martes, octubre 27

Intercambio de semillas prevalece en Yucatán

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Esta práctica mejora el rendimiento de los cultivos de maíz

La práctica ancestral del intercambio de semillas entre productores milperos permite obtener cultivos exitosos en suelos poco aptos para la agricultura, como el yucateco.

Según estudios hechos por varios especialistas, 80 por ciento de los suelos en la entidad de los denominados comúnmente “someros” o poco profundos y la constitución general de su terreno es del tipo calcáreo y pedregoso.

De acuerdo con su espesor, los productores mayas han clasificado los suelos en Yucatán de la siguiente manera.

Los de delgado espesor son los Tzek’el, que suelen tener buen drenaje, pueden ser fértiles si tienen una profundidad adecuada y son poco pedregosos.

Los de espesor mediano son los K’ankab Tzek’el, caracterizados por ser de colores claros y grisáceos, en general se utilizan en la agricultura y la ganadería, pero tienen mayor rendimiento en la silvicultura.

Por último, los suelos profundos llamados K’ankab son de gran fertilidad ya que tienen una capa gruesa de materia orgánica, una de sus características principales es la presencia de arcilla, lo que los hace pegajosos cuando está húmedo, y duros y agrietados cuando hay sequía.

Un censo realizado de manera conjunta entre especialistas de la Universidad Autónoma de Chapingo y de la Autónoma de Yucatán (UADY) en 44 comunidades, encontró que de los milperos entrevistados entre el 66.7 por ciento y el 71 por ciento conservaron y seleccionaron semilla de sus poblaciones de maíz por seis años o más antes de encontrar la mezcla idónea para su tipo de suelo.

Una buena cantidad de esos milperos también dijo que ha participado o participa de manera frecuente en las ferias regionales de semillas para lograr un mejor rendimiento de sus cultivos de maíz.

Las colectas que han hecho ambas universidades, así como grupos de investigadores independientes y organizaciones de productores que buscan conservar ese material para su uso, suman unas 236 muestras de diferentes semillas de poblaciones locales de maíz.

Sin embargo, en el caso de las comunidades mayas se preservan de mejor manera al menos tres variedades, que son el Xmehenal o maíz de ciclo largo; el Xnucnal, de ciclo corto, y el Xtuponal, de siete semanas, aunque no son las únicas variedades, señaló.

Para el investigador y especialista de la Universidad de Chapingo, Bernardo Caamal Itzá, la capacidad de identificar, seleccionar e intercambiar semillas de maíz ha sido fundamental para que la práctica ancestral de la milpa ya supere los cinco mil años de historia y prevalezca en un suelo poco fértil y complejo como lo es el de la Península de Yucatán.

Fuente: Novedades de Yucatán

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