jueves, agosto 6

Mal augurio para el turismo nacional

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Turistas nacionales que se hospeden en el primer cuadro de la ciudad o busquen alojamiento en casa de parientes y amigos se enfrentarán a la inseguridad que azota el destino, algunos se perderán al momento de buscar una dirección a falta de una nomenclatura eficiente, muchos tendrán que darle su “mordida” al agente de Tránsito que los detenga por el simple hecho de manejar un vehículo con placas de otro estado y otros tantos caerán en alguno de los baches que adornan las calles.

Cancún quedó pulverizado por el monopolio que ejercen las concesionarias de transporte urbano, una nomenclatura que dificulta la localización de los lugares a los que se desea llegar, las casetas de policía abandonadas, los lotes baldíos, así como los edificios y casas desocupados que se convierten en refugio de malvivientes y baños públicos.

Y este panorama es al que se enfrentarán nuestros paisanos cuando, aprovechando las vacaciones de verano, aborden un autobús, un avión o su propio vehículo con destino a Cancún, ilusionados por disfrutar de las playas, el sol, la gastronomía y la diversión que ofrece la ciudad.

Lo que más preocupa a todos, desde los habitantes de la colonia más humilde hasta los residentes en fraccionamientos exclusivos, especialmente quienes esperan la visita de algún familiar, es la excesiva inseguridad que se apoderó de un Cancún donde los policías no hacen bien su trabajo, prefieren darse la vuelta en lugar de acudir a los llamados de auxilio cuando se les requiere, permiten los asaltos a transeúntes, robos a comercios y casa habitación e incluso son ellos mismos los maleantes, al despojar a honestos ciudadanos de sus pertenencias y utilizar toda su prepotencia contra gente inocente, en lugar de enfocar sus baterías para abatir los elevados índices delictivos.

Muchos de nuestros turistas nacionales que no se hospedan en hoteles todo incluido y, por ende, sienten la libertad de moverse por donde quieran, se expondrán, al igual que los residentes, a verse envueltos en una balacera que se registre en la vía pública o centro comercial, tal vez sean testigos de una ejecución o víctimas de un asalto en la calle, entidad bancaria o tienda de conveniencia.

Gregorio Ponce, propietario de una tienda de abarrotes, manifestó que “en cuestión de inseguridad no han mejorado mucho las cosas, tenemos el famoso Mando Único, que no sirve para nada y parece que ya llegó la Guardia Nacional, en los marinos sí confío y de hecho están empezando a verse algunos resultados; ahora es temporada de paisanos y hay familias que esperan visitas, pero tal parece que al municipio no le interesa ese tipo de turismo porque no deja la misma derrama económica que los que se hospedan en la zona hotelera, a esos sí hay que cuidarlos e imagino que, como siempre, todo el refuerzo de seguridad se dará en la parte bonita de Cancún, mientras que en las regiones seguiremos sufriendo y padeciendo la falta de presencia policial efectiva”.

Aseveró que las autoridades no deben quitar el dedo del renglón y redoblar la vigilancia para evitar en la medida de lo posible la comisión de actos delictivos y especialmente ejecuciones, que en nada ayudan a la economía de la ciudad.

Fuente: PorEsto

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