martes, enero 28

Muere la cantante de Roxette, Marie Fredriksson, a los 61 años

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La artista ha fallecido tras padecer cáncer

La cantante de Roxette, Marie Fredriksson, ha muerto a los 61 años después de una dura lucha contra el cáncer, según informa el «Göteborgs-Posten» y otros medios suecos que hacen público un comunicado de prensa de su agente Marie Dimberg.

«Con gran tristeza tenemos que anunciar que uno de nuestros artistas más grandes y queridos se ha ido. Marie Fredriksson murió la mañana del 9 de diciembre», explica este texto informativo. Su compañero del popularísimo dúo sueco, Per Gessle, ha declarado: «Todo mi amor por ti y tu familia. Las cosas nunca serán lo mismo».

Marie Fredriksson deja a su esposo Mikael Bolyos, de 62 años, y a sus dos hijos, Josefin Bolyos, de 26, y Oscar Bolyos, de 23 años respectivamente. Fredriksson será enterrada en silencio solo con la familia más cercana. presente.

Roxette es uno de los grupos más famosos de la historia de Suecia, el único que puede mirar cara a cara en popularidad a ABBA, aunque ellos más orientados hacia el rock. Fundado en 1986, el dúo ha vendido más de 75 millones de discos en todo el mundo y encabezó la lista de Billboard estadounidense en varias ocasiones, siendo la primera de habla no inglesa en grabar un unplugged de la MTV.

Su fallecimiento se ha producido poco después de que se publicaran en España, aunque con unos meses de retraso respecto a otros países, las memorias de Fredriksson. Y más que una historia de estrellato y rock&roll se trataba de una historia de superación y lucha.

Convertido este libro en un fenómeno de ventas en todo el mundo, la obra es un ejercicio de mirar hacia atrás desde el final de la existencia, al fondo de una vida a la que el cáncer hizo doblar la esquina y refugiarse en eso que verdaderamente nos importa, mucho más allá de los logros y éxito profesional. El libro tiene ahora se convierte en una suerte de testamento de vivencias, en testimonio de una voz única que sabía que podía enmudecer en cualquier momento.

Marie creció en una familia de artistas. En casa se tocaba el piano o la guitarra, como un juego, y antes de cumplir los diez años ya había formado su primera banda, Renat, inspirada en Los Beatles y con aspiraciones de llegar a lo más alto. Fue a esa temprana edad cuando ocurrió su primer encontronazo con la muerte. Su hermana mayor Anna Lisa, de 20 años, falleció en un accidente de tráfico cuando ella solo tenía siete.

A su compañero de dúo en Roxette, Per Gessle, le conoció cuando ella trabajaba ocasionalmente como corista de la banda Gyllene Tider y Fredriksson. Entre ellos surgió una química musical lenta pero duradera. Durante prácticamente tres décadas lo consiguieron todo en los escalafones musicales en una espiral de éxito que quebró repentinamente el 11 de septiembre de 2002, cuando cayó desmayada en el suelo de su casa y despertó horas más tarde para recibir una terrible noticia: tumor cerebral.

La figura clave a partir de ese momento es su dúo real en la vida, su marido y padre de sus dos hijos, el también cantante sueco Mikael Bolyos. “Le costó mucho, pero logró sacarme de la soledad y de la oscuridad”. Fue Mikael quien soportó sus malos humores, quien no se separó de su lado durante los múltiples y durísimos tratamientos de radioterapia, debido a los que perdió la capacidad del habla, la libertad de movimientos, incluso la memoria. “Tuve que empezar desde cero”, relata en estas memorias, “volver a aprenderlo todo: leer, escribir, tocar la guitarra y amar”.

Todavía hoy vuelve a llorar cuando explica cómo muchas personas de su entorno ni se atrevían a acercarse a ella, ni sabían qué decirle. Por momentos dejaba que el rencor se apoderase de ella, cuando como consecuencia de la medicación, empezó a hincharse y nadie la reconocía. Resultó muy duro reconocerse en aquel cuerpo y asimilar que lo que verdaderamente somos trasciende los rasgo físicos y la imagen que el espejo nos devuelve. En 2011 se sintió lo suficientemente recuperada como para volver a subir a un escenario y devolver la vida a Roxette, pero la gira planeada para 2016, con motivo del 30º aniversario de la banda, no pudo realizarse. Solo entonces accedió a que Per siguiese en solitario con la marca y entendió que formaba parte de su pasado, pero no de su futuro.

«Hablamos un par de veces al mes, las últimas vacaciones quedamos en Oslo para comer y fue estupendo verla», dice ahora Per Gessle, «por supuesto lamento muchísimo su enfermedad y que no pueda seguir con la banda, pero de alguna manera siempre está presente porque ella es parte del espíritu de Roxette». Títulos como «Spending My Time», Joyride, The Look o How Do You Do!, no solo rompieron en su día récords de ventas, sino que pasaron a formar parte de la banda sonora juvenil de toda una generación europea. De entre ellos, Marie ha rescatado uno muy especial que ha hecho figurar como título de su autobiografía, Listen to my heart, con el que encabeza esta última canción.

Fuente: ABC.

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