martes, octubre 15

La tecnología obliga a los jueces a definir las condiciones laborales en el mercado del reparto a domicilio

0
94

Lo llaman disrupción. Es la capacidad de la tecnología para distorsionar el funcionamiento de los mercados tradicionales. Es lo que ocurre ahora con uno de los mercados de trabajo de mayor crecimiento: el reparto a domicilio, en el que la relación entre trabajador y empresa no sigue los cánones habituales. Pese a llevar sólo tres años de vida en España, esta actividad que se gestiona a través de una aplicación de internet acumula ya un largo historial judicial fruto de las demandas de empleados o de las actuaciones de la inspección. Es un mercado que se define a golpe de sentencia.

Deliveroo y Glovo, las dos grandes del sector que operan en España, han recibido sentencias contradictorias en los últimos meses. Un juzgado de València desmontó el modelo laboral de Deliveroo, mientras que un juzgado de Madrid ha avalado el de Glovo. En el primer caso, la sentencia considera que el demandante era un falso autónomo. En la segunda, estima lo contrario. En el caso de la inspección de trabajo, hay una resolución en Zaragoza que considera a todos los repartidores de Glovo de la ciudad falsos autónomos. Y otra de Barcelona que estima lo mismo de los repartidores de Deliveroo.

Si la disparidad de decisiones judiciales prosigue, hará falta esperar a que el Supremo emita una sentencia de casación en la que marque las directrices sobre este tipo de actividades. “Siendo conservadores puede tardarse tres años. Se necesita un año para que llegue a un Tribunal Superior de Justicia y dos años más para el Supremo”, reflexiona Adrián Todolí, profesor de la Universitat de València.

Fuente: La Vanguardia

Comments are closed.