Hopelchén enfrenta crisis hídrica

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Monocultivos de granos forrajeros NO están acabando únicamente con la selva, sino también con los recursos hídricos de los cheneros / Niveles de glifosato superan lo recomendado en la Norma Oficial Mexicana

HOPELCHEN, Cam., 10 de febrero.- Organizaciones ecologistas internacionales como Greenpeace han tomado constancia de lo que está ocurriendo en Hopelchén, en donde las aguas subterráneas prácticamente han sido contaminadas con agroquímicos usados en los cultivos intensivos de soya, sorgo y hortalizas, según han constatado instituciones como el Instituto de Ecología, Pesquerías y Oceanografía (Epomex) de la Universidad Autónoma de Campeche (UAC).

Con el propósito de ampliar las superficies cultivables, en las últimas décadas han sido extintos muchos cuerpos de agua superficiales que había en la selva del municipio de Hopelchén (aguadas, lagunas y corrientales), mismos que fueron rellenados o tapados, para ampliar las superficies de monocultivos tecnificados y hortalizas.

En el país no existen permisos para realizar drenes de lagos y lagunas, pero eso se pretendía hacer en Laguna Ik, la cual en fechas recientes fue declarada Patrimonio Biocultural-hídrico del municipio de Hopelchén, obligando a los habitantes de este municipio a conservar ese cuerpo de agua.

Sin embargo, parece que nadie puede frenar las construcciones de obras hídricas con fines netamente agrícolas, como es la construcción de canales y bordos de gran calado, apertura y perforación de pozos de absorción, que presumiblemente no cuentan con los permisos de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), así como la desecación de ecosistemas naturalmente inundables.

Desde el 2014 la Península de Yucatán es considerada zona vedada a la perforación de pozos, pero en Hopelchén esa práctica se realiza en forma indiscriminada para cultivos forrajeros que no son consumidor a nivel estatal, sino que son vendidos a los grandes consorcios nacionales e internacionales.

Contaminación con herbicidas

Otra práctica nociva en los campos de cultivo, que en su mayoría pertenecen a las familias de la etnia menonita, es la perforación de pozos de absorción como técnica para deshacerse del agua contaminada con agroquímicos, plaguicidas y herbicidas, cuyo contenido nocivo está terminando en la red de agua potable de las comunidades e incluso se presume que incluso está contenida en el agua que se procesa en las purificadoras caseras.

Asimismo, tal y como ha ocurrido en otros lugares donde se ha abusado de la agricultura intensiva, la presencia de agroquímicos como el glifosato también se ha encontrado en esteros y el mar, en donde causa daños al ecosistema marino y costero.

La Agencia Internacional para la Investigación en Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés), organismo perteneciente a la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró que el glifosato es carcinogénico para humanos, pero a los menonitas, etnia cuyos propósitos son netamente capitalistas y expansionistas –sus dos principales propósitos es acumular dinero y reproducirse- continúa haciendo uso indiscriminado del nocivo químico.

Asimismo, estudios del Centro de Ecología, Pesquerías y Oceanografía del Golfo de México (Epomex) de la Universidad Autónoma de Campeche confirmaron en el 2016 la presencia de glifosato en el manto freático y en la orina de habitantes del municipio de Hopelchén, por el uso indiscriminado de ese agroquímico en cultivos transgénicos de soya y otros productos.

El investigador Jaime Rendón Von Osten, de Epomex, presentó la investigación Residuos de glifosato en muestras de agua y orina de habitantes de la zona de Hopelchén, Campeche, realizada en las comunidades Ich Ek, Suc-tuc, San Juan Bautista Sacabchén y Crucero San Luis, donde productores menonitas han usado durante años ese herbicida considerado por la Organización Mundial de la Salud posible cancerígeno.

El estudio, realizado a petición del Programa de Manejo de Riesgos del Programa de la Organización de Naciones Unidas para el Desarrollo, revela que incluso en el agua purificada de diversas marcas comerciales a la venta en Hopelchén hay glifosato en proporciones 10 veces mayores a la permitida en la Unión Europea.

Se tomaron 20 muestras de orina de habitantes de Ich Ek y Suc-tuc. En la primera comunidad cuatro fueron positivas (tres de mujeres); en Suc-tuc tres muestras de varones presentaron residuos de glifosato, precisa el estudio.

Entre septiembre del 2015 y julio del 2016 se recolectaron muestras de agua de pozos de absorción, pozos de abastecimiento, de aguadas y de garrafones de plantas purificadoras en las localidades de Ich Ek, San Juan Bautista Sacabchén, Pakchén, Francisco J. Mújica, Cancabchén, Bolonchén y Suc Tuc. En todos esos poblados se encontraron muestras de glifosato.

