martes, abril 13

Gatell, victimizándose y sin consecuencias

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Gatell, victimizándose y sin consecuencias

Por Pascal Beltrán del Río

12 de Marzo de 2021

“Soy un idiota”, expresó David Clark luego de que se hizo público que había roto el confinamiento para realizar un viaje a la playa el año pasado.

“Lo que hice fue una clara violación a las reglas del confinamiento”, admitió el ministro de Salud del gobierno de Nueva Zelanda. “Mi responsabilidad era no sólo seguir esas reglas, sino servir de ejemplo para otros neozelandeses”.

Igual que le sucedió a Clark, quien fue degradado por la primera ministra Jacinda Ardern, funcionarios de otros países han sufrido castigos por tomar ventaja de su posición para evadir los controles impuestos y las recomendaciones expedidas a fin de contener la propagación del coronavirus.

Entre otros, la ministra de Salud de Escocia, Catherine Calderwood; el ministro de Finanzas de la provincia canadiense de Ontario, Rod Phillips; el científico en jefe del gobierno británico, Neil Ferguson, y el ministro de Salud de Argentina, Ginés González García, perdieron sus cargos por ese motivo.

En México, en cambio, el vocero y responsable de la estrategia contra el covid, Hugo López-Gatell, continúa en su puesto a pesar de haber sido sorprendido haciendo cosas que no sólo denotan privilegio, sino que ponen en riesgo a otras personas.

En diciembre se fue de vacaciones a la playa. Apenas acababa de aterrizar en Bahías de Huatulco cuando fue fotografiado en el pasillo del avión, hablando por celular con el cubrebocas en la barbilla. Después, se dejó ver en un restaurante, sentado a corta distancia de sus compañeros de mesa.

En lugar de disculparse, el subsecretario se indignó por haber sido exhibido. “No tengo nada que ocultar, efectivamente fui a la costa de Oaxaca, a visitar a familiares muy cercanos”, expresó a su regreso. “Efectivamente, estaba en un restaurante, en la playa de Zipolite tomando los alimentos. Los restaurantes no están abiertos en la ciudad de México excepto para llevar a casa. En Oaxaca, los restaurantes están abiertos”.

No le importó que meses antes había advertido que las personas de lugares con alto de nivel de contagio, como era en esos momentos la capital del país, no debían viajar a zonas con menor impacto de la epidemia por el riesgo de transportar el virus.

El 20 de febrero, el funcionario informó mediante sus redes sociales que se había contagiado de covid. A lo largo de los siguientes días, la información oficial sobre la salud de López-Gatell fue un rosario de contradicciones: que si prácticamente no tenía síntomas, pero había requerido oxígeno suplementario; que si había sido hospitalizado “de manera preventiva”, sin indicar claramente la fecha de su ingreso y su alta…

A inicios de esta semana, luego de una quincena en que el subsecretario no se había dejado ver, un reportero preguntó a quien encabezaba la conferencia vespertina en Palacio Nacional si no sería bueno mostrar una “prueba de vida”.

Por fin reapareció el miércoles en público, mediante un enlace de video en el que dijo que si bien ya no presentaba síntomas de la enfermedad, había dado positivo a una nueva prueba y que eso lo obligaba a permanecer aislado porque aún podía ser contagioso.

El problema es que, unas horas antes, una transeúnte había tomado a López-Gatell fotos mientras paseaba con su pareja por la colonia Condesa, en algunos momentos sin usar cubrebocas. Es decir, si nos atenemos a lo que dijo por la noche, el funcionario había decidido salir a la calle sabiendo que seguía contagiado o, en el mejor de los casos, sin esperar el resultado de la prueba que supuestamente se había realizado.

Cuestionado sobre el tema, López-Gatell volvió a victimizarse. Aunque no negó que las fotos eran de él, arremetió contra los medios, los cuales, dijo, basan su información en el chisme.

“Sigo esperanzado en que estos grupos que son dueños de los medios de comunicación, y los columnistas que viven de parte del morbo, de la intriga y tienen un nivel bajo en términos de calidad periodística, ojalá suban el nivel, pero no tengo muchas esperanzas a estas alturas”, afirmó.

Mayor desesperanza tienen millones de mexicanos respecto de que el país cuente con una estrategia distinta a la que ha arrojado casi 200 mil muertos por covid (en cifras oficiales) y que el responsable de esa estrategia enfrente en este sexenio alguna consecuencia por sus actos.

Fuente: Excelsior

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