jueves, agosto 13

No hay para el sustento, dicen los locatarios

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Después de dos meses de estar cerrados debido a la emergencia sanitaria por el coronavirus, ayer reabrieron sus puertas los puestos de pescado frito.

Sin embargo, las ventas no fueron las esperadas: en lugar de regresar a sus locales habituales, los mandaron al área conocida como “La Pepita”. Allí estarán aproximadamente dos meses, en lo que se remoza la zona donde estaban.

“La verdad no pinta un buen panorama porque no hay ni señalización ni nada que indique que aquí estamos, y se hace un poco difícil, aparte que muchos pasillos del mercado están cerrados”, señala Iván Sosa.

Miguel Vázquez, del puesto “El delfín” —donde se vendían de 20 a 25 kilos antes de la pandemia—, también lamenta la escasa afluencia.

“No nos hicieron publicidad y la gente no entra a comprar, nos tienen cerrado con vallas y la gente no puede entrar. Estamos como encajonados”.

Ubicación complicada

Y es que, antes de la contingencia, al área donde ahora están se podría entrar por el lado del “Chetumalito” o a un lado de la rampa que lleva a la zona de comida. Sin embargo, ambas entradas continúan clausuradas.

“A la gente que viene por aquí les dicen que no hay entrada y les hacen dar toda la vuelta (los accesos están en la calle 54 y 56-A), entonces muchos se fastidian y se van”, indica Miguel.

El difícil acceso y la falta de información se reflejaron en sus ventas, pues de 6 a 11 de la mañana entre dos puestos apenas habían vendido $235. “Yo ya vendí $150 y el compañero $85. Nada más”.

Medidas para vender

Los locatarios se les ingenian con el fin de atraer clientes. En el caso de Miguel, ya subió anuncios en el grupo de Facebook “Que todo Mérida se entere”, además que sale a los pasillos para decirles a las personas que “ya hay pescado frito”.

Iván Sosa añade que llevaban más de dos meses sin trabajar. “La verdad no hay para el sustento y hay que intentarlo. Aquí vamos a estar mientras seguimos esperando que mejore”.

Los locatarios señalan que si tan solo abrieran una puerta, la gente entraría para adquirir su pescado frito. “Pero no saben que estamos ni conocen esta área que ha estado cerrada desde que se hizo el mercado”.

“Además, los vigilantes le dicen a la gente que tiene que dar toda la vuelta para entrar, y todo eso sí nos perjudica”, replica.

Por otro lado, las medidas sanitarias para ingresar tanto al Lucas de Gálvez como el San Benito continúan siendo las mismas.

Fuente: Diario de Yucatán

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