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Mercados, en declive hace más de 2 décadas

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La llegada de los monopolios y grandes supermercados, con la firma del Tratado de Libre Comercio, propiciaron el cierre masivo de locales en los centros de abasto popular / Mayoría de mercados periféricos se encuentran semiabandonados

CAMPECHE, Cam., 6 de mayo.- Hoy, a sus 86 años, doña Josefa Contreras acude a su puesto del mercado Fidel Velázquez Sánchez (Morelos) para mantenerse ocupada, ya que desde hace años sus ingresos diarios son marginales por no decir inexistentes.

Doña Josefa vende frijol, maíz, condimentos, pastas para frituras, chile y pepita molida. No se queja, pues cuenta con el apoyo de sus hijos, pero reconoce que hay ocasiones en que su mercancía se le ha podrido o enmohecido por haber pasado mucho tiempo almacenada.

Doña Josefa tiene perfectamente identificado al responsable de su desgracia: “Comenzaron a padecer a los pocos años de que el maldito pelón Salinas firmó el famoso Tratado de Libre Comercio.

“Ahora todo se trae del extranjero. No se les ha ocurrido a los gringos sembrar huayas, de otra forma ya las traerían embolsadas…”

La comerciante declaró a POR ESTO! que, hasta el término de los años 90, los locatarios también incursionaban en la venta a medio mayoreo, ya que cualquiera de ellos que poseyera un vehículo se podía trasladar a las comunidades rurales del municipio e, incluso, de Hopelchén, Hecelchakán y Champotón.

“Comprábamos maíz, frijol, chihua, naranja, jícama, cacahuate, así como hortalizas y frutas de temporada, sobre todo naranja, limón, mandarina y mango.

“Campeche llegó a tener también una importante producción de hortalizas y legumbres, pero algunos productos como la cebolla y la papa seguían trayéndose de otros Estados. Pero todos eran productos de calidad”, detalló la entrevistada.

Asegura que actualmente “el frijol y el maíz que se vende en la región, la mayor parte, es importado o producido en los Estados del centro y norte del país, Chiapas y Veracruz, pero este tipo de productos no se pueden almacenar por mucho tiempo, pues rápido le entra plaga”.

La gente va al supermercado y ahí compra sus víveres, sin saber que está comprando leche, maíz, harina y hasta frijol, que posiblemente fue traído de Estados Unidos u otros Estados del país.

“Otro aspecto muy importante es que nuestros mercados están muy abandonados, sucios y son considerados como lugares inseguros. No todos, es cierto, pero todo eso ocurre porque las autoridades no están haciendo su trabajo e, incluso, hemos llegado a pensar que también los presidentes municipales están de acuerdo con cerrar los mercados”, opinó.

Además del mercado principal, la capital campechana cuenta con siete mercados periféricos, entre los que destacan el Fidel Velázquez, ubicado en la colonia Morales, construido durante la administración del Gobernador Eugenio Echeverría Castellot.

Una de las locatarias de este mercado es doña Josefa Contreras, fundadora de este modesto centro de abasto, que fue inaugurado hace ya 36 años.

Gracias al pequeño comercio, pudo alimentar y dar educación a sus hijos, quienes ahora se dedican a otras actividades, pues “el local ya no genera ganancias y si al caso da para comer”.

“El famoso Tratado de Libre Comercio que firmó el pelón Carlos Salinas de Gortari fue lo que ocasionó que el comercio en México decayera, pues se permitió que llegaran los grandes comercios, que compran toda la producción, casi siempre en centavos y luego la revenden mucho más caro.

“El libre comercio no solamente dañó al pequeño comerciante, que ahora está obligado a comprarle al gran proveedor, sino también a los productores, porque éstos tuvieron que dejar o vender sus tierras y ahora viven desempleados y en la miseria en las ciudades.

“Mire usted cuántos locales están desocupados. Oficialmente existen 52 locales, pero son más, además de la gente que a veces se establece en los alrededores. Cada local representa una familia, pero ya muchos han cerrado o solamente abren por temporadas”, explicó la entrevistada.

