martes, junio 18

Laguna de aguas negras contamina amplia zona de Kinchil

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KINCHIL.– “Esa agua que se ve en la foto no es una laguna de agua contaminada, no señor, es época de sequía; esas son aguas negras que forman una laguna y que salen de más de 200 pivotes de las 4 granjas de marranas parideras de Kekén; es agua con un olor fétido, penetrante y que atestiguamos el domingo porque forma parte de las pruebas que prepara la defensa del Consejo Maya del Poniente de Yucatán Chikín Ha, que es la representación del pueblo organizado“, relató Valentín Pech Dzib, alcalde de este municipio.
Ayer POR ESTO! publicó imágenes tomadas por representantes del citado Consejo el domingo pasado en tierras ejidales; llegaron hasta la zona de “riego” de la Granja Porcícola Kinchil por el hedor que emana de ese vertedero.
Esa granja está conformada de 4 unidades donde nacen los lechones que son entregados a los aparceros para que los engorden durante 4 meses.
Las imágenes muestran que la “zona de riego” es una gran laguna de aguas negras, de desechos porcícola que emanan de los pivotes de riego e incluso se observan árboles muertos o podridos.
“De esto se salvó Homún y, si la granja no se hubiera detenido, tal vez no hubieran visto esto (dijo mientras nos mostraba las imágenes de aguas negras), porque se iba a filtrar todo. Aquí en cambio no se filtra porque estamos a 4 metros del nivel del mar. Lo que encontramos fue el desagüe de aguas, no es una laguna. En época de lluvias se forman lagunas con peces; tanta riqueza había que esta zona hasta el 2006 era una zona de reserva estatal y la quitaron; ahora la población se está organizando”, dijo.
De acuerdo con la normativa oficial, las granjas porcícolas deben concentrar los desechos fecales de los cerdos en biodigestores, donde se separan sólidos y líquidos y las aguas que emanan pueden usarse para riego agrícola; sin embargo, POR ESTO! ha informado que no prospera ningún cultivo agrícola porque el agua contiene altos niveles de azufre y nitrógeno.
El alcalde de Kinchil reconoció que la granja de marranas parideras cuenta con biodigestor y laguna, pero evidentemente el agua que sale de los pivotes no recibe ningún tratamiento, ya que de lo contrario las plantas no se morirían: “las plantas se mueren por la orina y excretas de cerdos”, dijo.

Legales, no legítimos

“Desde el 2012 conozco del caso de la granja porque con permisos legales, mas no legítimos, porque las tierras donde está una parte de la granja es de la familia Yamá de Kinchil, la empresa Kekén instala sus 4 granjas en tierras que conozco bien porque soy apicultor, son tierras de monte, de selva, de riqueza.
“Ahora como alcalde la población me externa el constante robo de ganado en esa zona y que cortan el alambre de límites; incluso hay abierto un litigio por el robo de ganado. Esto se lo expuse a Kekén cara a cara, les pedí escrituras, permisos de funcionamiento, de uso de suelo, catastro, el predial, porque en Kinchil no hay nada de eso, y no me lo enseñaron, no me mostraron nada y luego nos enteramos que todo lo escrituraron y lo tramitaron en Maxcanú, aunque eran tierras de Kinchil y bajo el nombre de Kinchil”, dijo.

Recuento

El Diario de la Dignidad, Identidad y Soberanía publicó en su edición del 14 de septiembre que una nueva granja de lechones del Grupo Porcícola Mexicano (Kekén) se perfilaba para el municipio de Maxcanú, con una inversión de 2,353.5 millones de pesos.
Constaría de 4 naves para albergar 6 mil hembras en cada una de ellas en una superficie de 2,973 hectáreas, de las cuales usarán 128, según el manifiesto de impacto ambiental que la compañía ingresó el 4 de mayo del 2018 en la Delegación estatal de la Semarnat y que fue aprobado el 5 de septiembre del 2018.
El predio está conformado por los tablajes catastrales denominados Ha Pinto, Yaxhá, Chumtzalán, San Vicente, Yaxec, Halal, Budbichén, Nohcanché, Habín, Chumchactec, Sacluum, Chenchic y Pich, todos en el municipio de Maxcanú: según la información oficial.
Se trata de 4 granjas reproductoras de cerdo también llamadas multiplicadoras, propiedad del Grupo Porcícola Mexicano. Se ubicarán a 2 kilómetros al Sur del km 63.5 de la carretera federal Mérida-Celestún, a 20 km de la comunidad de Kinchil y a 20 km de la comunidad de Maxcanú.
La publicación generó malestar entre ejidatarios de Maxcanú, quienes exigieron a su comisario ejidal que les pagara las tierras vendidas; el comisario aclaró que esas tierras no eran de Maxcanú, sino de Kinchil, pero escrituradas y tramitadas en Maxcanú.

