martes, junio 18

No es que “no puedas” ser empático, ¡tienes flojera de serlo! Eso dice la ciencia

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Conocemos la importancia de la empatía, no sólo en nuestras relaciones personales, sino con el mundo en general, pues esto nos permite “ponernos en el lugar del otro”. Sin embargo, no todas las personas tienen este don. Si eres de ese grupo, lamentamos decirte que no es que no puedas ser empático, tienes flojera de serlo.

Desde niña seguro escuchaste alguna vez: “Ponte en mis zapatos”. Pues eso más o menos es la empatía. Hablamos de la capacidad para comprender al otro: sus deseos, emociones y sentimientos (conoce las diferencias entre ambas), incluso cuando no compartas sus argumentos, opiniones o su reacción ante cierta situación.

Ser empática incluye saber escuchar al otro sin interrumpir, pero tampoco dar el avión, mucho menos invalidar o juzgar, y siempre brindarle apoyo emocional. ¿Por qué es tan importante? Justo porque nos permite crear lazos con otros y contribuir a una mejor interacción social.

Gracias a la empatía no sólo logras tener una buena relación con tu familia, amigos, pareja y compañeros de trabajo, también pueden ayudarte a desempeñarte como líder y solucionar conflictos, pero, sobre todo, ser una persona proactiva dentro de tu comunidad y el mundo, pues logras comprender lo que otros viven sin rechazar en automático.

Sin embargo, todos nos hemos topado en algún momento con una persona poco empática, casi casi indiferente, incluso puede que nosotros lo hayamos sido. Si bien en ocasiones puede ser algo temporal, como el efecto de este medicamento, se convierte en un problema, pues únicamente piensan en sí mismos y no se atreven a ver más allá. Pero ¿qué los hace así?

La razón para no ser empático es la flojera, lo dice la ciencia

Aunque no lo creas, a los investigadores también les causa conflicto que haya personas incapaces de “ponerse en el lugar del otro”, pues evidentemente, esto impacta a nivel humanidad, pues evita la comprensión de conflictos o situaciones que van más allá de tu círculo.

Pues en esta curiosidad, un estudio de la Asociación Americana de Psicología (APA), encontró que la razón por la que las personas evitan ser empáticas, es porque suponen que requiere un gran esfuerzo mental, por lo tanto, lo evitan. En otras palabras, sienten flojera de intentar comprender al otro, incluso cuando las emociones son positivas.

Para confirmar esto, se realizaron experimentos con mil 200 personas. La dinámica incluía 2 mazos de tarjetas con fotos de niños refugiados. Para uno debían describir las características físicas y para el otro, pensar qué sentía la persona en la foto; los participantes podían elegir de cada mazo: la constante fue seleccionar aquellas que no requerían sentir empatía.

Y esto se repetía, incluso cuando se agregaban imágenes con personas sonrientes (te decimos por qué sonreír te hace más competente). ¿El argumento de los participantes? La empatía era más desafiante a nivel mental, es decir, requería un mayor esfuerzo, por lo tanto, les costaba más trabajo que describir las características físicas.

Afortunadamente, no todo está perdido, pues se encontró que al decirles a las personas que eran mejores en el grupo de imágenes de empatía, tenían más probabilidades de seleccionar ese tipo de tarjetas e informar que requería menos esfuerzo mental.

Eso podría significar que, al alentar a las personas a ser empáticas, quizá harían un esfuerzo. Aunque si quieres aprender a ser más empática, puedes empezar por mostrar interés en las conversaciones y problemas de los otros y, sobre todo, escuchar sin anteponer tus juicios.

La empatía no es tan complicada cuando comienzas a practicarla, simplemente se trata de ver al otro como a ti mismo, con el mismo deseo de ser escuchado, incluido y aceptado.

La relación con una persona poco empática puede ser complicada, pero no es el único tipo de relaciones destructivas, descubre cómo identificarlas en el siguiente video.

Fuente: Salud180.com

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