, no solo se revisan los hechos, sino también el entorno, la familia y los antecedentes personales, en estos procedimientos, el restablecimiento de la armonía, no el castigo, son el fin último de la justicia.

“Podemos decir que desde 1998, cuando se nombró al primer juez tradicional maya y hasta el presente año, se ha generado una rica experiencia sobre la forma en la que se imparte la justicia en las comunidades mayas en donde existen juzgados tradicionales. Esto no significa que antes no existía la impartición de justicia, pero ahora se reconoce la existencia de dicho sistema”, concluyó Javier Reyes.

A partir de nuestras creencias, sabemos qué hacer: Juez

El juez de la comunidad de X-Yatil –ubicada a unos 40 minutos de la cabecera municipal en el municipio de Felipe Carrillo Puerto-, don Juan Witzil Cima, sostiene que “mucha gente ha entendido que no es malo lo que los Jueces hacen, si roban o si hacen daño a otra familia, ya la gente entendió lo que es la conciliación”, por lo que sostiene que de 20 años a la fecha, el número de asuntos que llegan hasta el juzgado tradicional, se han reducido.

De hecho, el Tribunal Unitario de Asuntos indígenas, contabiliza cerca de 150 asuntos conciliados en promedio anualmente, incluyendo bautizos y bodas.

La mayoría de los jueces fueron electos por los propios habitantes de las comunidades desde hace 20 años, a la par de la creación de la Ley de Justicia Indígena. En la Ley no se establece un plazo en el que estarán al frente del cargo y solo establece que será removido en el caso de que cometa una falta grave.

Con la ayuda de Javier Reyes que fungió como traductor, Juan Witzil ofreció una entrevista en la sede del Juzgado en X-Yatil, y narró en lengua maya algunas de las experiencias que ha tenido en las dos décadas que ha fungido como juez tradicional.

“Todos los asuntos son importantes, a partir de nuestras creencias entendemos y sabemos qué hacer, de ahí nos viene qué vamos a hacer para castigar a alguien si tuvo alguna falta, tiene que venir de nuestras oraciones, de ahí nos viene cómo vamos a resolver”, explica.

El juez tradicional asegura que es a partir de las oraciones que se saben cómo resolver los conflictos que se generan en su comunidad.

“Los problemas son menores, las personas se portan bien, son pocos los que tienen algún problema porque con la Ley nos ponemos de acuerdo, y la gente se dio cuenta que tiene que acatar lo que hacemos, lo que pensamos es que no es correcto que alguien tome algo que no es de él, la justicia llega a todos y saben que quien se porta mal recibirá un castigo, y nadie tiene que preocuparse”, asegura. Juan Bautista quien además es el sacerdote de X-Yatil asegura que una de sus prioridades es hacer prevalecer el núcleo familiar, y el respeto a las mujeres y niños.

“Hace diez años un joven que enamoró y se casó con una jovencita a la que embarazó, él la quería dejar y pusieron una demanda conmigo y yo le dije ‘no es bueno, yo le aconsejé, cuidado con lo que haces, no es correcto lo que intentas, si quieres alejarte de tu mujer, recibirás un castigo y lo pagarás’, entonces se reconciliaron y ahora tienen tres hijos, el muchacho me agradece porque vive bien con su esposa y me dice ´nunca olvidaré lo que me dijiste´”, recordó.

El juez de X-Yatil, afirma que la gente se ha dado cuenta de que no se busca perjudicar a nadie y apunta que en todos los años en los que ha sido árbitro, solo dos personas han estado en desacuerdo.

“Dos personas se han querido inconformar, pero son personas que siempre han sido ventajistas, pero no son personas que causen problemas en la comunidad (…) estamos tranquilos en la comunidad, todos participamos en la iglesia aunque existen otros credos cada quien vive bien, la justicia indígena ha ayudado mucho a mi pueblo”, concluyó.

Rezamos para frenar los problemas

En la comunidad de Tixcacal Guardia, el juez Pedro Ek Cituk explica que su labor se basa en conciliar y rezar para que no ocurran cosas como robos o violencia.

Pedro Ek, es hijo del sacerdote maya y miembro del Consejo de la Judicatura, Isidro Ek Cab, quienes tienen a cargo la iglesia católica maya en la que se realizan las bodas y bautizos.

“Para que no avancen o se hagan más grandes, tenemos como tradición platicar con la gente, tranquilo, cuando comenzaba había muchos casos, pero ahora la gente está tranquila, la gente está de acuerdo, es muy bonito porque conservamos la tradición de la zona maya y no queremos que pase nada, le enseñamos a nuestros hijos y las familias”, explicó Ek Cituk.

Pedro Ek, quien tiene a cargo la responsabilidad del Juzgado Tradicional desde hace 20 años, afirma que la mayoría de los casos que llegan son de índole familiar. “La gente se tranquiliza con la familia, estamos para hablar con la gente, porque hay gente que toma y pelea con su pareja, nosotros lo evitamos porque no queremos de eso, prendemos la vela y tratamos de solucionar (…), este año casi no hay, al principio eran casi cinco o diez a la semana”, precisó.

Fuente: La Jornada Maya

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