domingo, mayo 16

La peor sequía en años… y el país, sin Fonden

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La peor sequía en años… y el país, sin Fonden

Por Pascal Beltrán del Río

En octubre pasado, a instancias del presidente Andrés Manuel López Obrador, el Congreso de la Unión dio al traste con 109 fondos y fideicomisos, para que el gobierno federal pudiese disponer de los 68 mil 478 millones de pesos que contenían.

La justificación fue que se manejaban de forma corrupta. En su conferencia del 8 de octubre, el mandatario fustigó a los legisladores que se oponían a la desaparición de los fideicomisos –“es lamentable que estén defendiendo a ladrones”, dijo– y ofreció dar a conocer, “en diez días”, las pruebas de los malos manejos, “para contestar a esos que la pasan obstaculizando, impidiendo que se lleve a cabo una reforma para terminar con la corrupción”. Eso nunca ocurrió.

Entre los fideicomisos que desaparecieron están el Fondo para el Cambio Climático (109 millones de pesos) y el Fondo de Desastres Naturales (6 mil 861 millones de pesos).

El Presidente aseguró que la extinción de los fideicomisos no implicaba que el gobierno fuera a abjurar de sus responsabilidades frente a sus beneficiarios. Hoy el país enfrenta una grave sequía en 84% del territorio, como no se veía desde 2011, y que ha dejado imágenes dramáticas como la desecación de lagos y lagunas.

Diferentes especialistas advierten que la falta de agua puede causar múltiples problemas sociales, particularmente a causa de la pérdida de cosechas. Esto requeriría echar mano de recursos extraordinarios para apoyar a los agricultores, pescadores y ganaderos afectados por este problema, que se suma a la crisis económica derivada de la pandemia.

La cosa es que esos recursos ya han sido destinados a otros efectos. El Fonden –creado en 1996, luego de que se batalló para encontrar dinero público para afrontar las consecuencias de los huracanes Opal y Roxanne– no existe ya.

Hoy es la sequía extrema, que tiene a las presas del Sistema Cutzamala por debajo de la mitad de su capacidad. Mañana puede ser una inundación, como la que incomunicó Ciudad del Carmen en 1995. Esos fideicomisos tenían razón de ser, para que actividades esenciales no dependieran de las prioridades presupuestales de una administración.

La falta o la sobreabundancia de agua son, en muchos casos, resultado del cambio climático, un fenómeno destructivo que el gobierno de la 4T tampoco ha querido tomar en serio.

Fuente: Excelsior

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