Nuestra informante tiene una visión muy objetiva de lo que está ocurriendo con los mercados públicos y el comercio popular, sin embargo, la mayoría de locatarios de estos centros de abasto de propiedad municipal parecieran no percibir que sus negocios están en vías de sucumbir.

“Lo que pasa es que cualquier comercio, sobre todo de comida, es generoso y los repuntes que se tienen en temporadas como Navidad, Día de Reyes, Semana Santa y festividades como el 10 de Mayo generan algunos buenos ingresos y la idea de que las cosas pueden mejorar, pero no es así.

“El comercio popular comenzó a morir desde hace ya más de tres décadas, cuando comenzaron a arraigarse en México los grandes centros comerciales, que te venden desde un vehículo hasta un bolillo y un kilo de frijol.

“Esos comercios ya tienen monopolizada la distribución de todos los productos perecederos y cada día incluyen otros bienes de consumo a su enorme lista. El día que se dediquen a vender mango con chile o huayas también le van a dar en la torre a los centenares de familias que viven de eso.

“Cerca de aquí está el tianguis del Joloch. El gobierno municipal primero quiso quitarlos, yo mejor les aconsejaría que se permitiera que esos comerciantes mejor se acerquen al mercado e incluso se les permita adquirir los locales que están desocupados”, expresó la comerciante.

Agregó que, por si fuera poco, las últimas administraciones municipales se han olvidado de los mercados públicos, sobre todo de los periféricos, en tanto que los políticos únicamente visitan estos lugares cuando están en campaña.

“Don Eliseo Fernández Montúfar y su gente deberían fortalecer al comercio en pequeño implementando programas para invitar a los campechanos a que vayan a comprar a los mercados municipales. El propio alcalde debería hacer buena política acudiendo con su familia a hacer su despensa en el mercado principal o a alguno de los mercados periféricos.

“Hoy solamente vendí 200 pesos. Mejor dicho recuperé algo de lo que tengo acá invertido; si tuviera un empleado entonces ni siquiera hubiera tenido para pagarle su sueldo, pero si existiera un programa como, por ejemplo: “Compra en tu mercado. Ayudas al comercio local y a los productores campechanos”, seguramente mi situación sería un poco mejor”, explicó.

Carniceros, en pie de lucha

David Palmer, quien es miembro de una familia de tablajeros, al responder a las preguntas del reportero de POR ESTO! dijo que no cierra su local pues de esto ha vivido toda su familia, pero que definitivamente las ventas se han estancado.

“Estamos viviendo tiempos de crisis y de gran desigualdad económica. Nosotros no podemos competir con los grandes consorcios de la carne, pero ya llevamos así casi 30 años y no nos han logrado sacar del negocio.

“Si bien la producción de carne está monopolizada, la verdad es que la comercialización al público es otra cosa. Hace pocos años inició otra embestida de las empresas de cárnicos, ya que comenzaron a vender al menudeo, pero aún así no nos han vencido.

“Lo que estamos haciendo es ser honestos con nuestros clientes, a quienes no dudamos en darle un poco más de lo que marca la báscula e, incluso, si son personas que conocemos desde hace mucho tiempo y enfrenta problemas económicos, no dudamos en darles facilidades. Eso no lo van encontrar en el supermercado ni en las tiendas del monopolio”, declaró el joven microempresario.

Sin embargo, el comerciante consideró que los locatarios y pequeños comerciantes no deben ser vistos como lo que son: importantes generadores de economía, ya que a través de las ventas al menudeo se mueven decenas y hasta cientos de millones de pesos.

“Yo le preguntaría al Gobierno, de las grandes empresas campechanas que comercializaban alimentos o perecederos, cuántas quedan. Cuántos supermercados son campechanos y si los enormes comercios establecidos en Campeche están comprando lo que se produce a nivel local.

“Lo que hacen esos enormes monopolios no es comercio, sino saqueo de los recursos económicos de los campechanos. A cambio dicen que generan empleos y es cierto, pero también es cierto que son empleos mal pagados y esclavizantes.

“En cambio el dinero que genera el comercio local se queda en Campeche y se reinvierte en nuestro Estado. Por eso yo considero que se debe hacer algo para que nuestros mercados salgan del abandono”, dijo el joven carnicero.

Fuente: PorEsto

 

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