jueves, julio 2

Los juegos de azar generan millones de dólares a la F1

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La Fórmula Uno (F1) completó uno de los movimientos comerciales más grandes en su historia, con un acuerdo por más de 100 millones de dólares (mdd) para vender patrocinios a las compañías de apuestas, lo que es una señal de un cambio radical para el deporte bajo sus nuevos propietarios.

Liberty Media, el grupo que controla el multimillonario estadounidense John Malone y que adquirió la serie de carreras de automóviles en 2016 en un acuerdo de 8,000 mdd, firmó un contrato con Interregional Sports Group, una agencia de mercadotecnia con sede en Londres, para los derechos globales de los patrocinios de juegos de apuestas en la F1.

El acuerdo se produce en un momento de creciente preocupación por la influencia de las empresas de juegos de azar en los grupos deportivos, y marca un cambio importante con respecto a la estrategia del régimen anterior.

Bernie Ecclestone, quien dirigió la F1 durante casi 40 años antes de la adquisición de Liberty, se negó a aceptar los patrocinios de los grupos de apuestas porque creía que eso empañaría la imagen glamorosa del deporte.

Pero Sean Bratches, director general de operaciones comerciales de la F1, describió al acuerdo como un “movimiento que se centra en los aficionados”, ya que millones de espectadores están acostumbrados a las asociaciones de los grupos de juegos con otros deportes. Agrega que los ingresos mejorarán el espectáculo al financiar a los equipos que incurren en grandes costos para competir.

“Se entiende que los patrocinios inyectan ingresos económicos al deporte para mejoran la experiencia de los aficionados”, menciona Bratches. “Tienes que equilibrar eso con la forma en que atiendes a los aficionados. Esta es una oportunidad que sirve para los dos maestros”.

Sean Bratches dice que el acuerdo es “material”, pero no quiso hacer ningún comentario al respecto sobre el valor preciso de la transacción. Sin embargo, personas familiarizadas con los términos dijeron que representa “al menos” 100 mdd durante cinco años, lo que ubica al patrocino al lado de los mayores acuerdos de la Fórmula Uno, como el del fabricante de relojes de lujo, Rolex.

En un acuerdo relacionado, Liberty Media firmó un contrato con Sportradar, una startup europea de tecnología, para usar los datos de las carreras de la F1 para ayudar a ISG y a las empresas de juegos de azar al crear mercados de apuestas, así como para proporcionar verificaciones de “integridad”, como detectar patrones sospechosos en las apuestas.

Bajo los términos, ISG pagará una cuota por adelantado a Liberty. La agencia recuperará el dinero —y espera obtener una utilidad— al lograr una serie de acuerdos por separado con patrocinadores de juegos de azar en diferentes mercados en todo el mundo.

A los patrocinadores se les permitirá mostrar sus marcas a un “lado de la pista”, mediante espectaculares electrónicos y gráficos en pantalla durante la temporada de las carreras que se transmiten por televisión.

Una persona familiarizada con la forma de pensar de la F1, dice que “actualmente no se contempla”, el permitir a los patrocinadores mostrar las probabilidades para alentar a los espectadores a apostar durante una carrera. Muchos países tienen bloqueos legales para ese tipo de “provocación” y también hay preocupación sobre el impacto en los niños.

En el Reino Unido, el mercado de transmisión más valioso de la F1, hay algunas restricciones sobre la publicidad de empresas de juegos de azar durante los eventos deportivos. En mayo pasado, la Corte Suprema de Estados Unidos anuló una prohibición federal sobre apuestas deportivas, lo que llevó a los grupos de apuestas y a las ligas deportivas a moverse para beneficiarse con el dinero de los apostadores estadounidenses.

Pero otros países, como Italia y Australia, introdujeron leyes para restringir o prohibir a los grupos de juegos de azar el patrocinio a empresas deportivas o anunciarse durante eventos en vivo.

Nigel Currie, fundador de la consultora deportiva NC Partnership, menciona que la adopción de los juegos de azar de la F1 es un reflejo de cómo el deporte cabildeó para mantener el patrocinio de las empresas tabacaleras hasta la década de 1990, incluso cuando los gobiernos de diferentes países trataban de prohibir ese tipo de acuerdos.

“Probablemente va a ser más difícil para la industria del juego de azar (tener patrocinios y publicidad en eventos deportivos) en algunos mercados”, dice Currie. Agrega: “La F1 es uno de los deportes más difíciles para los reguladores, porque es tan internacional y hay tantos países diferentes que es muy probable que ofrezca un buen retorno sobre la inversión”.

Fuente: Milenio

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