jueves, octubre 17

Fuerzas Armadas y “golpe blando”

0
3764

Fuerzas Armadas y “golpe blando”

Por Jorge Fernández Menéndez

Nuestras Fuerzas Armadas surgen de la Revolución Mexicana, de un Estado laico, tienen sus raíces en la gente y, particularmente, en los más humildes, se asumen como pueblo porque de él provienen.

13 de Septiembre de 2019

Ayer decíamos, recordando los atentados terroristas de Nueva York y Washington y el golpe militar en Chile, que no aprendemos de la historia o simplemente la leemos mal. Alguien me preguntó si lo que había escrito era por el temor de atentados terroristas en nuestro país o, peor aún, por el miedo a que hubiera un golpe de Estado contra la actual administración, algo alimentado desde algunos “intelectuales” cercanos a Morena que no se cansan de advertir de que viene un “golpe blando” contra López Obrador. No entienden, no aprenden.

Este México y nuestras Fuerzas Armadas nada tienen que ver con las de Chile en 1973 o Argentina en 1976. Son diferentes de origen. Aquellas eran (y pese a haber cambiado mucho todavía en buena medida lo son) elitistas, producto de los grupos sociales más tradicionales de la sociedad, estaban formadas en la lógica antisubversiva de la Guerra Fría, contemplaban a sus adversarios como un enemigo interior al que había que destruir, estaban imbuidas de una concepción religiosa integrista, prácticamente preconciliar. Nuestras Fuerzas Armadas surgen de la Revolución Mexicana, de un Estado laico, tienen sus raíces en la gente y, particularmente, en los más humildes, se asumen como pueblo porque de él provienen y son parte indisoluble de un sistema político democrático al que le son leales porque creen en él. Cualquier estudio de opinión las coloca como las instituciones más y mejor valoradas del país.

Y eso no lo ha podido cambiar la campaña que han sufrido en los últimos años por grupos políticos que preferirían una ruptura con la gente y con el poder civil, que comprenden que son la institución que proporciona hoy el principal andamiaje de sostén al Estado mexicano y preferirían que no estuvieran, para demolerlo y volverlo a construir a su antojo.

Hablar de “golpe blando” es una falta de respeto al presidente López Obrador y a las Fuerzas Armadas. Al Presidente, porque la tesis que sustenta esa idea es que el primer mandatario, se esté o no de acuerdo con él, es un hombre voluble y que puede ser orientado hacia uno u otro sentido político de acuerdo a las presiones que se ejerzan sobre él. La paradoja es que los que creen eso se dicen partidarios radicales del propio Presidente.

Faltan al respeto a las Fuerzas Armadas porque no comprenden su sentido de lealtad institucional. Los hombres y mujeres del Ejército, la Fuerza Aérea y la Marina no son autómatas que simplemente acatan órdenes, su lealtad es razonada y expresan sus opiniones y visiones del país por sus mandos y por los canales adecuados y, en muchas ocasiones, logran transmitir a funcionarios de todo rango lo que realmente sucede, porque nadie tiene mejor despliegue e información puntual, sobre todo a nivel tierra, entre la gente, en su vida cotidiana.

Nuestras instituciones, las civiles y las militares, se mueven en el marco de nuestras leyes y de la Constitución. Los que hablan del “golpe blando” lo esgrimen para tratar de implementar, ellos sí, estados de excepción. Escribía Felipe González este fin de semana en el periódico El País que “alguien diga que la democracia está por encima de las reglas institucionales y que está dispuesto, por tanto, a romperlas porque lo hace de ‘manera democrática’ es terrible y es lo que se le puede oír a Trump, a un polaco o a un húngaro, pero también al brasileño Bolsonaro: tengo la mayoría y puedo cargarme un poder judicial independiente”. Así, concluye González, se construyen los regímenes autoritarios.

Para nuestro país, la enseñanza que nos dejan los golpes de Chile o Argentina es que debemos valorar a nuestras Fuerzas Armadas, que son parte sustancial de un sistema de reglas e instrumentos democráticos que no pueden ni deben ser destruidos ni ignorados. Y comprender que los que hablan del “golpe blando” son, en realidad, los que desean asustarnos con el petate del muerto, precisamente para cambiar esas reglas e instituciones.

Fuente: Excelsior

Leave a reply