miércoles, septiembre 18

Fumigación aérea, peligro inminente

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El Colectivo de Comunidades Mayas de Los Chenes solicitó al Gobierno Federal su intervención para frenar las fumigaciones aéreas realizadas de manera ilegal en el municipio de Hopelchén, ya que dicha actividad está generando graves afectaciones a la salud y al medio ambiente.

“Entre los daños más evidentes que propicia la fumigación, se encuentra el hecho que desde el 2013 hasta finales del 2018 se habían muerto más de mil 500 a mil 700 colmenas por estas actividades, muchas de ellas vinculadas al cultivo de soya”, reveló el Colectivo de Los Chenes.

“Sabemos que son ilegales debido a que, si hubiesen tenido permisos previos de las autoridades competentes, éstas no lo hubiesen informado desde un principio en virtud de nuestro derecho a tener información de cualquier decisión o actividad de autoridades o particulares que afecten a nuestro territorio y forma de vida como pueblos indígenas”, informaron los productores cheneros.

El colectivo chenero denunció que las fumigaciones son realizadas por particulares y prestan servicios a quienes hacen uso de cultivos a gran escala, principalmente para monocultivos, tanto de soya, sorgo y maíz.

Por la naturaleza de los químicos usados, así como por la agresividad del método de fumigación aérea, es imposible controlar que esas fumigaciones no afecten a los terrenos colindantes y también representa un peligro inminente para la salud y para la biodiversidad de la región.

Además, se tienen reportes de que muchas avionetas que fumigan de manera ilegal son tripuladas por menores de edad.

“Es necesario que las autoridades intervengan para parar el envenenamiento de nuestro territorio, y para fomentar alternativas de producción agropecuaria sustentable, que respeten la vida”, dijo José del Carmen Huchim Pool, del poblado de Crucero de San Luis.

Una de las consecuencias palpables de las fumigaciones aéreas informó Jorge Pech Martín integrante del Colectivo Maya de los Chenes es la muerte súbita de muchas abejas.

“Comenzamos atestiguar que en distintos puntos del Hopelchén se están muriendo nuestras colmenas y esto representa un duro golpe a nuestra actividad económica, sabemos que desde el 2013 hasta finales del 2018 se habían muerto más de mil 500 a mil 700 colmenas por estas actividades, muchas de ellas vinculadas al cultivo de soya”.

Por su parte, José del Carmen Huchim Pool explicó que existe un vínculo estrecho con las abejas, por lo tanto, cualquier amenaza a la supervivencia de éstas representa también una amenaza en contra de nuestra propia supervivencia como pueblo indígena.

Cabe señalar que el pasado 15 de octubre de 2016, durante la tercera sesión de acuerdos previos de la Consulta Indígena por la siembra de soya transgénica, el entonces presidente municipal de Hopelchén y actual titular de la Secretaría de Desarrollo Rural del Gobierno del Estado de Campeche, Ignacio España Novelo, dijo: “No hay permisos de pistas, por lo tanto son ilegales esos vuelos que se van a atender a través de la Secretaría de Gobierno, no tengan duda de eso”. Sin embargo, desde el 2016 a la fecha las fumigaciones aéreas han incrementado su actividad por todo el territorio de Hopelchén, inclusive llegan al Valle de Edzná y al municipio de Calakmul.

Angélica María Ek Canché, de Cancabchén, lamentó que, a pesar de las constantes denuncias reportadas a las autoridades, hasta la fecha no se ha iniciado ninguna investigación o acción para esclarecer responsabilidades de autoridades o particulares, ni mucho menos la adopción de medidas de mitigación para salvaguardar la vida de las abejas y para priorizar el medio ambiente sano, un derecho fundamental de la población.

“Ya el uso excesivo de plaguicidas en nuestro municipio ha traído diversos problemas ambientales, de salud y económicos para los pueblos. Cotidianamente sufrimos de sus efectos, consumimos agua contaminada, respiramos aire envenenado, nuestras abejas mueren y nuestro monte también”, expresó.

Jorge Pech Martín dijo que la aplicación de plaguicidas con avionetas incrementa los problemas y los riesgos para nuestra salud y la de los niños y niñas de los Chenes. “Es inaceptable que las avionetas estén esparciendo venenos junto a los pueblos y escuelas en las comunidades. Esta situación es especialmente grave en San Francisco Suc-Tuc, Hopelchén, El Poste y Xcalot-Akal. Sucede lo mismo en varios pueblos menonitas. La fumigación aérea de plaguicidas atenta contra nuestros derechos más elementales, como lo son nuestros derechos a la salud, a un medio ambiente sano, al trabajo, al agua limpia”, puntualizó.