Nadie quiere hablar

A pesar del desastre ecológico que han causado en toda la Península de Yucatán, la desarraigada etnia de los menonitas, misma que no tiene ningún tipo de respeto por la cultura maya y el modo vida de los habitantes locales, no hay nadie que les ponga freno.

Para construir una sola vivienda, una familia menonita, en donde es normal que una mujer sea madre de hasta diez bebés –entregan premios a la que tenga el mayor número de alumbramientos-, desmonta hasta cuatro hectáreas de selva y, sin solicitar permiso alguno, convierten en carbón vegetal los árboles talados.

Como tienen el reconocimiento como etnia mexicana, los menonitas, que en realidad son de origen europeo, incluso cuentan con su propio sistema de gobierno. En Canadá y el Norte de México estos “mexicanos” también generaron un severo daño al ecosistema, sin embargo, debido a que han vendido eficientemente la idea de que son religiosos y pacifistas, los gobiernos de muchos estados les han dado la bienvenida.

Lo que sí cierto es que esta etnia es poseedora de un enorme capital económico, mismo que han amasado como consecuencia de empobrecer el medio ambiente de los lugares donde se han asentado. Si se analiza con rigor la “obra” o “aportación” a México de la cultura menonita, seguramente fácilmente se llegaría a la conclusión que prácticamente ésta es inexistente; que nunca se han arraigado y que ese pacifismo y religiosidad que presumen no es propio de un grupo que pareciera odiar a la naturaleza.

Caso en manos de la ONU

En mayo del 2017, pueblos y organizaciones civiles de diversas partes de México denunciaron ante el Relator Especial de las Naciones Unidas sobre el Derecho Humano al Agua Potable y el Saneamiento, el Sr. Leo Heller, la contaminación del acuífero de Hopelchén, que ha puesto en riesgo la salud de los habitantes de la Península de Yucatán.

El trabajo del relator se centra en recopilar información y testimonios, con el fin de evaluar el cumplimiento de los derechos humanos al agua y al saneamiento, que incluyen la disponibilidad, la accesibilidad, la asequibilidad, el acceso a la información y la calidad del agua para su uso personal y doméstico.

Si bien el relator de la ONU sólo contempló en su recorrido a la Ciudad de México y los estados de Veracruz y Chiapas para conocer de primera mano las problemáticas vinculadas a su mandato; el señor Gustavo Huchín, integrante del Consejo Maya de los Chenes y el abogado Jorge Fernández Mendiburu de Indignación, asistieron a la Ciudad de México para hablar sobre la situación actual y los problemas ambientales que trae consigo la contaminación del agua que afecta al municipio de Hopelchén, Campeche y en general a la Península de Yucatán.

Entre la información presentada al relator del Agua de la ONU se encuentran estudios científicos realizados por el Instituto de Ecología, Pesquerías y Oceanografía del Golfo de México (Epomex), con respecto a la presencia de plaguicidas en agua del subsuelo, agua purificada, así como en la presencia del herbicida glifosato en orina de hombres y mujeres mayas.

La contaminación del acuífero es más grave en zonas con suelos cársticos como los de la Península de Yucatán. La composición del suelo depende de rocas carbonatadas de fácil disolución, muy porosas, fracturadas y con una alta permeabilidad, por lo que los plaguicidas se desplazan rápidamente a los mantos acuíferos.

Este es el caso de muchos herbicidas incluido el glifosato. Un estudio reciente indica que la vida media del glifosato en agua, bajo condiciones de oscuridad puede llegar a ser de 360 días, lo cual incrementa grandemente la posibilidad de contaminación del agua subterránea.

Península con las más importantes reservas hídricas

Según informó la SEMARNAT en el 2017, la reserva geo-hidrológica de la Península de Yucatán es considerada uno de los depósitos de agua más importantes del país, el volumen hídrico que existe en Quintana Roo, Yucatán y Campeche, se estima en más de 420 millones de metros cúbicos de agua, cantidad que podría abastecer a ocho estados del sureste del país durante 120 años.

La quinta parte del total de agua está en la península yucateca, Quintana Roo es la Entidad con mayor volumen de agua, cuenta con más de 230 millones de metros cúbicos distribuidos en 26 áreas naturales protegidas que abarcan más de dos millones de hectáreas.

Le sigue Yucatán, que almacena más de 100 millones de metros cúbicos en 32 municipios y con alrededor de ocho mil cenotes, y Campeche con alrededor de 90 millones de metros cúbicos.

Toda esta agua almacenada en el subsuelo es protegida, las principales amenazas son la basura, residuos sólidos y químicos que se introducen.

De acuerdo con las proyecciones, la reserva de agua de la Península de Yucatán abarca una superficie de 648 mil 918 hectáreas que equivale al 30% de la superficie de Quintana Roo.

Fuente: PorEsto

 

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