jueves, agosto 6

Interpol merodea por México

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CIUDAD DE MÉXICO.- El café no suele ser compañero del rock. Lo es para Interpol. Una bote­lla de vodka se asomaba tras bam­balinas, intacta, sin degustar por los paladares de Paul Banks, Daniel Kessler y Sam Fogarino. Acababan de anunciar, a nivel mundial, Marauder como su sexto disco de estudio, y lo hicieron desde la Ciudad de México. Nada de caras largas, pura buena vi­bra. Kessler interrumpía de pronto su palabra en una charla para escuchar cómo 50 fans gritaban el nombre de su banda afuera.

Todos ellos esperaban que los tres se asomaran por el balcón o salieran a firmar sus viniles, rodeados por fe­derales, barricadas y camiones de seguridad que resguardaban la Se­cretaría de Gobernación de los maes­tros de la CNTE plantados a lo largo de dos cuadras en Bucareli.

Fogarino usaba su celular conec­tado a la corriente y Banks…, Banks es un hombre poco serio en las entrevis­tas, interesante en sus intervenciones, pero parlanchín con su asistente. Una estrella elegante que, para una sesión de fotos exclusiva para Excélsior, se dejó querer por la lente y tomó su lu­gar en medio a petición nuestra.

“¡Oh, no! Siempre me pasa lo mis­mo”, gritó Kessler al verse desplazado por Banks, hablando en español, re­cordando, quizá, aquella época que vivió durante su adolescencia en esta caótica ciudad. Toda acción fue gra­bada. Tenían marca personal, porque esta visita de ayer a la CDMX también fue aprovechada para grabar el clip de The Rover, el primer sencillo de su disco, a la venta el 24 de agosto.

Un bebé que esconde misterio­sos personajes, concebidos por Paul Banks y su imaginación durante pe­riodos de descanso en la playa, de viajes por carretera, de estancia en lugares rodeados por la naturale­za y durante la gira de los 15 años de su primer álbum, Turn on the Bright Lights (2002).

“Vino… como sucedió con el pri­mer disco, que algo venía con la letra. Así que ese merodeador es una espe­cie de personaje que aparece en al­gunas de las canciones, las cuales lo mencionan. Hay otros seres que apa­recen en este álbum; sin embargo, el merodeador tiene, especialmen­te, una presencia constante. Fue una manera de extraer un elemento de todo el disco y ponerlo como repre­sentante para combinar el arte que hemos hecho para este álbum”, ex­plicó Banks en conferencia.

Arriba del in­mueble de la co­lonia Juárez, 100 fanáticos presen­ciaban la charla de los neoyorqui­nos. Todos invi­tados por Spotify y en representa­ción de miles de mexicanos que han hecho de In­terpol un hito en la vida de esta ciudad, desde hace tres lustros.

El merodea­dor apareció también en la presentación. Se acercó a Paul, algo le dijo, lo miró a los ojos y se fue. Banks lo siguió con la mirada y Fogarino y Kessler prefirieron seguir hablando de su batería y la experiencia de ais­larse junto a Dave Fridmann.

“Estábamos en uno de los luga­res más fríos de Estados Unidos, la nieve caía cada cuatro minutos. Tan pronto como las calles se limpiaban se volvían a pintar de blanco. Fue una sensación de estar atrapados en la carretera por tres días y volver a la es­cena del crimen”, contó Kessler.

“Básicamente, estuvimos en el sótano de una zona residencial y la batería era un escándalo, ya saben, siempre es un rui­dero el instrumen­to”, agregó Sam.

Un encuentro muy breve, pero que fue la envidia mundial. Tan pron­to como se acabó la charla, siguieron con las entrevistas. El ritmo era tran­quilo, no se lleva­ba prisa, bueno, un poco, sí, porque la banda presenta hoy en el The Late Show with Stephen Colbert su nuevo sencillo, totalmen­te en vivo.

El video se terminó de grabar, pero no hubo tocada ni anuncio de un próximo regreso de Interpol a la Ciudad de México. Aunque no tarda­rá, pues las 13 canciones que incluirá Marauder son un regreso potente de la banda que, junto a The Strokes, dio un paso más allá en lo que se conoció como el indie-rock o revival garage y que hoy simplemente es rock, “una explosión”, describió Banks.

Excélsior

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