domingo, agosto 18

Los niveles de ruido del Centro Histórico, por encima del límite recomendado

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A las 9 de la mañana, en el interior de la Catedral el sonómetro marcó 47 decibeles. Casi a la misma hora, en la esquina de la calle 61 con 60, debajo del Palacio de Gobierno, donde hay un semáforo sonoro, los niveles oscilaron entre 65 y 70, pero alcanzaron casi 80 cuando pasaron camiones de transporte urbano.

A la altura del Pasaje Emilio Seijo, en la puerta de una zapatería donde hay una bocina, se registraron 75 decibeles como máximo; en el interior del mercado Lucas de Gálvez, donde las vendedoras ofertan sus productos al paso de la gente, marcó 65, y en el San Benito 60.

La Organización Mundial de la Salud (OMC), como también informamos en la primera página, señala que el límite máximo de ruido tolerable es de 65 decibeles.

Grupo Megamedia realizó un ejercicio en el Centro Histórico con una aplicación que cumple las funciones de un sonómetro (instrumento que mide los decibeles).

La zona donde el registro llegó a más de 80 fue el parque Eulogio Rosado, frente al exedificio de Correos, hoy Museo de la Ciudad. Allí donde se cruzan las calles 65 y 56 y ruta de camiones de transporte, una bocina instalada en la puerta de un comercio anuncia con alto volumen las ofertas del día, mientras otros comercios tocan música de moda para animar a sus clientes.

Antes no había contaminación con la música, pero ahora —como publicamos en días pasados— hay más negocios que se valen de canciones y música grabada para anunciarse, y eso es algo que está fuera de la norma, indicaron los expertos.

Según la Norma Oficial Mexicana NOM-081-SEMARNAT-1994, el ruido conocido como contaminante es todo aquel sonido indeseable que moleste o perjudique a las personas.

Dicha norma estipula en su artículo 5.4 que losa límites máximos permisibles de emisión de ruido de las fuentes fijas son: en zonas residenciales 55 (de 6 de la mañana a 10 de la noche) y 50 (de 10 de la noche a 6 de la mañana); industriales y comerciales 68 (de 6 a 10) y 65 (de 10 a 6); escuelas 55 (durante el juego —en áreas exteriores—), y 100, durante cuatro horas, en ceremonias, festivales y eventos de entretenimiento.— JORGE IVÁN CANUL EK

Un estudio de la doctora Marisol Anglés Hernández, del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, señala que la exposición prolongada a cualquier ruido encima de los 90 decibeles puede causar una pérdida gradual de la audición. A los 100 no es recomendable exponerse por más de 15 minutos sin protección, y a los 110 una exposición regular durante un minuto aumento el riesgo de la pérdida de audición.

El mismo estudio señala que el susurro de hojas alcanza los 10 decibeles; una conversación en voz normal, 60; una calle con mucho tráfico, 80; un camión, 90; una excavadora y una sierra eléctrica, 110, y un avión, 140.

Fuente: Diario de Yucatán

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