jueves, octubre 17

Legalización o hipocresía

0
2375

Legalización o hipocresía

Por Yuriria Sierra

• Juan Manuel Santos es uno de esos líderes anotados en la lista de quienes impulsan el debate de la legalización de las drogas.

24 de Septiembre de 2019

“Cualquier droga que está prohibida, si se regula y se utiliza la plata que se recibe de esa regulación para prevenir el consumo, esta solución es mucho más efectiva. Le voy a dar un dato, en Estados Unidos hay más gente en las cárceles por delitos relacionados con el narcotráfico que toda la población carcelaria de Europa, eso es un absurdo. Es más costoso un preso en una cárcel americana que el tratamiento de un adicto en un centro de rehabilitación…”, me responde Juan Manuel Santos, expresidente de Colombia, en la conversación que tuve con él para Imagen Televisión durante nuestra estancia en la Cumbre de Premios Nobel de la Paz. Y él es uno de esos líderes anotados en la lista de quienes impulsan el debate de la legalización de las drogas que, como hemos explicado en este espacio en varias ocasiones, implica también una estrategia de desarme.

“Mientras haya demanda, habrá oferta. México tiene que luchar contra los cárteles, pero yo, personalmente, creo que la forma de eliminar el origen del problema, que es esa plata que los cárteles usan para tener poder, cárteles grandes o cárteles pequeños, es la prohibición. Yo sé que éste es un tema que tiene mucha reacción, porque, políticamente, es incorrecto, pero uno en la política tiene que hacer lo correcto, así sea impopular (…) Por eso creo que soluciones como, por ejemplo, ha optado un país como Portugal, de regular en lugar de prohibir, inmediatamente bajaron sus índices de violencia, el número de muertos, el número de presos en las cárceles, inclusive el consumo de los jóvenes, porque hicieron una política preventiva. Los recursos de las mafias los debe usar más bien el Estado para regular y prevenir el consumo….”, me detalló.

Y aunque no es lo mismo regular y legalizar, lo primero es un primer paso para construir una nueva dinámica de combate al narcotráfico y todas sus consecuencias. Y Santos lo sabe bien: “Nosotros pasamos por algo parecido a lo que está pasando México. Hay que combatir los cárteles con mucha contundencia y ahí requieren unas condiciones: voluntad política arriba, en el gobierno central; voluntad política de los gobiernos regionales, una fuerza pública transparente, no corrompida (…) Lo que vivió Colombia fue algo muy difícil por el narcotráfico, los cárteles todopoderosos que fueron inclusive más poderosos que los cárteles que hoy hay en México (…) El mundo le declaró la guerra a las drogas hace casi 50 años. Y en esa guerra todos hemos perdido, esa guerra no se ha ganado. Colombia ha sido el país que más sacrificios ha hecho en esta guerra mundial contra las drogas, el mayor sacrificio, y seguimos siendo el primer exportador de cocaína a los mercados mundiales. O sea, algo anda mal… ”.

Las condiciones de nuestro país no pueden esperar a la jurisprudencia, como sucedió ya con el uso de la mariguana recreativa, tampoco al perfeccionamiento de la regulación para el uso medicinal… y mucho menos a que este tema sea resuelto a través de una consulta, como lo advirtió Andrés Manuel López Obrador. Tampoco debemos depositar las respuestas en una ley de amnistía. El combate contra el narcotráfico debe ser una estrategia integral, que ataque por todos sus frentes.

“La mariguana es menos adictiva que el cigarrillo y causa mucho menos daño que el alcohol y está prohibida. Ahí hay un elemento político y también de hipocresía…”, subrayó el también nobel de la Paz, por disponer en Colombia un proceso que desembocó en la entrega de armas de las FARC. Es momento de dejar falsos dilemas morales que, más que enriquecernos, obstaculizan el entendimiento de nuestra realidad.

En América Latina, sólo Uruguay ha aprobado el uso de la mariguana con fines lúdicos y medicinales. Al menos siete palomearon su uso terapéutico. Siete, a pesar del nivel de cosecha y distribución. Y mientras todo eso fluye en las sombras, en México… bueno, sabemos lo que ocurre.

Fuente: Excelsior.

Leave a reply