domingo, septiembre 22

Monarcas

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Monarcas

Por Yuriria Sierra

Salma ha sido reconocida por su labor altruista por organizaciones como la ONU, y jamás descansa en su intención de hacer que de México se conozca su lado más luminoso, como una vía para procurar la imagen de nuestro país en el extranjero, porque somos mucho más que lo que se lee en los titulares de los diarios.

12 de Septiembre de 2019

Decenas de ramos y coronas de flores. Frente y alrededor de la casa de Francisco Toledo, la despedida que muchos oaxaqueños le dieron fue a la vez una postal tan generosa como todo aquello que el artista hizo por su pueblo. El agradecimiento en su sentido más puro, más honesto. Fue lo que Toledo inspiró tras su muerte. No es para menos. Además de su incuestionable talento, ese apreciado hasta por quienes formaban parte del grupo que era objeto de sus críticas se convirtió en un agente de cambio real, activo, de su comunidad. Su imagen volando un papalote con el rostro de uno de los 43 estudiantes de Ayotzinapa es sólo uno de los tantísimos ejemplos que dio, una forma de protesta que combinaba con su enorme generosidad: centros de arte, su propia casa, que abrió para todo aquel que lo deseara; los comedores que auspició tras el sismo que en 2017 azotó Juchitán, su tierra natal. Toledo es la representación más firme de lo que un personaje con tal espectro de alcance en su mensaje puede lograr. Un alcance casi infinito, porque mientras vivió, se hizo inspiración para tantos jóvenes, artistas, escritores. Y ahora que vuela junto a sus papalotes, lo seguirá siendo por generaciones.

Qué fortuna Toledo. Qué fortuna, también, saber que existen personajes que así como él, tal vez inspirados por él, han decidido ser esos agentes de cambio que sus posibilidades y disciplinas les permiten. Una industria tan castigada en prejuicios, como lo es la del entretenimiento, ha demostrado que dentro de ella hay quienes caminan con la intención de convertirse, más que en un referente personal en una vía para mejorar su comunidad.

Los jóvenes estudiantes que regresaron a nuestro país con medallas de la Olimpiada de Matemáticas podrán decirnos de lo mucho que significó la ayuda que les dio Guillermo del Toro. Las trabajadoras domésticas esperaron años para que la ley reconociera su trabajo, las visibilizó. Mucho antes de Roma, Alfonso Cuarón trabajó junto a organizaciones para impulsar el discurso, la conversación que hiciera de estos derechos una realidad. Madres y familiares de desaparecidos caminaron junto a Diego Luna, quien aprovecha su reflector y el alcance de su mensaje para cederlo a otros y construirles plataformas que hagan eco a propuestas que muchas veces permanecen en la sombra.

“Yo me fui porque quería hacer cine (…) Cuando yo vivía aquí, no había realmente gran industria cinematográfica, pero pienso que ahora hay formas en que ha cambiado todo tanto…”, me aseguró Salma Hayek en entrevista en Imagen Televisión. Y cómo no habrá cambiado, si ahora regresa a nuestro país con una nueva producción bajo el brazo, Monarca, que se estrena este viernes en Netflix. Y ella, en su figura de productora, servirá como puerta de entrada a nuevos trabajos, también liderados por mujeres: “Hablamos de temas que van a ser aceptados y que la gente de todas partes del mundo se van a poder identificar, como son la familia, el poder, el amor, la sexualidad, todas estas cosas con las que la gente se debe identificar en todas partes del mundo (…) Yo pienso que la historia más importante para contar es que somos personas muy individuales (…) La gente se conecta, y en ese momento se empiezan a romper los estereotipos…”, me agrega al narrar las razones del por qué contar una historia donde la mujer tiene un peso importante en la trama. En un contexto donde justo las mujeres comenzamos a tomar los lugares que por mucho tiempo se nos han negado, qué importante que lleguen mensajes así, tan al alcance de todos porque resuenan con mucho más fuerza. Salma ha sido reconocida por su labor altruista por organizaciones como la ONU, y jamás descansa en su intención de hacer que de México se conozca su lado más luminoso, como una vía para procurar la imagen de nuestro país en el extranjero, porque somos mucho más que lo que se lee en los titulares de los diarios. Aunque también sabe que la coyuntura merece un tiempo de reflexión y exigencia: “Me duele muchísimo, pero estoy consciente que no es especial de Coatzacoalcos, que hay muchísima violencia en todo México, ya por mucho tiempo (…) Y no tengo la respuesta de cómo pararla, pero tengo la certeza de que tiene que parar ya (…) Hay que luchar por el alma de Coatzacoalcos. Fue un lugar que le dio muchísimo a México. Todas las refinerías de petróleo. Coatzacoalcos hizo que México creciera de muchas maneras…”.

Ya habrá querido cualquier rey la despedida que recibió Francisco Toledo, porque figuras como él son los verdaderos monarcas de países tan desiguales. Y qué fortuna que detrás de él, haya otras piezas de la conversación nacional que están dispuestas a contribuir en la construcción de un mejor país.

Fuente: Excelsior

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