Alarmados

“Cuando nos enteramos que preparan una ampliación de esa granja de marranas nos preocupamos más y empezamos a reunirnos varios representantes de otros municipios, de autoridades ejidales, de comisarías, y se crea el Consejo Maya, una organización en defensa de los recursos naturales; la encabeza Alberto Rodríguez, guía de turistas federal, pero estamos varios, tanto de Celestún, Chocholá y Kinchil como de Hunucmá; fue el primer paso, organizarnos.
“Y el domingo fuimos a verificar el reporte que me dio el comisario ejidal de Kinchil de robo de ganado y del corte del alambre que delimita las tierras ejidales. Nosotros fuimos a atestiguar eso y efectivamente notamos los cortes y reparación del alambre, caminamos mucho, unas 3 horas, habrán sido 15 kilómetros desde la carretera Kinchil-Celestún, del lado Poniente, donde colinda con Maxcanú, casi nadie va para allá porque está lejos y de pronto sentimos el hedor; nunca entramos a la propiedad privada, desde nuestras tierras ejidales lo vimos y olimos todo”, dijo el alcalde.
Relató que el hedor y la imagen de los árboles muertos, de especies como el palo de tinte, eran indignantes.
“Yo lo constaté, yo lo vi, eso que se ve en la foto al final del tubo es uno de los pivotes de donde sale el agua, es el final de una tubería de 6 kilómetros que viene desde el biodigestor. La vegetación está muerta y donde no está abierto el pivote apenas se ve que empieza a reverdecer el pasto, luchando por sobrevivir; es terrorífico porque esta zona de junio a septiembre es una laguna natural de agua de lluvia y en diciembre está seco, pero ahora es una laguna de excremento y orines de miles de cerdos. Se hará un documental y se difundirá en varios idiomas”, dijo.
Relató que la caminata por el monte la hicieron a la altura del kilómetro 17 y Kekén y la empresa Proser (proveedora de material para los biodigestores) se encuentran en el km 27, una en el lado Poniente de la carretera y la otra en el Oriente.

Pruebas

Relató que tomaron muestras de agua del pivote que se enviaron a laboratorio y era un agua de color negro, no cristalino.
“La gente está asombrada y como autoridad voy a respaldarlos. Si se hace la consulta, se debe respetar la voz del pueblo, el Consejo decidirá las estrategias.
“Yo como autoridad ya metí oficios a Maxcanú para que me muestren los permisos de funcionamiento, uso de suelo, predial, catastro, y no ha habido nada; en la Seduma no me han respondido y la empresa Proser, proveedora de material para los biodigestores de Kekén, está en espera que le renueve un permiso que firmó el alcalde anterior por 6 meses, con fecha en junio, cuando su firma era válida hasta agosto, así que están operando sin permiso. Siempre dicen estar cumpliendo la ley o que es legal, lo que no es lo mismo que legítimo. Aquí en la alcaldía no hay un solo permiso de Kekén de ninguna granja y toda la laguna de desechos está a sólo 10 kilómetros de los pozos de donde Celestún toma el agua potable”, dijo.
Por ahora Kekén opera 4 granjas de maternidad y ya trabaja en la ampliación de 4 más.

Voz de la comunidad

Alberto Rodríguez Pisté, originario de Kinchil, guía de turistas con permiso federal, es el portavoz del Consejo Maya del Poniente de Yucatan Chikín Ha, quien confirmó que realizarán una consulta al pueblo y que la asesoría legal será del Grupo Indignación, el mismo que lleva el caso Homún.
“Somos una organización con el objetivo de proteger la selva maya y el agua de la agresión de las aguas negras de la granja de cerdos y que está matando árboles, a la flora y a la fauna, y que se ubica a 26 kilómetros de la reserva de la ría de Celestún.
“El declive natural traerá en época de lluvias esas aguas, porque es selva baja inundable y desemboca en esta reserva sujeta a protección desde el 19 de enero de 1979”, dijo el entrevistado en el Parador Turístico de Celestún.
Relató que están conformados por comunidades mayas de los ejidos de Texán, Celestún, Kinchil, Samahil, Hunucmá, además de que hay gente de Sisal y Maxcanú, que están en proceso de constituirse.
“Haremos la consulta al pueblo y me reservo las fechas en que la haremos. Este movimiento está promocionando la defensa del agua. En los últimos meses se han presentado proyectos para desarrollos turísticos en Celestún, que podrían verse afectados con esta situación. Kekén en 6 años nos está dejando árboles muertos, como el árbol del tinte, y pone en riesgo especies como el jaguar, la pantera; nosotros queremos preservar y conservar. Evitar el impacto en el turismo también, que es el segundo ingreso familiar en Celestún”, dijo.
El objetivo es blindar la zona Poniente de Yucatán contra mega proyectos: “Durante años, los mayas, nosotros, hemos vivido en paz y tranquilos con nuestros recursos naturales, hasta la llegada del hombre rico y capitalista, que a costa de nosotros quiere tener más.
“No estamos en contra del desarrollo económico, del empleo o las empresas, buscamos proteger el agua y los recursos naturales. Yo soy la voz de la comunidad maya, yo soy heredero de un linaje importante de los mayas del Poniente. En Homún iba a iniciar lo que acá ya vimos que en 6 años dieron por resultado de producir cerdo a grandes cantidades para exportar a costa de nosotros”, dijo.
POR ESTO! solicitó entrevista con la titular de la Seduma, Sayda Rodríguez Gómez, pero no hubo respuesta.

 

Fuente: Por Esto

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