lunes, mayo 20

Instalan consejo ante contaminación de aguas por granja porcícola

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Por la presunta contaminación con aguas negras que vierte la granja porcícola de Kekén en medio de la selva, al poniente del municipio Kinchil, autoridades locales, líderes ambientalistas y pobladores de comunidades vecinas instalaron el pasado 12 de enero el Consejo Maya Poniente “Chikin Há”, en la casa ejidal de este municipio.

Representantes de citricultores, apicultores, guías de turistas de Celestún y Sisal, así como especialistas en el tema ambiental, fueron testigos de este proyecto que se sembró a mediados del pasado año, sobre el que se hizo una mesa de trabajo.

Alberto Rodríguez Pisté, vecino de Kinchil, quien fue ratificado como el coordinador de “Chikin Há”, explicó que el nombre significa “el agua del Poniente”, en lengua maya.

“Esa debe ser nuestra bandera: luchar por preservar el vital líquido, la flora y fauna que no dependen sólo de un pueblo, sino de los que conforman esta zona; mejor dicho, a toda la península de Yucatán”, abundó.

Rodríguez Pisté aseguró que hay pruebas contundentes del claro daño de la granja al medio ambiente, pues en las cuatro plantas hay más de 20 mil parideras que producen más de 100 mil cerditos mensualmente y la disfunción de los biodigestores, con que la empresa justifica su sistema intensivo de producción, no sólo afectan el manto freático, que comienza a metro y medio de profundidad, sino también a cientos de especies de plantas y animales.

Gerardo Luit, señaló que “el problema no es del pueblo de Kinchil; es de todo el planeta. Estoy muy involucrado en lo que respecta a residuos peligrosos en cuanto a contaminación, por lo que cuenten con mi apoyo”, afirmó.

Edwar Ricardo Tuz y Román Cauich, guías celestunenses, se integraron a esta lucha.

Los líderes dijeron que la empresa ha “blindado” su perímetro del terreno en el que se ubica la laguna, pues ayer reporteros de varios medios de comunicación que quisieron constatar este ecocidio no pudieron ingresar debido a que han contratado a personal de seguridad.

“Quizás cuando las ‘autoridades’ lleguen a ‘supervisar’, ya no se encuentren la tremenda mancha negra de orina y excremento de cerdo”, señalaron.

Jesús Solís Alpuche, presidente de la A.C. Chan Tza Can, aseguró que se exige a los empresarios que cumplan con la ley, sobre todo resarcir el problema de la contaminación. Acordaron que exigir a Kekén que controle la sobrepoblación de crianzas de cerdo, emplear modelos internacionales para minimizar el impacto ambiental, hacer valer las normas oficiales mexicanas, o de lo contrario pedirán la expulsión de Kekén.

Estuvieron presentes Fausto May Pisté, comisario agrario anfitrión; Pilar Ruiz, representante de la Organización de la Naciones Unidas (ONU) en la entidad, y el edil kinchileño Valentín Pech Dzib.

Inspección al lugar

A través de un comunicado, la Secretaría de Desarrollo Sustentable confirmó que tuvo conocimiento de una posible contaminación y afectación en Kinchil, donde los ejidatarios, encabezados por su comisario, José Fausto May Pisté, denunciaron espacios de terreno con acumulación de agua pestilente. El 10 de enero, inspectores acudieron al lugar.

“Durante el recorrido, la autoridad competente constató que las aguas residuales emitidas de estas granjas son enviadas a una planta de tratamiento, la cual a través de la más alta tecnología y en apego estricto a la normatividad, separa los sólidos, clarifica y desinfecta. Una vez desinfectada el agua, se envía al área de riego, la cual cuenta con una extensión aproximada de 78 hectáreas”, aseguró la dependencia.

Según el boletín de la Secretaría de Desarrollo Sustentable, sí se halló un cuerpo de acumulación de agua. Sin embargo, no pudieron constatar que las condiciones de esa agua coincidieran con el agua proveniente del sistema de tratamiento de aguas residuales de la granja. También destacaron que no se apreció mal olor.

Durante dicha diligencia, la empresa pudo constatar que existen indicios de que la entrada al predio ha sido violentada y que las instalaciones de las tuberías de riego han sufrido daño intencional, por lo que se tomarán las acciones legales pertinentes.

La titular de esa dependencia, Sayda Rodríguez Gómez, exhortó a la ciudadanía a buscar el canal adecuado para hacer las denuncias: “los medios de comunicación son muy efectivos y queremos que se usen para acciones que sean realmente productivas”, mencionó en entrevista.

La funcionaria detalló que se realizó una visita de inspección y vigilancia en la que se generaron pruebas acreditadas, además de las que se le solicitaron a la empresa. Añadió que hay cuestiones relativas a temas ambientales que no se pueden probar “por vista”, sino mediante estudios en laboratorios.

Rodríguez Gómez no especificó cuándo terminarían las pruebas, ya que las investigaciones pueden ser tardadas. Sin embargo, aseguró que el gobierno tomará cartas en el asunto y en caso de detectar contaminación en Kinchil se sancionará económicamente a quien resulte responsable.

Recordó que la Comisión Nacional del Agua (Conagua) sería responsable de emitir las sanciones correspondientes en caso de probarse que existen factores que contaminen el manto acuífero de Yucatán.

Conocimiento federal

La titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Josefa Ortiz Blanco, aseguró que conoce el caso y que en este momento está en manos de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).

“No tengo elementos para decir si hay contaminación o no, pero ya estamos actuando desde la Federación. Primero tienen que acudir las autoridades al lugar, porque no podemos hablar sobre especulaciones. Primero deben hacerse las pruebas para ver cuál es la realidad y una vez teniéndolas, veremos qué podemos hacer”, precisó.

“Kinchil podría convertirse en otro Homún”, auguró Carlos Valentín Pech Dzib, alcalde de ese municipio, a mediados de octubre del año pasado, en un encuentro entre ediles. Dio a conocer que la construcción de una granja porcícola de Kekén acarrearía severas consecuencias ambientales.

En aquel entonces, el munícipe señaló que la situación podía tornarse muy grave, ya que a diferencia de otros puntos de Yucatán, en Kinchil los cenotes están “a flor de tierra”, lo que facilita su contaminación, y afectaría también a los pueblos cercanos a la costa.

Dos días antes de dicha reunión, una fuerte explosión provocada por una fuga de gas metano en las inmediaciones del complejo dejó dos lesionados de gravedad. El incidente ocurrió en la unidad porcícola Sian Kaan, a la altura del kilómetro 56 del tramo carretero Kinchil-Celestún.

Hace algunos días, a través de redes sociales circularon videos y fotografías que pusieron en evidencia el deterioro medioambiental generado por la instalación de la granja, pues según se observó, sus deshechos formaron una “laguna” de aguas negras en los terrenos contiguos al inmueble.

Fuente: La Jornada Maya

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