lunes, septiembre 28

“Fin de año, los encontrará trabajando”

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HOPELCHEN.- Hoy lunes 31 de diciembre la gente realiza los últimos preparativos para la cena de fin de año, en la que se espera que la pirotecnia, los alimentos y las bebidas estén bajo la mesa sin faltar las piñatas y la quema del muñeco que simboliza el año viejo.

Pero no todo es así de sencillo, ya que hay personas cuya prioridad es trabajar todos los días y por ello consideran que despedirán el año trabajando, como es el caso de Celiano Madera Pool, Juan Chin y Pedro May Aguayo. Los tres ofrecen sus productos en diferentes puntos de la ciudad, aunque convergen antes del mediodía en el Mercado Municipal.

Madera Pool se dedica a la venta de antojitos y su rutina diaria comienza desde las 4 de la mañana, cuando prepara la masa y a carne para sus fritangas, luego de tres horas de labor donde lo apoya su familia, está listo para ofrecer sus empanadas, panuchos y chilindrinas por las calles de la ciudad que acompaña con sus refrescos naturales y embotellados, y diariamente es una jornada que le ocupa por más de doce horas, ya que luego de la venta hay que realizar la compra de los insumos para el día siguiente.

Su presencia por las calles de la ciudad es parte del paisaje cotidiano y nunca pierde el ánimo, a pesar de que en su actividad hay días buenos y días malos. Acostumbra guardar un poco de dinero cuando hay buena venta, ya que hay que estar preparado cuando le queda producto que no pudo desplazar.

Celiano, persona de la tercera edad, mencionó que luego de trabajar por más de cuatro décadas como albañil, finalmente acusó el cansancio físico, producto de los años de estar bajo los inclementes rayos del sol, lejos de la familia y comer lo que podía, ya que tenía que reunir todo el dinero posible para dárselo a su familia para la educación y desarrollo de sus hijos.

Juan Chin es una persona próxima a cumplir 60 años y a pesar de que en ocasiones tiene problemas con su visión, diariamente acude al Mercado Municipal para ofrecer sus aguas frescas de jamaica, té, horchata y cebada.

Pacientemente espera el paso de los clientes que acuden al centro de abasto para realizar sus compras y la llegada de los autobuses para ofrecer sus bebidas. En su momento fue más productivo, trabajaba como albañil y en sus ratos libres practicaba el béisbol, lo que le dio oportunidad de conocer poblados de la región.

Ahora está consciente de que no está en sus mejores momentos y tiene que adaptarse a su actividad laboral porque actualmente quien no trabaja, difícilmente puede resolver sus necesidades más urgentes y no quiere ser una carga para su familia.

Por ello, desde muy temprano conduce su triciclo llevando a bordo dos neveras con sus refrescos naturales y aunque hay días en que no vende todo el producto que envasa, está consciente de que “hay días que come pavo y manteca, en otras chen ‘buúl (frijol), pero así es la vida”.

Otro personaje que ha encontrado un nuevo rumbo en su vida es Pedro May Aguayo, de oficio herrero y soldador que maneja las soldaduras eléctricas y autógenas.

Asegura que llevó una vida disipada al recorrer ciudades como Campeche, Yucatán y Quintana Roo, el oficio le daba lo suficiente para vivir bien, incluso le sobraba para comprar bebidas de lúpulo, malta y levadura, cerveza que disfrutaba luego de sus arduas jornadas de trabajo.

Sin embargo se dio cuenta que su vida tenía un sentido y por ello regresó a esta ciudad para elaborar puertas, ventanas, asadores en diferentes formas y tamaños y bases para botellones de agua, aunque no falta quien lo ocupa para cambiar cerraduras de puertas de metal.

Estima que la actividad no es tan productiva como antes, debido a las constantes alzas en los precios del aluminio, el acero, el oxígeno y el acetileno, pero que hay que trabajar en algo, ya que actualmente nadie te regala nada y uno no se puede “colgar” de la familia.

A sus 59 años, Pedro es ahora una persona más responsable y seguro de sí mismo, al punto de que ofrece sus productos afuera del Mercado Municipal, aunque muchas veces tiene que llevar y traer sus asadores y bases para garrafones de agua, lo hace con entusiasmo porque considera que siempre hay un maña y éste puede ser mejor.

Madera Pool, Juan Chin y May Aguayo coinciden en afirmar que festejarán el fin de año en familia, no sin antes trabajar durante el día, porque lo que hacen es parte de su vida.

“En mi casa no habrá abundancia, pero todos la pasamos bien porque en un hogar donde hay alegría y respeto, la comida sabe mejor”, sostuvo Celiano.

Juan Chin fue claro al decir que hoy es el último día del año y hay que festejar por un año más de vida, por las alegrías y sinsabores que la vida nos deja, pero siempre conscientes que cada día es una nueva oportunidad.

May Aguayo enfatiza que convivir con la familia es fundamental y se acerca a sus seres queridos como una manera de congraciarse y reconocer que ante esta oportunidad, hay que dar lo mejor de uno y trabajar muy fuerte. ¡Adiós 2018, bienvenido 2019!

Fuente: PorEsto

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