jueves, noviembre 14

La Justicia de EEUU ordena a Donald Trump pagar dos millones de dólares por el mal uso de su fundación

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Ordena además el reparto de los fondos a otras ocho organizaciones sin ánimo de lucro estadounidenses

La Justicia de Estados Unidos ha condenado a Donald Trump a pagar de su propio bolsillo dos millones de dólares (1,8 millones de euros) por usar su fundación sin ánimo de lucro como un vehículo para canalizar fondos hacia su campaña electoral.

Además de los dos millones de dólares que Trump deberá pagar personalmente, la fundación tendrá que aportar 1,8 millones de dólares (1,6 millones de euros) más por el mismo motivo. Esos 1,8 millones de dólares son los últimos fondos que quedan en la Fundación Donald J. Trump, ya que el año pasado ésta fue disuelta por el presidente y sus hijos ante la oleada de procesos legales en su contra por el uso de sus fondos para financiar la campaña a la Casa Blanca de 2016, gastos personales y pago de créditos concedido a la familia Trump.

Los 3,8 millones de dólares serán distribuidos a partes iguales entre ocho ONG estadounidenses. Paradójicamente, una de ellas, Citymeals-on-Wheels, cuenta entre sus colaboradores con el cocinero de origen español José Andrés, uno de los mayores críticos del presidente estadounidense.

El colapso de la Fundación de Trump tiene cierto toque irónico. A fin de cuentas, uno de los temas más importantes en el debate público y en los medios de comunicación de EEUU en 2016 fue la supuesta malversación de fondos por parte de la Fundación Clinton y su presunto uso como canal para los países de Oriente Próximo para ‘comprar’ influencia política en Estados Unidos. Sin embargo, ha sido la red de fundaciones de Donald Trump la que se ha visto envuelta en una cascada de procesos judiciales desde entonces tal que le ha llevado a cerrar sus puertas, mientras que la Fundación Clinton sigue operando.

La sentencia es en realidad parte de una lucha política mucho más amplia, entre el estado de Nueva York y Donald Trump. La oficina del Fiscal General neoyorkino (cargo que equivale al de secretario o ministro de Justicia de ese territorio) ha lanzado una ofensiva jurídica en toda regla contra el presidente dentro de la cual las cuentas de su Fundación son sólo un capítulo más, y, desde luego, no el más importante.

La mayor batalla entre Nueva York y Trump gira en torno a la Declaración del IRPF del presidente. Éste insiste en no hacerla pública, mientras que el estado en el que Trump nació y vivió hasta hace tres años -y del que acaba de cambiar su residencia fiscal para trasladarla a Florida, que tiene impuestos más bajos- le ha llevado a los tribunales por esa razón. Hasta la fecha, la Justicia ha dado la razón a Nueva York. Pero cada sentencia ha sido recurrida por Trump. Eso hace que sea casi seguro que el caso llegue hasta el Tribunal Supremo, un órgano totalmente politizado, donde el Partido Republicano, al que pertenece el presidente, tiene cinco magistrados, por cuatro de los demócratas.

Además, el presidente de Estados Unidos tiene otros procesos legales en su contra, fundamentalmente en torno a sus propiedades inmobiliarias. Varios establecimientos de hostelería de la ciudad de Washington han acusado al presidente de aceptar indirectamente sobornos de ciudadanos extranjeros -algo explícitamente prohibido por la Constitución- debido a su hotel en esa ciudad.

El centro hotelero de Donald Trump en Washington es usado de manera casi exclusiva por delegaciones de países extranjeros -muchos de ellos árabes y asiáticos- y por el Partido Republicano. La semana pasada la organización Ciudadanos por la Responsabilidad y la Ética en Washington divulgaron que el hotel de Trump en esa ciudad cobrea tarifas tres veces más caras al Partido Republicano que a los clientes normales.

Fuente: El Mundo.

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