Es importante señalar que las avionetas también están fumigando muchas áreas cercanas a apiarios, a aguadas y lagunas, y a zonas de selva. Esto está provocando la muerte y afectación de las abejas, de otros polinizadores y animales silvestres; así como la contaminación del agua y la muerte de árboles y plantas en la selva.

Los riesgos para la salud de las personas que habitamos en el municipio son enormes. Incluso, ya la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) emitió la Recomendación 82/2018, dirigida a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), a la Secretaría de Desarrollo Rural (Sader), Comisión Federal para la Protección Contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS), y del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA), por el incumplimiento a la obligación general de debida diligencia, para restringir la comercialización y uso de plaguicidas de alta peligrosidad. En ese sentido, se confirmó la violación a los derechos a la alimentación, a un medio ambiente sano, al agua y a la salud.

La solicitud del Colectivo está dirigida a Víctor Manuel Villalobos Arámbula (Secretario de Agricultura y Desarrollo Rural), Francisco Javier Trujillo Arriaga (Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria), a Víctor Suárez Carrera (Subsecretaría de Autosuficiencia Alimentaria), al Dr. Jorge Alcocer Varela (Secretaría de Salud) y los titulares de la Secretaría de Comunicaciones y Transporte; a la Dirección General de Aeronáutica Civil, Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales y a la Secretaría de Desarrollo Rural del Estado de Campeche.

Insecticida en sangre de cheneros

En el 2016, estudios del Centro de Ecología, Pesquerías y Oceanografía del Golfo de México (Epomex) de la Universidad Autónoma de Campeche confirmaron la presencia de glifosato en el manto freático y en la orina de habitantes del municipio de Hopelchén, por el uso indiscriminado de ese agroquímico en cultivos transgénicos de soya y otros productos.

El investigador Jaime Rendón Von Osten, de Epomex, presentó la investigación Residuos de glifosato en muestras de agua y orina de habitantes de la zona de Hopelchén, Campeche, realizada en las comunidades Ich Ek, Suc Tuc, San Juan Bautista Sacabchén y Crucero San Luis, donde productores menonitas han usado durante años ese herbicida, considerado por la Organización Mundial de la Salud posible cancerígeno.

El estudio, realizado a petición del Programa de Manejo de Riesgos del Programa de la Organización de Naciones Unidas para el Desarrollo, revela que incluso en el agua purificada de diversas marcas comerciales a la venta en Hopelchén hay glifosato en proporciones 10 veces mayores a la permitida en la Unión Europea.

Se tomaron 20 muestras de orina de habitantes de Ich Ek y Suc Tuc. En la primera comunidad cuatro fueron positivas (tres de mujeres); en Suc Tuc tres muestras de varones presentaron residuos de glifosato.

Entre septiembre de 2015 y julio de 2016 se recolectaron muestras de agua de pozos de absorción, pozos de abastecimiento, de aguadas y de garrafones de plantas purificadoras en las localidades de Ich Ek, San Juan Bautista Sacabchén, Pakchén, Francisco J. Mújica, Cancabchén, Bolonchén y Suc Tuc. En todos esos poblados se encontraron muestras de glifosato.

El investigador aseguró que entre 1987 y 2007 se usaron en la región casi 2 mil toneladas del herbicida, y que durante 2016 se han empleado 13 mil 500 toneladas, lo que constituye una amenaza para la salud.

Representantes de comunidades mayas de Hopelchén exigieron que se detenga la contaminación de los mantos freáticos y los daños a la salud y la apicultura por el uso excesivo de agroquímicos. Asimismo, demandaron al Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) que realice estudios sobre el glifosato o de lo contrario no participarán en la consulta del 15 de octubre sobre la siembra de soya.

Miembros del Colectivo Apícola Los Chenes y comisarios ejidales de San Juan Bautista Sacabchén, Suc Tuc, Chunchintok, Dzibalchén y Xmabén pidieron a las autoridades asumir su responsabilidad. Sostuvieron que pese a la sentencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación de suspender en Campeche la siembra de soya transgénica, ésta se cultiva en más de 100 hectáreas de campos menonitas.

El abogado Orvelín Montiel, del Colectivo de Derechos Humanos Indignación, señaló que junto con Greenpeace México han interpuesto denuncias ante la Procuraduría General de la República para que se investigue la siembra ilegal de soya transgénica en el municipio de Hopelchén.
Fuente: Por Esto!

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