miércoles, noviembre 13

Jaque a campesinos

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Plantaciones de maíz y pastos para la alimentación de ganado bovino marchitas, jagüeyes secos y arroyuelos secos, son parte del panorama desolador que se vive en el agro de la zona sur de Quintana Roo, debido a que desde hace seis meses y medio la sequía ha impactado severamente los terrenos de cultivo.

En todo el camino sólo se observan los estragos que dejó la sequía y que difícilmente pueden recuperarse en los próximos días, aunque llueva poco o mucho.

El paisaje es exactamente el mismo desde la ribera del río Hondo, pasando por la zona limítrofe con el estado de Campeche, en Nuevo Becar, Othón P. Blanco, y en las comunidades San Román, Huatusco, Río Escondido y Payo Obispo, en el municipio de Bacalar.

En los ejidos de la ribera del río Hondo y en el tramo de la carretera Chetumal-Nicolás Bravo, se observan cañaverales que no se desarrollaron a plenitud y que difícilmente se podrán recuperar en los cuatro meses que le restan al año, pero sobre todo en el inicio de la zafra.

Se estima que están afectadas en la zona sur 15 mil hectáreas de caña, pero el número se puede incrementar en los próximos días, porque cada vez se ven más lejanas las lluvias, aunque se está en la temporada, incluso en años pasados ya se tenía la presencia de fenómenos hidrometeorológicos.

En las comunidades rurales, en donde la alimentación de los campesinos se basa en su propia producción de maíz, la situación es crítica porque las plantas se están marchitando.

Los campesinos expresaron que la falta de lluvias durante el ciclo de siembras primavera-verano acabó con sus esperanzas de cosechar granos para autoconsumo, debido a que las plantas crecieron menos de un metro, espigaron, pero no produjeron mazorcas.

La calabaza chihua que se siembra entre las plantaciones de maíz de autoconsumo, de igual manera se marchitaron por la falta de agua de lluvia y no pueden resembrar porque la tierra se encuentra totalmente seca, aunque esperan que la situación cambie en los próximos días, esa es la esperanza que tienen.

El sector ganadero también resultó afectado por la extensa temporada de sequía, debido a que los jagüeyes desde hace tiempo se secaron y por la falta de lluvias no han podido recuperarse, situación que afecta a los ganaderos de los municipios de Bacalar y Othón P. Blanco.

Los jagüeyes se secaron desde la comunidad 21 de Mayo, en la zona limítrofe, hasta Huatusco, en el municipio de Bacalar, pues sólo quedan grietas en la tierra, en donde un día se acumuló agua para que el ganado bovino pueda beber.

Incluso en algunos cruces de agua que se encuentran en los municipios de Bacalar y Othón P. Blanco sólo queda el pequeño puente totalmente deteriorado.

Fuente: Por Esto

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