jueves, enero 27

La cortina de humo

0
269

La cortina de humo

Por Yuriria Sierra

15 de Octubre de 2020

“Los que defienden a los fideicomisos, defienden a la corrupción…”, afirmó una vez el Presidente. Él no ha finiquitado la discusión que sepultará oficialmente 109 fideicomisos, esos apartados del presupuesto que aseguran no sólo recursos para emergencias, también para la investigación científica, el fomento al deporte o la cultura. Hemos hablado mucho de ello, pero los efectos de su desaparición no han movido un ápice la postura presidencial, que sólo asegura que el dinero seguirá entregándose, pero sin intermediarios, para evitar actos de corrupción. El eterno cuento.

El NAIM, el combate al huachicol, la intención de cancelar los refugios de mujeres víctimas de violencia, los comedores comunitarios, la compra de medicinas. Todo fue porque estaba plagado de actos indebidos, de contratos amañados, de acuerdos por lo oscurito; todos carecían de transparencia. Y hemos dicho en este espacio que sí, es cierto que a México le han exprimido su presupuesto por décadas, que hay razones para la investigación, para las sanciones e inhabilitaciones, pero justo esto último es lo que ha faltado. Lo único que podría hacer es engrosar el argumento de las decisiones presidenciales, pero ese combate a la corrupción prometido, sólo ha sido una cortina de humo para su base, que es la que finalmente le importa a López Obrador.

Ni menos corrupción ni más transparencia. Este gobierno no ha avanzado nada en la materia. Pese a lo que se dice en la conferencia de todas las mañanas, lo cierto es que carecemos de elementos (incluso, el mismo gobierno) para creer que se marcha hacia adelante.

Hoy se cumplen 56 días desde que el Presidente llamó a su hermano Pío a declarar tras la difusión de dos videos donde se le ve recibiendo dinero en efectivo. Casi dos meses. Y no, nada ha sucedido, el tema no ha regresado a Palacio Nacional. La oportunidad de legitimar su “combate” a la corrupción se perdió. Tal como tampoco hubo nada con Manuel Bartlett, Irma Eréndira Sandoval, etcétera. A menos que se esté en la lista de enemigos (calificados así por motivos ideológicos, no morales) no hay apuro alguno para preocuparse por actuar como el sistema lo permite.

Está el caso de Odebrecht, anunciado por todo lo alto. Ahora sí veríamos castigo a los responsables, incluso seríamos testigos de los momentos en que se concretaron las transas. Dos meses después de que conocimos la filtración de la declaración de Emilio Lozoya, el asunto se perdió junto a los videos de Pío López Obrador. Transparencia Internacional y Transparencia Mexicana calificaron a nuestro país como uno de los que registran más bajo índice de seguimiento a casos de corrupción. Desde marzo de 2019, la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción, abrió 773 investigaciones, pero sólo cinco se convirtieron en casos penales. El de Odebrecht es uno de los tres escándalos extranjeros que se han investigado en los últimos cuatro años en México. Y eso, sólo para los titulares, para alimentar a la base, porque no ha sucedido nada relevante con él. El indiciado ni siquiera pisó la cárcel tras su extradición.

Así que no es combate, es cortina de humo. Desaparecer los fideicomisos para, según, usar los más de 68 mil millones de pesos en la emergencia sanitaria, pero al mismo tiempo asegurar que más de 30 mil millones de pesos lleguen a manos del Ejército, no es acabar con la corrupción.

Fuente: Excelsior

Leave a reply